Obama, la visita a Cuba: dos miradas desde la oposición

El futuro político y social de Cuba es una espacio abierto, aunque prevalecen tres certezas después de la visita del presidente Barack Obama a la isla: el gobierno no quiere moverse un centímetro en su modelo político, la apertura es económica. El ofrecimiento de buena vecindad y entierro de los retazos de la Guerra Fría cambia el eje amigo-enemigo, que sostiene al gobierno de La Habana. El aumento, imposible de cuantificar todavía, de los opositores cubanos al gobierno buscará, sin duda, formas de expresarse más abiertamente. Hablan dos voces opositoras con dos sensibilidades sobre la realidad de la isla, Manuel Cuesta Murúa y Antonio Rodiles.

El presidente Obama y a su izquierda Manuel Cuesta Murúa
El presidente Obama y a su izquierda Manuel Cuesta Murúa

Quisiera comenzar con la foto en la que usted aparece al lado izquierdo del Presidente Obama y está, como se dice en América Latina, con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Esa es la impresión que tiene, más o menos, de la visita?

Perfectamente. Creo que ha sido una visita no solo trascendental, sobre la que se pueden repetir ciertos clichés. Creo que ha sido una visita políticamente apoteósica para toda Cuba. En el caso específico de la sociedad civil, de los demócratas, se ha tratado de un espaldarazo único, porque no fue solo simbólico, es también un espaldarazo intelectual, en el  sentido que la sintonía y la argumentación, el marco de esa conversación mostró que, independientemente de las diferencias que allí se expresaron por parte de algunos de los compatriotas, hubo un intercambio que mostró una coincidencia entre lo que pretende Obama y los que quieren los demócratas.

Antonio Rodiles

Obama tuvo la deferencia de no hablar con nosotros en un tono imperial, tuvo la sabiduría de hacerlo con respeto a lo que proponemos, al mismo tiempo, hubo comprensión por cierta desesperación de algunos de los presentes y de sintonía política con el modo en que la mayoría de los participantes cree cómo se deben dar las reformas y la transición democrática en Cuba. Podría haberlo actuado de otro modo, estrictamente simbólico, que escuchara un par de frases, en el que se tomaran un par de fotos, como sucedió, y se despidiera. Sin embargo, por una hora y cuarenta minutos hubo un debate muy rico.

Dos aclaraciones sobre lo que usted dice. En una entrevista anterior hablábamos sobre las diferencias que existían en la oposición y todo el mundo sabe que estas cosas no son fáciles, sobre todo cuando se trata de un gobierno como el de Cuba en donde las posibilidades son escasas. ¿Se ha avanzado algo en ese sentido?

Cuesta
Manuel Cuesta Murúa

Muchísimo. Ahí estábamos 13 personas, once de las cuales ya interactuamos y trabajamos de conjunto al menos en tres plataformas que se interconectan. Es una avance inmenso. Trabajamos en la Mesa de Acción Democrática, que es una propuesta política, con un programa que daremos a conocer en breve. Se trata del primer programa mínimo de la mayoría de la oposición en muchos años. También nos reunimos en un espacio intelectual, Espacio Abierto de la Sociedad Civil; y trabajamos más concretamente en una instancia que se llama Plataforma Ciudadana, otro 18, que propone reformas de cambio legal en varios ámbitos, pero fundamentalmente en el campo electoral y en el de la ley de asociaciones.

Yo sé que esta pregunta no debería hacérsela a usted, pero, qué diferencia verdad, el presidente Obama se reúne con un grupo significativo de opositores al gobierno de Cuba y los demás presidentes de América Latina no se han planteado esa posibilidad. ¿Cree usted que esto puede motivarlos en el inmediato futuro?

Creo que se trata de un precedente importante, sobre todo para aquellos que hablan con claridad de democracia y de respeto a los derechos humanos. En el pasado hubo dos presidentes que tomaron el riesgo de reunirse con la oposición. En el 2002 lo hizo Vicente Fox en La Habana. Luego, en el 2014, Sebastián Piñera con Berta Soler, de las Damas de Blanco, pero, ciertamente, no hay esa tradición. En América Latina los presidentes, como también los funcionarios de bajo nivel, rehúyen el contacto con la sociedad civil. Creo que después de la visita de Obama tanto en América como en Europa hay un cambio en la dirección apropiada, porque Cuba está en Movimiento. Una de las cosas que se mueven son las bases de la legitimidad de todos los actores.

Usted lo ha dicho con toda claridad en su primera respuesta, la importancia política que tiene todo lo que sucedió en esas horas, es de una trascendencia innegable. ¿Cómo hacer realidad concreta todas estas aspiraciones, todos los deseos expresados por el presidente Obama?

No creo que se abre, sino que se fortalece mucho más la posibilidad de que la ciudadanía, que los sectores que quieren cambios se identifiquen mucho más con las herramientas y las propuestas que hemos venido articulando desde la sociedad civil y eso impulsa muchas posibilidades porque los cubanos podemos seguir fortaleciendo esa mirada interior, esa confrontación positiva entre estado y ciudadanía, porque desapareció el enemigo externo. Obama vino a sellar –el gobierno se resiste-pero Obama vino a sellar definitivamente el conflicto local que quedaba de la Guerra Fría en El Caribe, entre una potencia como la de los Estados Unidos y un país empobrecido como Cuba. Eso fue un mensaje que quedó claro para la sociedad. De modo que las preguntas ya no son a los Estados Unidos, ahora comienzan a ser más fuertes al propio gobierno cubano. Fíjese que la reacción del gobierno cubano es la reanimar el conflicto…

Era justamente lo que le iba a preguntar. Qué hacemos con la carta de Fidel y esa desconfianza irrenunciable a todo lo que sea estadounidense.

Es una defensa del sistema político sobre el único eje en que ha podido sostenerse el modelo político, el conflicto con los Estados Unidos. Fidel Castro capta, tiene la sensibilidad despierta todavía a sus casi noventa años, que el impacto básico, clave de la visita de Obama es la de romper la lógica de amigo-enemigo en la que hemos vivido 50 años. Al moverse aquello hace un nuevo eje, la de vecinos que pueden entenderse. No vamos a decir que amigos, aunque Obama utilizó esa palabra, pero sí de vecinos que pueden tener una relación madura y que pueden colaborar en algunos puntos que casi obligados por la cercanía; narcotráfico, tráfico de personas, medio ambiente, inmigración y también la oferta de cooperar más allá en una agenda casi social. Cuando Obama habla que los médicos cubanos sentaron el precedente de trabajar con el ejército, es también un mensaje que puede dejar perpleja a la mayoría de la sociedad cubana, porque eso no lo sabe todo el mundo, pero que es una información símbolo, porque le dice a los cubanos: mira, nosotros estamos aquí ofreciendo la mano para tener una buena vecindad.

El gobierno cubano puede vivir sin el conflicto y esa es la carta de Fidel Castro, que no se da cuenta que Obama dice que no solo viene a enterrar la Guerra Fría sino que él, representando a un amplio sector de los Estados Unidos, quiere que se levante el embargo. Sin embargo, en vez de hablar del futuro, Fidel reanima la historia, para revivir el conflicto. Y obliga, luego, a alguien que recibió con total deferencia a Obama, el Canciller Bruno Rodríguez, prácticamente a desdecirse y deshacer todo el trabajo que hicieron para organizar la visita, en una declaraciones hablando en términos puramente ideológicos e históricos, cuando se suponía que comenzaban a establecer una relación en términos políticos.

En la misma orilla opositora, pero con una percepción diferente Antonio Rodiles, coordinador de Estado de Sats y con el que, en diversas ocasiones, el gobierno se ha ensañado en la golpizas, expresa aquí su preocupación por el grado de violencia empleado en la represión a los opositores y el silencio elocuente de las autoridades estadounidenses, por no hablar de las de América Latina.

Señor Rodiles, acabo de hablar con el señor Cuesta Murúa y él estaba muy satisfecho con la visita que realizo el presidente Obama a Cuba. Yo supongo fácilmente que usted tiene una  actitud más crítica

Sí. Pienso que algunos puntos fueron positivos, pero hay otros que me parecen realmente preocupantes de lo que está ocurriendo

¿Cuáles? 

La represión. La violencia se ha agudizado. Los arrestos son más violentos. En mi caso particular me han lesionado, tengo una fisura en el dedo de la mano derecha, en el dedo anular. Las  golpizas que están dando precisamente a las mujeres se han incrementado. Entonces creo que se trata de una señal muy clara y hasta este momento, como ya venía ocurriendo durante todo el año pasado, no hemos visto una reacción directa y clara por parte de la administración Obama repudiando todo esto que se está viviendo en Cuba y que ocurrió también durante la visita del presidente.

¿Con otras palabras me es  tá diciendo usted que la visita puede haber sido positiva en algunos puntos pero que por otro lado está sirviendo para legitimar violaciones de derechos humanos y continuidad del régimen?

Exactamente. Nosotros lohabíamos advertido, desde el anuncio del restablecimiento de relaciones el 17 de diciembre del 2014, en la reunión que se hizo en la Cumbre de las Américas en Panamá. Durante esa conferencia el régimen mandó una señal también a la comunidad internacional reprimiendo, golpeando y ofendiendo a los participantes de la sociedad civil independiente. No obstante no hubo ninguna condena por parte de la administración del presidente Obama. Y en este caso estamos viendo una situación similar. Horas antes de que llegara el presidente se dio una tremenda golpiza a activistas e incluso frente a todas las cámaras de medios internacionales. Durante la visita también hubo una cantidad de arrestos muy violentos. Después de que se fuera el presidente eso ha continuado. A una activista le rompieron la oreja con una herida de dos puntos. Y toda esta información está saliendo en los medios, en las redes sociales y, sin embargo, no hay un pronunciamiento de la administración del presidente Obama condenando esta situación totalmente desbordada.

Es muy difícil hacer un pronóstico de futuro, pero ¿cuáles son los escenarios posibles? ¿Legitimación del régimen y reemplazo de la vieja guardia por una nueva guardia, “revolucionaria”?

Yo creo que el plan que tiene el régimen de La Habana es la transferencia del poder. Y eso lo está manifestando. Esta violencia tan desmedida tiene como objetivo mandar una señal muy clara: no van a moverse ni un milímetro, como ellos han dicho durante año y medio. Lo ha dicho Raúl Castro, lo ha dicho el canciller Bruno Rodríguez. No lo van a hacer y me parece que esta oleada represiva, en este contexto, con la prensa internacional y con el presidente Obama dentro de la Isla, tenía en mente este mensaje como objetivo. O sea la idea de ellos es transferir el poder. ´ Si se va a hacer negocios o cualquier tipo de trato, es con nosotros, no aceptamos un factor político, y quien intente participar en este proceso, o ser un acto político, lo vamos a aplastar”.  O sea, creo que no tengo dudas sobre esto. Y es muy preocupante que la comunidad internacional esté aceptando estas condiciones del régimen.

Nadie duda que la estrategia de Obama es transparente. Es decir: se ha dicho durante más de 50 años que el embargo, el bloqueo, como quiera llamársele, no ha surtido efecto, salvo para mantener el régimen en el poder. Es decir, tenemos que reanudar las relaciones y con eso le quitamos el piso de la excusa al gobierno de La Habana. ¿No está dando resultado esta nueva estrategia?

Yo discrepo de ese análisis. Primero, aquí no hay ningún bloqueo como lo llama el régimen. De entrada el cubano común sobrevive con las remesas que se han enviado de Estados Unidos desde hace muchos años. En segundo lugar no hubo ningún tipo de embargo en la  práctica, mientras existió la Unión Soviética. Después Venezuela también inundó con subsidios el país. O sea, ese análisis creo que es incompleto. Pero no obstante, nuestro planteamiento ha sido que por supuesto cualquier política, yo creo que la política anterior podría haber hecho de muchas maneras más eficiente la presión sobre el régimen para propiciar los cambios, pero lo que nos preocupa es que se ha cambiado por una política que a las claras, está resultando peor. Y es lo que estamos viendo en la práctica, los hechos hablan por sí solos.

No entiendo el optimismo para nada de otros opositores, cuando a un grupo, el de nosotros, lo están moliendo a golpes. Incluso me parece que tiene que haber pronunciamiento mucho más contundente de toda la oposición ante una realidad realmente abusiva. Sobre todo las golpizas las están  cargando en gran medida  las mujeres. Que no haya una voz conjunta y un repudio fuerte ante esta situación es realmente para mí muy inquietante.

En política, al final de cuentas, y perdóname que yo sea demasiado crudo, pero en política al final cuenta el poder. El gobierno tiene el poder, tiene las armas y la única manera de arrebatarle esas cuotas es con un poder ciudadano unido, fuerte, y ese no se ve todavía en Cuba

Está ocurriendo. En los últimos días, incluso durante la visita del presidente Obama, por parte de ciudadanos que se manifestaron abiertamente, incluso en algún momento en apoyo a opositores. Lo que sí es cierto es que aquí hay algo fundamental, no se puede pretender cambiar una dictadura con  temor. No se cambia una dictadura si no se habla claramente y no se dice, con claridad, lo que está pasando en la realidad. Que busquemos el cambio mediante un proceso político, es lo que desea la mayoría de los cubanos, y no mediante una situación violenta. Pero tiene que ser un proceso político real y no puede crearse una fantasía que, sencillamente, va a ser utilizada por el régimen para realizar esta transferencia de poder. Algunas personas están pensando comprar una fantasía, hablan de las supuestas elecciones del 2018 cuando la transferencia está ocurriendo ahora mismo. En el 2018 Raúl Castro se pondrá a un lado pero, la misma familia seguirá manejando todo el poder y esa opción, me parece, permite que el régimen acomode sus fichas y su escenario. Es muy peligroso. El pueblo se irá sumando, irá perdiendo el terror que el régimen le ha impregnado mientras vea que desde la oposición tenemos la honradez y la capacidad de manifestarnos abiertamente. Con miedo no se cambia una dictadura.

Para que no nos engañemos y para que la gente sepa hacia dónde quiere ir usted, ¿cómo se imagina Antonio Rodiles una Cuba sin el gobierno actual?

Lo primero que necesita el pueblo cubano es libertad. Hay muchos cuestionamientos sobre qué tipo de sistema habrá en el futuro, en temas de diseño político. Pero creo que lo básico es que el pueblo tenga la libertad de poder manifestarse, expresarse hacia dónde quiere moverse. Cuando digo el pueblo cubano no me refiero únicamente a los que estamos dentro de la isla, tome en cuenta a ese inmenso número que está fuera, porque, se quiera o no, Cuba es una nación transnacional. Existiendo la posibilidad de expresarse, de organizarse, moverse en el plano económico ya veremos hacía dónde vamos.

¿Usted no ve a mediano plazo una unidad de la oposición, de todos aquellos que no están de acuerdo con el gobierno?

No creo que para cambiar al régimen cubano se necesite una unidad de toda la oposición. Lo que se precisa es que las distintas tendencias y corrientes empujen, trabajen, ganen base social, echen a andar y rompan esta tremenda inercia. De hecho es bastante difícil que ahora se produzca esa unidad por las diferentes perspectivas acerca de qué tipo de país queremos. Esto es parte de un proceso que lleva sesenta años y es natural que la gente tenga distintas alternativas.

Si soy optimista porque he visto las manifestaciones de la gente y en la redes hay múltiples videos mostrando al ciudadano común, ese que tiene tremendo miedo de manifestarse, apoyando a opositores cuando son arrestados y abusados por la policía. Ese es un escenario que preocupa al régimen y está, por eso, dispuesto a aplastarnos con tanta violencia.

Si le entiendo bien, la comunidad internacional, incluido Estados Unidos,. ¿están haciendo una mala lectura de lo que está pasando en Cuba?

La comunidad internacional y los Estados Unidos, la misma Unión Europea, hace poco veíamos por aquí a la representante Federica Mogherini sobre el acuerdo bilateral. Pienso que la apuesta que han hecho, de que los Castro sean quienes lleven este supuesto proceso de transición, es un mal cálculo, porque en lo que estos individuos están empeñados es en la tranferencia para convertir la Cuba del castrismo en un autoritarismo, con más caciques, pero siendo ellos los que controlan todo le poder político y el económico. Eso sería fatal para la situación que estamos viviendo, en donde la miseria se dispara cada vez más, onde la fractura social es cada vez mayor, donde se manifiesta mucho la violencia. Esta apuesta que se ha hecho a partir del 17 de diciembre del 2015 es erronea, aunque al final vamos a la democracia. Por supuesto que vamos a llegar, pero se nos planeta ahora un camino mucho más complejo.

 

José Zepeda

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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