Venezuela: a mayor populismo, más grande la caída

Nuestro invitado es el profesor de Ciencias Políticas, Javier Corrales. Es docente e investigador en el Amherst College en Amherst, Massachusetts. Obtuvo su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Harvard. Corrales tiene un reconocido prestigo internacional por sus agudos análisis de la realidad de diversos países latinoamericanos y del Caribe. Entre ellos Venezuela. Motivo de esta entrevista

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Javier Corrales

Dicen que una de las características fundamentales de ciertas causas populistas es el idilio. Hay que abrazar sencillamente la idea, el proyecto. Me da la sensación que eso se ha vivido intensamente en Venezuela. Ha sido un gran momento de idilio con el chavismo. ¿Se está terminando?

Sí. Casi todas las ofertas populistas en América Latina y Venezuela es muy latinoamericana vienen acompañadas de, por un lado, la parte bonita del populismo que es la de atender las necesidades de los grupos olvidados, pero que viene también con la oferta de que al Presidente, como representa al pueblo, no se le pone límites. Es decir, no se puede hablar de populismo sin hacerlo de una oferta en favor de sectores postergados como también de erosión de los límites al poder. Esto hace que toda causa populista termine en la tumba, porque cuando uno crea un sistema en el que el Presidente no tiene frenos ni contrapesos, eventualmente en esta acumulación de poder, el mecanismo destinado a tratar de frenar los excesos deja de funcionar. Entonces el sistema entra a períodos de desenfreno muy grandes. Como esto hay que corregirlo cada vez más se hace con un Presidente prepotente, con lo que los errores comienzan a multiplicarse.

Lo que quiero decir es que mientras mayor sea el populismo mayor será como se va a estrellar. Esto es lo que estamos viendo. En Venezuela se da el hiperpopulismo más grande, no solo de la historia del país, sino de la historia latinoamericana, porque viene con el amplio apoyo hacia Chávez acompañando del desmoronamiento de los partidos políticos de la oposición. En el año 2003 la chequera más grande que ha tenido cualquier país de la región, por el flujo de los petrodólares, hizo surgir un hiperpopulismo en esteroides que alcanzó excesos en los que el Presidente, se levantaba por la mañana, e iba caminando por las calles, diciendo, esto me lo nacionalizan, exprópienlo, y se podía, porque los billetes estaban.

Pero termina en un fin predecible: déficit financiero muy alto con una serie de desequilibrios económicos y el populismo no puede seguir funcionando con los desequilibrios que ha generado en Venezuela.

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Tiene usted razón que hay una gran crisis económica en Venezuela. Yo hablaba del idilio también por otra razón. Y es que, todo aconsejaría, que un crisis económica de esta naturaleza, frente a una polarización social y política de esta magnitud, lo recomendable es sentarse la mesa de negociaciones a tratar de buscar una solución. Pero hay otra solución que es la que al parecer ha elegido el gobierno: salir hacia delante. Es decir, a mayores niveles de control político y a mayores niveles de acumulación poder en pocas manos. ¿Esto puede durar mucho?

Estoy completamente de acuerdo con las dos opciones que un gobernante pudiera tomar en una situación como esta. Una sería, bueno, vamos a buscar un pacto. Palabra sucia en muchos países latinoamericanos pero es la que suele usarse para sentarse con los grupos para ver si podemos llegar a algo. Es riesgosa, no todos los pactos funcionan y en un gobierno revolucionario se considera una traición pactar con la oposición. La otra es decir, usar el hundimiento económico para aumentar el poder del Estado, para atacar más a los actores que pueden efectuar algún tipo de contrapeso. Y creo por ahí es que se está yendo el gobierno de Venezuela.

El problema que tiene el gobierno es que es muy inepto para muchas cosas, entre otras a la hora de reprimir a la oposición. Reprime mejor a las sectores económicos que a la disidencia. El haber metido en prisión a Leopoldo López y ahora a Antonio Ledezma, fue un error muy grave porque trajo una respuesta internacional que no se imaginaba. Ahí se equivocó.

Por otro lado, el quitarle dólares al sector económico en función de la crisis, le está saliendo muy bien la jugada porque están llevando a la bancarrota a los grupos económicos que restan. Ahí se ve la lógica que lo está tratando el gobierno es usar la crisis para intentar tumbar a los sectores que pudieran hacerle contrapeso.

Ese es el modelo, porque nunca ha sido el de “vamos a sentarnos a conversar”.

Al principio del gobierno de Maduro hubo ciertas conversaciones, se sentó con algunos empresarios, pero eso no llevó a nada.

Me preguntaba si esto es sostenible. Esta es la ventaja que tiene el gobierno de Venezuela: nunca se va quedar sin dólares, porque vende mucho petróleo. No tiene tantos dólares como para satisfacer la demanda, pero siempre va a haber dólares. O sea, no va llegar el día en que Maduro va a decir: “mañana no tengo dinero”. Esa es la ventaja de un petroEstado, que no tuvo Argentina ni Brasil, en el año 2001/2002, cuando tuvieron sus crisis financieras que se quedaron sin reservas y no vienen de ninguna otra parte. En Venezuela siempre van a venir dólares.

Ahora están generando muchos ingreso a través de lo que yo llamo los mininarcos, los militares metidos en el narcotráfico.

A propósito de eso, y me hago cargo que usted entra en un campo en el cual las certezas comienzan a tambalearse, porque hay antecedentes secretos que solo conocen los iniciados. Hace pocos días atrás, 22 personas recibieron la notificación que no pueden abandonar el país porque el Presidente de la Asamblea Nacional, el señor Diosdado Cabello los acusa de injuria agravada por esta acusación que hizo el diario ABC, diciendo que estaba involucrado en lavado de dinero y narcotráfico. Cosa que el parlamentario niega categóricamente. Y he aquí que en el periódico de hoy sale la noticia que un importante diario de los Estados Unidos asegura que eso es cierto y que el señor cabello sí que está involucrado y otras personas más, y que hay una gran investigación en curso.

Entonces uno comienza preguntarse, ¿es esto una casualidad, es esto cierto?

En la noticia del Wall Street Journal, lo que dicen los dos periodistas de intachable reputación, José de Córdoba y Simón Romero, corroboran que efectivamente el gobierno de Estados Unidos sí está investigando. Ellos no tiene pruebas del vínculo. Lo que tienen son declaraciones oficiales, de personas anónimas, pero con mención de sus cargos en el departamento de justicia, creo; diciendo, nosotros estamos investigando a Diosdado Cabello, y de hecho, lo que dicen es muy curioso: al Presidente de la república no lo estamos investigando. Al señor Diosdado cabello, sí. Hasta cierto punto le dicen al gobierno de Venezuela: usted Presidente está a salvo con nosotros, pero es Diosdado Cabello el del problema. O sea que es muy interesante la jugada de Estados Unidos.

Volviendo a la pregunta, no cabe duda que son expedientes que ni tu ni yo, ni la mayoría de la gente estamos viendo, pero la evidencia circunstancial es muy clara. Hay testigos que están haciendo sus declaraciones a puertas cerradas. Algunos hablan con periodistas y escritores. Ahora, independientemente de declaraciones que pueden ser inventadas, los radares, más todas las observaciones que se hacen del flujo de embarcaciones, de avionetas, todo aquello se puede constatar por satélite. Y se ve el puente de flujos aéreos que no están registrados oficialmente que pasa por Venezuela y se riega por el Caribe.

Por otro lado, vemos que el gobierno de Venezuela no está enfrentando ningún tipo de batalla interna contra narcotraficantes. No estamos ante lo que se ve en México, en donde hay un gobierno que se ha decidido a tratar de luchar contra el narcotráfico. La consecuencia es que el crimen organizado ataca al gobierno o intenta sobornarlo. Eso no ocurre en Venezuela. Hay una enorme violencia, pero no es producto de fuerzas del Estado en contra de grupos de narcotraficantes. Lo cual significa que el gobierno tiene que estar por lo menos permitiéndolo. Entonces ¡cómo no a ver colaboración!

Por eso digo que la evidencia es muy circunstancial, pero aquí tiene que haber una colaboración muy importante porque el flujo se nota y no vemos a un gobierno que está tratando de parar esto, al contrario, el gobierno no enfrenta ningún tipo de riesgo político ni de violencia de parte de los narcotraficantes, que se sienten muy seguros en Venezuela.

Esa es la especulación a la cual llegaría. A mí nadie me ha hablado de personas involucradas, pero no me parece insensato que se piense de este modo.

A finales de los años 2000 el temor principal que tenía Estados Unidos con respecto a Venezuela era su vínculo con Irán y la posibilidad que Venezuela estuviese ayudado al régimen iraní con su programa nuclear. Esto ya no es lo que asusta a los Estados Unidos. Ahora es el narcotráfico, que, para efectos de Washington y América Latina, es el tema de seguridad nacional más importante.

Ahora entramos en una situación en la que Venezuela vuelve a ocupar un lugar importante porque se considera que no colabora en lo más mínimo en el tema del narcotráfico. Independientemente de lo que opinemos si es bueno o no. Lo cierto es que Estados Unidos considera que no sumarse a la lucha en contra del narcotráfico es una especie de amenaza para la seguridad hemisférica. De hecho hay personas que dirían que Cuba colabora más con esta meta estadounidense. Cuba vigila más sus fronteras y tiene mayor atención al tema del narcotráfico de lo que es el caso con Venezuela.

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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