Venezuela: una ventana de oportunidades que necesita conducción política
Asesinatos de presos de conciencia en las cárceles del Estado venezolano. Tarek El Aissame, poderoso exministro chavista, denuncia en su juicio por corrupción, torturas y extorsión de altas autoridades del régimen. Cuando la podredumbre sale a flote, es el comienzo del fin. Dos historiadores de renombre, Margarita López Maya y Ángel Lombardi, desgranan algunas circunstancias de la realidad venezolana y aguardan con expectación el proceso de democratización.
La cuadratura del círculo. No contrariar el tutelaje estadounidense y, a la vez, curiosamente, evadir los cambios para realizar elecciones y cambios estructurales en el país. Esa imposibilidad hecha realidad sigue siendo avalada hasta hoy por el gobierno de la Casa Blanca, que parece no estar interesado en que Venezuela transite el camino hacia la democracia.
Margarita López Maya. Los países tienen sus intereses, no tienen amigos. Los intereses de los Estados Unidos son traer otra vez a Venezuela a su patio, y ejercer la hegemonía de manera sólida y estable en el continente. Es el reavivamiento de la doctrina Monroe. En el caso de Donald Trump estamos ante un gobierno de corte populista, con escaso aprecio por las libertades cívicas. Sin embargo, nos hizo un gran favor. Hasta el 3 de enero se había hecho de todo y no se había logrado nada. No se había logrado el objetivo principal, la salida del gobierno de Maduro y la generación de un cambio democrático. Siempre he dicho que la democratización de Venezuela depende fundamentalmente de los venezolanos.
A los Estados Unidos hay que convencerlos de que, con este gobierno que se ha mantenido en el poder, no es posible una estabilidad real de Venezuela. Hay evidencia de que, si se mantiene un gobierno ineficiente, sin profesionales en las compañías petroleras y en las eléctricas, predomina la desconfianza en la capacidad del régimen para estabilizar al país.
Estamos en un momento en el que no tenemos certeza de qué va a pasar, pero sí tenemos señales de que hay factores de poder, y un gran consenso de que este gobierno no puede durar demasiado. En ese sentido, yo apostaría más por los esfuerzos que han venido haciendo los actores políticos, los lobbies que se hacen con aliados internacionales democráticos. Incluso nos han salido aliados que no esperábamos. Tenemos a Chevron diciendo que necesita más estabilidad, porque con ese sector laboral no puede trabajar. Tenemos compañías petroleras diciendo que no se van a arriesgar después a la confiscación de tierras y bienes.
Aunque las señales son contradictorias, sí estamos en un momento en el que todavía podemos decir que vamos hacia un cambio y hacemos todos los esfuerzos para que ese cambio nos lleve al umbral de una transición.
Ángel Lombardi. Quisiera agregar una perspectiva. Marcos Rubio. Creo que el propio Trump y, en su momento, también el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, hablaron de los intentos con Maduro para negociar una salida. Eso indica que Estados Unidos no tenía problema con el tipo de gobierno que hubiera en Venezuela. Aquello forma parte de la experiencia pasada, en la que Estados Unidos apoyó a gobiernos dictatoriales, a tiranías, democracias, de acuerdo con su conveniencia.
La Estrategia de Seguridad Nacional fue actualizada en noviembre del año 25. Allí se establece que el hemisferio occidental, es decir, el continente americano, es área de interés geopolítico de Estados Unidos.
Parece lógico pensar -a pesar de que la narrativa gira en torno al tren de Aragua, el Cártel de los Soles y el narcotráfico— que quizás el botín más apetecido después de retomar el control del Canal de Panamá iba a ser el petróleo y los recursos venezolanos. Creo que, en ese escenario geopolítico es que entra la captura de Maduro. Una captura que, algún día se sabrá, está claramente insinuada por fuentes serias, inclusive por el Secretario General de las Naciones Unidas, de que Maduro fue entregado. Entonces, no fue una operación militar como se quiere presentar, sino una operación geopolítica en la que la CIA o los servicios secretos de los Estados Unidos desempeñaron un papel importante. Incluso ahora se habla de que había un micrófono en el dormitorio del búnker en donde dormía Maduro. Otro dato importante es que toda la guardia pretoriana cubana fue ultimada y se dice que fueron elementos venezolanos los que eliminaron a gente que era leal y fiel en su tarea de custodiar a Maduro.
Ahí hay un problema. Para el presidente Trump la prioridad no es la democracia. Incluso de manera obsesiva, él repite que entra mucho dinero. Y aquí estamos felices, y Estados Unidos controla el negocio petrolero.
Hoy día los medios están inundados de esa fotografía infame, Vamos a llamarla como corresponde, con el mapa que incluye a Venezuela como el estado 51 de los Estados Unidos. Si esto fuera un chascarro, como se dice en Chile; un meme, no tendría ninguna importancia. Pero resulta que quien lo publica es el presidente de los Estados Unidos.
MLM. Un tema difícil de ponderar, pero importante: las características del presidente Trump. Es una persona que dice cualquier cosa, provoca todo el tiempo y es muy difícil saber cuándo habla en serio, si es que alguna vez habla en serio. También es difícil saber cuánto dirige la política exterior. Marco Rubio. Indagué en su biografía para ver si podía tener alguna pista. Hay algunas cosas interesantes. Una, que él viene de Cuba, pero no del exilio castrista, sino del de Batista. Los padres de él salen de la isla en la época de Fulgencio. De manera que tiene las dos cargas, no solamente la del anticomunismo, sino también la del antiautoritarismo. En su carrera en el Partido Republicano —antes de Trump— hizo énfasis en los derechos civiles y políticos, en las libertades democráticas, lo que no hace ahora como secretario de Estado de un presidente que tiene poco aprecio por esas cosas. Esto es importante decirlo, el gobierno de Donald Trump no es monolítico. No estoy tan segura de que él domine la política exterior hacia Venezuela. Acuérdense de que Marco Rubio también fue un candidato opositor durante las elecciones republicanas de entonces (Florida, 2016. La derrota ante Trump fue calificada de “humillante”) Debe tener mucho cuidado porque él es un hombre de remoción de Trump. Para la carrera política de Marco Rubio es importante que el caso venezolano salga por una ruta democratizadora. Así, las cosas de Trump, la mayor parte del tiempo, las veo como unas provocaciones. Y, a veces, dentro de la más profunda ignorancia de lo que está pasando. En ocasiones le salen bien las jugadas y la burocracia de la Secretaría del Estado, más o menos enmienda la plana.
En definitiva, lo del Estado 51 me parece imposible. Inviable, no es más que una provocación.
ÁL. No hay que prestar mucha atención a las declaraciones de Trump. El nombre ha perdido credibilidad para mucha gente. Lo suyo es una estrategia para estar en los medios, confundir o distraer. Basta pensar en Canadá, Estado 51, que ya se acabó. Yo me enfocaría más en los intereses geopolíticos permanentes que están más allá de Trump. En ese sentido, el objetivo principal ya está logrado en Venezuela, que es el control de los recursos energéticos, petroleros, el gas, etcétera; y parar a China, la influencia china y rusa en Venezuela y desde aquí como pivote para el resto de América Latina. A Trump se le adjudican dos apoyos fundamentales internos: el grupo MAGA, al cual pertenece el vicepresidente, y el grupo de los neoconservadores republicanos al que pertenece Marco Rubio. Como dice Margarita a Marco Rubio, le interesa un éxito importante: democratizar Venezuela, democratizar Cuba porque él aspira a la candidatura presidencial.
Lo que hay que seguir insistiendo es que, logrado el objetivo estratégico de Estados Unidos, se obtenga el control de los recursos petroleros y, de alguna manera, se les cierre la puerta a China y Rusia. Pese a la opinión mayoritaria de los venezolanos, la dictadura continúa porque no ve ninguna voluntad de enmienda o rectificación. Lo que hay es camuflaje. Intercambio de nombres, pero el sistema realmente continúa. Debemos insistir en la ruta democrática para garantizar la estabilidad de la que tanto se habla, incluso los intereses estratégicos de Estados Unidos como los de los propios venezolanos. María Corina Machado, en ese sentido, como representante legítima de una opinión mayoritaria, lo entiende perfectamente y está midiendo el tiempo. Más o menos ya está establecido cambiar el Consejo Nacional Electoral en 40 semanas. Aquí hay ya una propuesta concreta de ritmo político, para lo que habrá que ir despejando del camino dentro de todas las contradicciones y complejidades nuestras.
El Gobierno encargado de este “protectorado” no cumple ninguna de las tres condiciones básicas de un sistema político mínimamente aceptable: confianza, autoridad, legitimidad. El gobierno y su protector solo conocen el lenguaje de la fuerza y del poder. Entonces, frente a eso, ¿cómo se puede luchar desde una oposición con esas condiciones adversas y asimétricas? Por otro lado, creo que los gobiernos democráticos de América Latina no están todavía a la altura de las circunstancias y que esperan una solidaridad política efectiva con los demócratas venezolanos.
MLM. No solamente ellos, los europeos tampoco han aportado demasiado. Esa es la verdad. En eso lleva razón María Corina Machado: Si no hubiera sido por la locura del presidente Trump el 3 de enero, no estaríamos donde estamos. Esto no lo haría un gobierno de Biden, un gobierno demócrata. Es probable que esto sea una política bipartidista. Hay todas las señales, como dice Ángel en el Acta de Seguridad Nacional, está claramente expresado que América es para los americanos, es decir, para los Estados Unidos. Ellos están en proceso de consolidar esa hegemonía y el gran obstáculo que tenían en el continente era Venezuela. No soy tan optimista como Ángel. Creo que eso está en proceso. Las deudas con China son muy grandes. Así es, China va a jugar un papel todavía en Venezuela. Uno de los grandes enemigos que era Irán, está realmente de salida. Y los rusos no tienen con qué, porque económicamente ya están muy mal.
La relación de la oposición con el gobierno de Delcy es relativamente asimétrica porque la base de apoyo del Rodrigazo es los Estados Unidos. El sector militar se acabó, fue derrotado el 3 de enero. Los pilares de la dictadura de Maduro son los militares y los colectivos. Estos no aparecieron el 3 de enero y, si bien Diosdado Cabello sigue allí con colectivos y gente armada, frente a los Estados Unidos no significa nada. O sea, no tiene nada que hacer. El objetivo es convertir el caso venezolano en política bipartidista en Estados Unidos e impulsar la agenda para llegar al umbral de la transición democrática. Esa agenda tiene que incluir los factores sociales, civiles y políticos de Venezuela.
De hecho, estuve dando vueltas en diciembre alrededor del caso de los presos políticos en El Helicoide. Viendo ese movimiento que se gestaba entre los familiares, las víctimas de la represión. Además, tengo vínculos con defensores de derechos humanos, particularmente con Provea, con el Grupo Social Cesap. Puedo decir que esa gente está activa y tiene puntos claros de cuál es la agenda para llegar a la transición. Pero ellos solos no pueden porque los actores políticos no se han montado en eso. Yo no vi a ningún político en las manifestaciones con propósitos de una articulación. Es un movimiento cada vez más poderoso. Lo que le pasó a la madre de Quero Navas (Víctor Hugo Quero Navas, preso político asesinado) a la que el Estado le mintió reiteradamente, produce más movilización. Estuve también en las movilizaciones laborales y en las de la Universidad Central por los presos políticos. En la primera movilización éramos entre 150 y 200 personas y eso va aumentando. Esa es la agenda que nos corresponde. Demostrar que esto no puede sostenerse.
Por cierto, lo primero es la liberación de los presos políticos, sobre lo que existe consenso de la sociedad venezolana. Aquí faltan más de 450 presos de conciencia. Fíjate lo que dijo la defensora de Navas: “Yo recibía unas cartas de familiares de víctimas de desaparición forzosa, decenas a la semana. Ahora recibo cientos y miles”. Se está visibilizando. La gente está perdiendo el miedo a decir que su familiar está desaparecido. Se trata de un movimiento social que, con dirección política, puede convertirse en una fuerza creciente para presionar a los aliados internacionales.
Ángel, antes de que usted responda, quiero retomar palabras dignas de señalar y destacar. Margarita ha dicho que es el movimiento social y no los políticos el que ha creado un ambiente de protesta y de reivindicación democrática. Es decir, falta una presencia pública y abierta de parte de los políticos demócratas.
Totalmente de acuerdo. Parte de nuestro problema es que la crisis general también afectó a los partidos políticos. En este momento no hay ninguno organizado a nivel nacional que constituya una amenaza con capacidad de movilización para asustar al gobierno. Sabemos por qué. La persecución, el exilio, los presos políticos, el temor, las amenazas. Después, la judicialización de los partidos políticos, el dividir y subdividir las siglas. Sin olvidar que tenemos un grupo de opositores, entre comillas, que han jugado todo el tiempo a favor del gobierno para crear confusión y distracción.
Es cierto que puede haber una recuperación democrática mediante la movilización social de la sociedad civil. Lo fundamental es que hay que seguir apoyando la liberación de los presos políticos, los derechos humanos, la denuncia de toda esa podredumbre policial, judicial.
Ahora, la señal definitiva es la presencia de María Corina Machado en Venezuela. No por mesianismo, sino que ella, sin lugar a dudas, es la señal inequívoca de que hay un liderazgo sólido, consolidado. Que vuelva a recorrer el país, porque ellos tienen capacidad de organización, lo demostraron en el 2024. Es el modo de galvanizar y canalizar el anhelo mayoritario hacia la ruta democrática.
Retorno de María Corina, retorno de los exiliados, liberación de los presos políticos y garantía de que puedan participar en un proceso electoral libre mediante el cambio del Consejo Nacional Electoral. Esas son las señales políticas en las que tendríamos que trabajar.
Yo entiendo a María Corina, su situación actual y su presencia mundial. Tiene que estar en los medios. Pero ningún gobierno, ni de Europa, ni de América Latina, ni de ninguna parte se va a comprometer a fondo con la causa democrática venezolana. Europa no existe como sujeto geopolítico. La Unión Europea tiene 27 estados y se encuentra en una profunda crisis.
En segundo lugar, Estados Unidos tiene el control geopolítico de la región. O sea, su juego es básicamente con China. Recordemos la expectativa de lo que va a pasar en la política norteamericana con las elecciones de medio término. El punto destacado por Margarita, lo reitero y lo apoyo, necesitamos organizar ese descontento mayoritario de manera orgánica. Las protestas son muy importantes, pero no cambian gobiernos, no abren rutas democráticas. Además, tenemos el otro problema, en Venezuela los gremios y sindicatos desaparecieron. No tiene ninguna fuerza movilizadora. Parece mentira, pero aquí la única fuerza movilizadora más importante es la tercera edad. Y lógicamente es muy limitada.
MLM. Hay señales. Nunca he sido demasiado optimista con Venezuela, pero en este momento no soy pesimista. Hay dueños de medios como Venevisión que promueven abrir el espacio cívico mediático. Es importante porque da voz y visibilidad a lo que sucede. Tú tienes el fortalecimiento del movimiento gremial universitario. Las universidades y sus gremios, las asociaciones de profesores y empleados, junto con el movimiento estudiantil, exigen el derecho al salario digno en Venezuela. Sí, tenemos puntos de la agenda que surgen y forman parte de la ruta democrática. También he conversado con gente de Primero Justicia que trabaja en la base. Tú estás viendo que a Juan Pablo Guanipa lo dejan entrar y salir de Venezuela. Se está configurando como un líder político importante. Es decir, hay señales que apuntan a la búsqueda de una articulación. María Corina Machado ha hecho el trabajo correspondiente afuera, que es el lobby internacional. Eso no se puede descuidar. Pero tiene que venir a asumir la dirección política porque ella es la cara de la legitimidad democrática de Venezuela. Ella y Edmundo. Sin embargo, él está enfermo, tiene limitaciones. La entiendo bien cuando dice que tiene que negociar con los Estados Unidos porque ella no puede llegar con el aparato represor intacto y con un gobierno de facto. No puede entrar sin protección ni garantías. Y eso lo tienen que dar los Estados Unidos. Fíjense en lo de Qatar (una fuente dijo a CNN el 10 de mayo que María Corina Machado, nunca fue incluida en las conversaciones de Doha en los meses previos a la captura de Maduro). Ella se ha metido a través de un esfuerzo conjunto con su gente. Hoy no pueden desplazarla. Tampoco María puede prescindir de ellos. Es una relación en la que cada paso es calculado. Darle el Premio Nobel de la Paz a Trump fue estratégico. No se merece nada de eso. Sin embargo, ella necesitaba condicionarlo, porque no la tenía en ninguna consideración. Es decir, no consideraba a los venezolanos que votaron el 28 de julio. No le interesaba.
Participo al 100% de una frase que escuché hace poquitos días: “Somos pesimistas respecto del presente, pero optimistas de cara al futuro”. Deseo que ustedes me digan que estoy equivocado, pero tengo esta nota pesimista. Los responsables de lo que ha pasado en Venezuela, de la cooptación total de las instituciones del Estado, los crímenes de lesa humanidad, la implantación de un gobierno totalitario, son responsabilidad de quienes hoy están gobernando en Venezuela. Y lamentablemente, por el momento, todo hace suponer que tienen para un tiempo más.
ÁL. Hay una frase que se le atribuye a Kant: “Profetizar es de necios”. O sea, realmente no sabemos qué va a pasar. Eso no lo sabe nadie.
Me gusta que me castigue usted de esa manera.
Pero también hay otra frase que tiene que ver con lo que tú decías, que se le atribuye a Gramsci: “Pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad”. Yo trato de ubicarme allí. Leer la realidad siempre indica contradicción, complejidad, dificultad. No hay un montón de cosas que te hagan ser pesimista, pero igualmente hay algunas que te hagan ser optimista. Yo noto un cambio en la calle. Menos temor, menos miedo para opinar y participar. Son síntomas positivos. También creo que Estados Unidos en algún momento se va a convencer de que su famosa estabilidad y garantía de inversiones de largo plazo van a estar mejor con un gobierno legítimo, un país reconciliado y representado políticamente que con una dictadura de salida, llena de contradicciones y de conflictos. Un régimen que arrastra sobre sí todas las vergüenzas de los graves delitos cometidos.
Insisto, sí hay muchas posibilidades, pero hay que creer en ellas. Parte del problema es que tantos años de dificultades, de frustración han creado cierto desánimo. Le tenemos miedo a entusiasmarnos.
MLM. Complementaría diciendo que estamos en una ventana de oportunidades, en la que tenemos dos extremos: continuar con el régimen autoritario por un tiempo, que tiene que maquillarse; debe reinventarse porque, así como está, es insostenible. Todo lo que sale de las cárceles venezolanas: los robos a PDVSA son delitos muy graves. En el otro extremo tenemos un proyecto de democratización que luce muy difícil porque todas las estructuras e instituciones, todos los principios fueron destruidos. Pero hay una voluntad del pueblo venezolano de vivir democráticamente y con gente que la represente en sus aspiraciones, sueños y demandas.
Estamos transitando un proceso con pasitos adelante y uno atrás, tres adelante, dos para atrás y ahí vamos dando tumbos. Pero como historiadora, me parece irreversible. El 3 de enero cambió el régimen para siempre. Esta gente se reinventa o se pierde. Ojalá podamos construir una ruta democrática. No va a ser fácil ni inmediata, pero hacia ella nos encaminamos.




