Holandés gana el premio a la diplomacia comprometida con los derechos humanos en Cuba

Bastiaan Engelhard, Consejero y Jefe de Misión Adjunto de la embajada de los Países Bajos en Cuba, desde agosto de 2017 a enero de 2022, ganó la séptima edición del Premio a la Diplomacia Comprometida con los Derechos Humanos en Cuba 2019-21. Engelhard fue nominado por figuras del Movimiento San Isidro, del Centro de Estudios Convivencia, por destacados activistas de derechos humanos y periodistas independientes. Engelhard es el segundo diplomático holandés en recibir este premio.

La ceremonia de entrega del galardón se realiza hoy martes 19 de abril del 2022 en el ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda

El diplomático holandés Bastiaan Engelhard

El objetivo del premio es destacar el trabajo de los diplomáticos acreditados en Cuba que brindan reconocimiento, apoyo y estímulo a los actores democráticos cubanos y sus esfuerzos en la defensa de los derechos humanos y el pluralismo político.

Sobre la labor de Bastiaan Engelhard, la artista independiente Iris Ruiz, del Movimiento San Isidro: “Uno de los apoyos más legítimos desde el compromiso personal con la democracia y el respeto a los derechos humanos. Brindó apoyo a activistas y periodistas independientes incluso en los escenarios más complejos, como encarcelamientos domiciliarios, circunstancias en las cuales estuvo presente en las casas donde estuvieron prisioneros en los complejos días de abril y mayo de 2021. También medió y se hizo eco de los reclamos por los derechos culturales y de la libre expresión de los artistas e intelectuales ante el gobierno cubano, y mostró su preocupación personal en cada caso de arbitrariedad en relación a Luis Manuel Otero Alcántara y al Movimiento San Isidro”.

Manuel Cuesta Morúa, portavoz del Arco Progresista y Premio Ion Ratiu 2016: “Su compromiso abierto, sistemático e inteligente con los activistas de derechos humanos, actores de la cultura y de la comunidad pro democrática hizo la diferencia en estos últimos años”.

Esta iniciativa de CADAL recuerda los gestos humanitarios de varios diplomáticos extranjeros durante las dictaduras militares del Cono Sur y la importancia que tiene la solidaridad internacional frente a los atropellos que sufren las personas que viven en países gobernados por regímenes en los que se priva a la gente de las libertades fundamentales.

Conversamos con Bastiaan Engelhard

Recibe usted el premio a la diplomacia comprometida con los derechos humanos en Cuba, que concede cada año el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, CADAL. Trabajar por los derechos humanos en una dictadura tiene sus dificultades.

Cierto. Como diplomático trabajar en un espacio con libertades restringidas es difícil y cada día se encuentra a personas cuyos derechos son violados. Como país, como miembro de la Unión Europea y de Naciones Unidas siempre estamos atentos a qué podemos hacer en estas circunstancias, porque Cuba es un país que ha firmado y ratificado muchos tratados internacionales, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como también el acuerdo con la Unión Europea. En todos esos documentos se estipula explícitamente el respeto a los derechos humanos. También están en su propia Constitución. Sin embargo, vemos que en la realidad cubana del día a día, mucha gente dice, “yo no veo que mis derechos sean respetados”.

Como diplomáticos podemos ayudar a esas personas, a periodistas, a defensores de los derechos humanos, a quienes están activos en la prevención de la violencia contra la mujer o en los derechos LGBTI, a artistas independientes. A todos ellos los escuchamos.

Creo que como diplomático es una tarea difícil, pero imagínese como será para muchos cubanos y cubanas el estar confrontados diariamente con esas situaciones.

Como Países Bajos intentamos hacer algo frente a esa situación.

 

A propósito de lo mismo, como sabrá muy recientemente se ha condenado a numerosos disidentes cubanos que salieron a protestar a penas increíbles, mínimo seis años de cárcel para un estudiante. Ahora, los compañeros que piden su libertad son acosados por las autoridades universitarias y se les amenaza, entre otras cosas, con expulsarlos de la universidad. Todo esto pone en evidencia que el régimen cubano, por ningún motivo va a aceptar nada que cuestione su permanencia en el poder. Usted, cuando estuvo en Cuba, visitó a los disidentes, estuvo en sus casas, estuvo con sus familias, y yo me imagino que esta gente lo está pasando mal y muy mal.

Para ellos es una situación muy difícil y, desde mi punto de vista, hubo perspectiva e intentos de diálogo. Desde los acontecimientos de noviembre de 2020, cuando muchos artistas e intelectuales se juntaron en el Ministerio de Cultura en La Habana, había el inicio de un diálogo y ellos vieron como esos intentos fueron bloqueados.

Por eso el 11 de julio del año pasado fue un momento que llegó como sorpresa para mucha gente, tanto de fuera como también de dentro de Cuba. Creo que fue una muestra de la frustración de tantos cubanos por el camino que sigue el país en este momento. Como Países Bajos, también como Unión Europea, nos expresamos y pedimos a las autoridades cubanas que por favor respeten los derechos a protestar de la gente, que puedan hacer oír sus voces. E hicimos un llamamiento a las autoridades, a través del Alto Representante de la UE, de liberar a tantos presos, porque al inicio de las protestas estamos hablando de cientos de personas.

Ahora que estamos a varios meses de esas manifestaciones, hemos visto sentencias, condenas muy altas y la Unión Europea otra vez ha expresado su preocupación y ha también pedido nuevamente que se liberan a esos presos. Pero aunque mañana sean todos liberados, lo que sería un muy positivo, eso no resuelve el problema. Lo que yo he visto en los años que he trabajado en Cuba, es que realmente se necesita un diálogo amplio con cubanos de adentro y de afuera de Cuba para plantear cuál es el camino que se desea para el país. Y eso es un proceso determinante, por supuesto, de los cubanos. Como país externo, como observadores internacionales, lo único que podemos decir es que hacemos un llamamiento a que sea un proceso inclusivo. Que sea un diálogo con personas de diferentes corrientes políticas. En donde las opiniones pueden expresarse dentro del respeto de todos los derechos humanos básicos, de todas las libertades, los que no es una idea neerlandesa o europea. Es lo que está en todos los tratados internacionales que ha firmado Cuba y avalada en su propia Constitución. Eso es lo que he escuchado de muchos defensores de derechos humanos cuando les visité en su  casa.

Es muy importante visitar a la gente en su casa para ver cómo viven, para comprobar que a veces ni siquiera hay café o no hay gas para calentar el agua para hacer un café. Es un ejemplo mucho más claro de la situación. Y en esas conversaciones escuché que tantos cubanos dijeron queremos una mejor Cuba. No era aquello que “estamos en contra de eso o de aquel” Era, queremos un mejor país. Tengo mucho respeto por todas esas personas y espero, fervientemente, que puedan llegar a un diálogo nacional.

Usted lo ha escuchado personalmente, muchísimos cubanos disidentes están muy agradecidos por el apoyo que les ha brindado personalmente, pero también los hay que sienten que este apoyo personal no va acompañado de uno institucional, político y económico en la lucha por la democracia. Con otras palabras, a veces parece que las naciones democráticas no tienen entre sus prioridades de su agenda internacional a Cuba. Y entonces no faltan los disidentes cubanos que se sienten huérfanos en estas circunstancias antidemocráticas.

Eso también lo he escuchado mucho. La verdad es que les entiendo y ellos lo ven así. Yo quisiera aquí decir que este premio, que es un gran honor y tengo un gran agradecimiento para todos los defensores de derechos humanos que me han nominado. Pero no es un premio personal, es un reconocimiento al trabajo de los Países Bajos, al esfuerzo de un equipo, es un trabajo concreto de la política de los derechos humanos que tenemos los Países Bajos, que no solamente son palabras, sino que también son acciones.

No sé si comparto realmente lo que usted dice de que Cuba está en la orfandad. No, yo creo que hay mucho interés internacional para Cuba, por ejemplo en la ONU, también en el Consejo de los Derechos Humanos se habla sobre la isla, hay un diálogo con Cuba, la Unión Europea también tiene un diálogo oficial dentro del acuerdo bilateral (Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación, 13 de diciembre del 2016) El Parlamento Europeo ha emitido varias resoluciones sobre la situación de Cuba. Recientemente el Alto Representante se ha expresado sobre Cuba y creo que todos esos debates son públicos.

Creo que ahí se puede ver que hay interés por Cuba. Pero me doy cuenta que eso también son muchas palabras, a veces son diálogos fuera de escena, no todo es público, por eso quizás es un elemento para que la gente diga: pero ¿dónde está la diplomacia europea?

Pero puede estar seguro que muchos de mis colegas que ahora están en La Habana trabajan arduamente, dentro de las posibilidades que tienen, para aliviar la situación de muchos. Y nosotros como Países Bajos, lo hemos hecho a nuestra manera y vamos a continuar con ello porque es nuestra política.

 

 

 

 

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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