Margarita Guillé: no piensen que el dolor de las mujeres no es dolor

Sacar a la luz el tema del turismo sexual, hacer conciencia social sobre el dolor que padecen las mujeres agredidas, asumir la responsabilidad social de la violencia en contra de las mujeres, acompañar a las víctimas sin degradarlas ni condenarlas al estigma. Estos son algunos de los propósitos de Margarita Guillé, nuestra invitada en el día de la violencia en contra de la mujer.

Leyes hay muchas, lo que no hay es voluntad práctica para aplicarlas. Voluntad y la capacidad profesional para llevarlas a cabo. Muchas veces las actitudes de las propias víctimas entorpece el progreso en contra de la violencia que se ejerce sobre las mujeres. Estas se sienten responsables de la agresión e intentan, reiteradamente, cambiar las conductas del agresor. De este modo, las mujeres desarrollan sentimientos de fracaso y de culpa por la incapacidad de romper con la relación, por mentir-mentirse y encubrir al agresor, por tener contactos sexuales a su pesar y por “tolerar” la violencia hacia sus hijas e hijos. Para peor ahí está la vergüenza social y los límites que el propio agresor le impone, como una forma más de aislarla de la familia y de las amistades. A esta violencia cíclica se agrega el control psicológico permanente de las víctimas.
Margarita Guillé Tamayo, Directora General de la Red Interamericana de Refugios y Casas de Acogida (RIRE)
Los casos locales oscilan entre lo horrendo y lo pavoroso. Según la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, el año 2014 hubo 400 niñas y adolescentes desaparecidas en Ecatepec y las cercanas de Tecámac, Chimalhuacán y Nezahualcóyotl. Familiares de desaparecidas y activistas exigen se declare la Alerta de Violencia de Género para empezar a frenar estas desapariciones de mujeres jóvenes, a partir de un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia. Se las llevan: ¿quiénes, a dónde, para qué?

¿Qué pasa con aquellos que consumen la pornografía, la prostitución y el abuso de menores?
Sin olvidar que la violencia sexual es usada como arma de guerra o que la violencia y violación de niños y hombres son temas vedados al debate. Permanecen en las sombras a la espera de que alguien se atreva a ponerlos sobre la mesa para su discusión.

Deborah Tucker, con muchos años de experiencia dice que en el caso de los maltratadores se ha logrado conformar una terapia que consiste en cinco “erres”: reconocimiento del problema, re-educación, responsabilidad, restitución, vale decir volver a la familia y resarcir el daño y, finalmente, restauración. Es indispensable que en el caso de agresión la familia y la sociedad no equivoque el camino en el trato a la víctima. Es muy distinto decirle: ¿Qué hiciste para que te ocurriera esto?, que acercarse a ella para preguntarle cómo se le puede apoyar.

Margarita Guillé, Coordinadora de la Red Interamericana de Refugios y Centro para Mujeres en México, ve los grandes desafíos en el acceso a la justicia de las mujeres, la reparación del daño, el castigo y los tratamientos adecuados para los agresores.

Margarita es fundadora del primer refugio en México para la protección de mujeres víctimas de violencia extrema. Ha colaborado con distintas organizaciones en la búsqueda de incidir en las políticas públicas y en buscar fondos para los refugios creados por la Sociedad Civil. Su maestría en comunicación política la ha llevado a difundir, en diversos medios y plataformas los principales aspectos de la violencia en contra de las mujeres y las estrategias para diseñar y crear modelos que hagan frente a la violencia de género. La gran tarea es promover el empoderamiento, la autonomía y autogestión de las necesidades de las mujeres, así como protocolos de protección.

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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