La muerte de Noa Pothoven, otra víctima del machismo criminal

La noticia es conocida, el domingo dos de junio murió Noa Pothoven a los 17 años. Dejó de comer y beber para quitarse la vida. Es altamente probable que no recibiera asistencia médica para consumar la eutanasia o el suicidio asistido. La violaron tres veces, a los once, a los doce y las catorce años. Un primo la primera vez, un hombre en una fiesta juvenil y dos hombres en un callejón solitario. Dicen, con razón, que hay que tener cautela con los adjetivos, pero que la vida de Noa fue un horror es más constatación que exageración.

Noa PothovenLas casualidad la dotó de una belleza singular. Lejos de beneficiarla para ella fue una desgracia que la persiguió siempre. Los cuatro hombres que la violaron representan una de las caras perversas del machismo. El ultraje a lo íntimo, la profanación del cuerpo, desertizan el alma. La transforman en un lugar baldío, seco. Solo de ese modo se entienden las palabras de Noa: “no vivo desde hace mucho tiempo, sobrevivo, y ni siquiera eso”.

Es imposibilidad de la razón entender porqué hay seres capaces de crímenes como este. Toda violación es negación de humanidad, rechazo a los valores y al respeto social.

La tragedia de Pothoven intensifica la discusión sobre la eutanasia fuera de Holanda. Soy partidario de la práctica, por eso mis juicios son interesados. He firmado ante mi médica de cabecera un documento en el que expreso mi primera voluntad de llevar a cabo la eutanasia en el caso de sufrimientos insoportables o de una enfermedad sin remisión posible. En síntesis, cuando la calidad de vida sea tan lamentable que se transforme en un carga para uno y para los que los que lo rodean. Creo que la eutanasia, contrario a lo que piensan muchos, es un acto de caridad, de piedad, que ayuda a morir dignamente.

Me consta que existen argumentos atendibles y dignos de ser considerados en contra de la eutanasia, pero hay otros, que no buscan el debate sino la ofensa que emana de la estulticia, el desconocimiento o la simple mala fe. Por ejemplo, una nota de periódico lleva como titular, el genocidio silencioso.  Otro artículo de un diario importante de España asegura que en Holanda se banaliza la vida como la muerte y que la eutanasia se práctica de forma generalizada en el país. No lo dice, aunque es claro que sugiere que se trata de un trámite simple y expedito mediante el cual se aprueba el procedimiento sin mayores impedimentos.

Nada más falaz.

Sin alejarnos, Noa no recibió nunca la aprobación de eutanasia del sistema público, tuvo que recurrir a una clínica particular para ser tomada en cuenta. El proceso de aprobación es tan estricto como que el médico debe:

  1. a) estar absolutamente seguro de que la solicitud del paciente es voluntaria y meditada;
  2. b) estar absolutamente seguro de que el sufrimiento del paciente es insoportable y que no hay posibilidad de mejoría;
  3. c) haya informado al paciente de la situación en que se encuentra y de sus perspectivas;
  4. d) estar absolutamente seguro, junto con el paciente, de que no hay ninguna otra solución razonable para la situación de éste;
  5. e) consultar al menos a otro médico independiente, que éste haya examinado al paciente y haya dado su dictamen por escrito en relación con los requisitos de diligencia debida a los que se hace referencia en los apartados a)–d);
    y f) haber puesto fin a una vida o prestado su asistencia al suicidio con la diligencia debida.

He aquí diez datos jurídicos sobre la eutanasia en los Países Bajos:

  1. La eutanasia es un delito punible en virtud del Código Penal holandés.
  2. Los pacientes no tienen derecho a la eutanasia.
  3. Los médicos no están obligados a practicar la eutanasia. Los médicos tienen derecho a alegar objeción de conciencia.
  4. Los médicos son los únicos profesionales autorizados a aplicar la eutanasia y únicamente en circunstancias estrictamente delimitadas.
  5. La eutanasia solamente puede ser llevada a cabo tras una solicitud voluntaria y meditada del propio paciente.
  6. Únicamente se puede aplicar la eutanasia en caso de sufrimiento insoportable sin posibilidades de mejoría y cuando no exista ninguna alternativa razonable.
  7. No es imprescindible que el paciente sufra una enfermedad terminal o que tenga una esperanza de vida limitada para cumplir los criterios de diligencia debida.
  8. La eutanasia en el Derecho holandés se basa en el principio de respeto por las personas y en el principio de compasión.
  9. Todos y cada uno de los casos de eutanasia son analizados por una Comisión Regional de Evaluación de la Eutanasia.
  10. En 2016 se notificaron 6091 casos de eutanasia, lo que equivale a un 4 % del número total de fallecimiento

Recurro a la pormenorización porque resulta penoso que quienes desconocen la ley holandesa escriban opiniones guiadas solo por prejuicios o creencias con independencia de la verdad.

Noa Pothoven no era una chica irresponsable ni una suicida congénita, fue víctima en la que se encarnizó la lacra machista.

Podríamos imaginar que contribuyó al desenlace fatal la insensibilidad social que se impone a la comprensión, la solidaridad y el cariño que necesitan las mujeres que padecen experiencias que lastran su existencia. No lo sabremos nunca, pero todo apunta a que Noa tomó la única solución posible para ella después de más de seis años de sufrimientos psicológicos insufribles.

Antes de condenarla con argumentos religiosos, valdría la pena que los que levantan el dedo acusador fueran recatados e intentaran ponerse en la piel de la ultrajada antes de emitir juicios que soslayan las penalidades de una chica que ansiaba vivir pero la ignominia se lo impidió.

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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