Bestia, combatir al mal desde su propia alma

La impresión que causa va asociada a preguntarse de dónde brota la fuerza del cortometraje de animación, Bestia, candidata al Óscar 2022. Por suerte tengo una sobrina, Claudia Latorre, periodista y escritora, una de las fundadoras del Festival FICTA, Festival Internacional de Cine y Literatura de Terror en Atacama. Con el entusiasmo de los hombres modestos, Hugo Covarrubias, participó en el festival, entre el 10 y 11 de diciembre del 2021 y, por cierto, obtuvo del primer lugar. Gracias a Claudia y a FICTA he conversado con Hugo para terminar de comprender muchas cosas. Hay una que precede toda lectura posible: al mal hay que captarlo desde su alma para combatirlo. Finalmente hablamos de una de las cinco figuras más importantes de la DINA

El título pareciera no dejar lugar a dudas. Bestia. Sinónimos: animal, alimaña, bestial, bárbaro. Y sin embargo, usted y su equipo buscan mostrar la cara desconocida, lo oculto e inasible de Ingrid Olderock. ¿Por qué?

Hay varios motivos. La elección del nombre fue una forma de establecer una duda sobre quién era la bestia. ¿Es el perro o es ella? Creo que se logró porque mucha gente pregunta quién es la real bestia. Se respondió sola la pregunta. La idea era causar esa confusión y al mismo tiempo no, porque las dos son bestias. En ese sentido, ella es una bestia amaestrada por otra bestia mayor, y así sucesivamente, como si fueran una especie de matrioshka. La maldad nunca acaba, siempre hay alguien más malo más arriba.

Asimismo, el perro es una bestia. Es como una estructura circular. Si hablamos de humanidad, entonces ella amaestra a un perro para torturar. Al mismo tiempo Ingrid amaestra a mujeres para torturar mujeres. Y ella también es amaestrada. Desde chica fue entrenada por sus padres para ser la que es, parca, dura, intimidante porque fue intimidada cuando era niña.

Los sueños de esta mayor de Carabineros traicionan a lo que usted llama la conciencia fría, calculadora y desde el subconsciente surgen pesadillas. Aquí las ideas de Freud aparecen para mostrar a las víctimas. Hay una escena muy importante: la partida de Chile. El subconsciente no espera que llegue la noche, sino que le da un sueño en vigilia y le muestra a las víctimas en las cimas de las montañas de Los Andes. Precisamente por esto y otros antecedentes es que resulta complejo entender esta figura de la presumible víctima dentro de la victimaria.

Si bien Hannah Arendt lo planteó en un momento como la banalidad del mal, el concepto fue muy cuestionado en esos años porque se tendía a pensar que ella estaba empatizando y no es así.

Todas estas imágenes mentales que tratamos de expresar, los fantasmas que la persiguen, también tienen una dualidad tal como el nombre del cortometraje. Sobre todo los que están en las montañas, en las nubes, así como el personaje que se le aparece cada cierto tiempo como una especie de fenómeno paranormal que se manifiesta también en algunos objetos que se mueven, como ese cuchillo amenazante.

Quizás ella no logra discernir si esto es algo bueno o malo. No tiene la capacidad de darse cuenta de que los fantasmas que la persiguen son los detenidos desaparecidos y a lo mejor los percibe como fantasmas personales. La dualidad de la representación, en términos filosóficos, fue realizada de forma consciente  para dejar espacio a la interpretación de la gente, que generalmente es coincidente con lo que queríamos.

Esta mujer adiestró a un perro para que violara a las víctimas, que es una manera singular de tratar de destruir el alma de las personas. Por eso se me hace que debe haber sido un desafío no menor el darle un valor estético a una realidad tan macabra.

Fue un reto porque hay un valor estético entendido no solo como técnica, como visualidad, sino como algo filosófico, como forma de entender la belleza, o de qué modo uno percibe cómo son las cosas en la realidad.

Nosotros abordamos estos temas desde la mirada que busca comprender de dónde viene esta maldad, hacia dónde va, si tiene solución. Para iniciar una lucha es necesario recorrer estos lugares. Tratar de empaparse, aunque nos cueste, de esta oscuridad y de esta maldad. Por ejemplo, el movimiento, la forma de moverse, responde a una estética general. Para lograrlo, tuve que actuar los movimientos como si yo fuese Ingrid. Fue muy duro de enfrentar porque se trataba de dilucidar cómo podía moverse una figura con ese grado de perversidad.

Había que indagar cómo ella podría haberse frustrado en un momento. Ahí es donde comienza la ficción de un hecho histórico. No sabemos si realmente ella tomaba desayuno con su perro, si tenía pesadillas. Bestia es una interpretación posible de este sujeto que fue un ser humano que en algún momento podría no haber sido tan perverso.

¿Debo concluir que uno de los mensajes principales para el Chile de hoy es esto que usted acaba de decir, la necesidad de enfrentar no solo la cara conocida, sino también la oculta para superar la polarización, para tratar de remontar la memoria oscura de un pasado reciente?

Es muy acertada esa forma de interpretarlo, porque es difícil. Voy a explicarme con un ejemplo: hay balas que están incrustadas en la Puerta de Brandemburgo, y fueron tapadas. En Chile hay balas que están incrustadas en los muros de La Moneda y en las paredes aledañas de las oficinas de gobierno. También fueron recubiertas. No hubo una reflexión antes de tapar esos hoyos. Es importante hacerlo como país.

Yo no tuve ningún familiar detenido, desaparecido o torturado. Tengo la suerte de no haber pasado por eso. Pero sí tengo amigos y amigas que tienen familiares torturados, como un sobrino de Carmen Gloria Quintana (quien sufrió graves quemaduras, en 1986, ocasionadas por una patrulla de militares de la dictadura de Pinochet) Por eso no puedo hacer la vista gorda y decir, es que a mí no me pasó. Debo participar de este entendimiento de alguna forma. Lo que busqué con este cortometraje, a modo personal, porque cada uno de los miembros del equipo tiene una visión, aunque estamos muy sintonizados en ese sentido, pero para mí era necesario simbolizar la fractura con formas no literales, en sentido figurado. Así, el orificio que Olderock tiene en su cabeza fue causado por un atentado que sufrió y una bala se alojó en su cerebro. Gran simbolismo. Es como que si se le hubiese devuelto la fractura que tiene todo un país y hubiera experimentado en carne propia ese sufrimiento.

Pero no lo asimiló, siempre lo vio como una traición. Nunca pensó que estaba haciendo algo malo, por el contrario, creía que la misma DINA fue la que a través del MIR propició el atentado para callarla porque manejaba mucha información. Es posible. Quizás en un momento de lucidez, dentro de toda esta locura, acertó con cierta lógica: “mejor silenciemos a la que está volviéndose loca. Manos a la obra y hagamos creer que fue el MIR”.

Aunque fuese verdad, no es el meollo del asunto. Es como el dicho: “el que a hierro mata, a hierro muere”. Ella lo recibió de vuelta. Es como un karma que hizo que lo pasara pésimo en su vida. Creo que cada una de estas perversas, con las excepciones de los que están en la esfera de poder, que participaron y siguen impunes, pero la mayoría no tuvo una vida grata. Es lo que tratamos de demostrar en el cortometraje, que es una vida deplorable la que vivió y terminó sus días de forma infeliz porque muere de una enfermedad estomacal extraña, que pudo ser un envenenamiento. Toda su vida es rara. Por eso decidimos que esta mujer funcionara como un dispositivo para hablar sobre una nación entera y una enfermedad mental completa en un país opresor.

En este enlace puede acceder a la entrevista de Radio Media Naranja con Nancy Guzmán, autora del excelente libro: Ingrid Olderock, la mujer de los perros. 

Las mujeres torturadoras de la dictadura de Pinochet

 

No hay una sonrisa en bestia. ¿Significa que cuando está presente la maldad, la sonrisa es un imposible?

En el personaje principal no hay ninguna sonrisa porque su personalidad era muy parca, y la gente que tuvo la desdicha de conocerla decía que estaba siempre con la misma expresión. Esto se conjuga bien con la elección del material para el personaje. Era como una muñeca de porcelana con cuerpo de tela y cara de porcelana. La maldad, cuando está en el momento más oscuro, difícilmente puede sonreír. Solo hay una pequeña sonrisa en el personaje de la DINA, que esboza una leve mueca muy desagradable.

Ellos lo pasaban bien igual, pero nosotros buscamos mostrar la cara inexpresiva, que no se inmuta, ni siquiera con los fantasmas personales. Por eso, después de todas las cosas que le pasaron, lo único que hace es prender un cigarrillo y continuar sin inmutarse.

En su corta existencia Bestia ha conseguido más de treinta galardones, tanto internacionales como nacionales. Hay dos tipos de públicos. El primero es el conocedor, el que más o menos tiene una idea general de la historia de los protagonistas, de la época, de lo que hizo esta mujer. El segundo es un público, tal vez mayoritario, que no tiene más que los antecedentes mínimos, su nombre, su cargo, a qué organización pertenecía, y el perro. ¿Qué tiene de Universal Bestia para conquistar a tantos espectadores?

La mayoría de las técnicas de tortura no fueron creadas en Chile. Venían de afuera. La tortura con perros también se practicó en el Holocausto y los ídolos de Olderock eran nazis. No es difícil reconocer como si todo ocurriese en otro país. Los argentinos vivieron una dictadura de rasgos similares a la chilena. Hay algo que nos une en el infortunio. El argentino lo ve como algo muy propio. Pasa también en Alemania, en Francia, porque el corto partió muy bien allí. Ganamos el Premio del Festival Connection, en Annecy, el evento más importante de animación del mundo.

Los comentarios que recibimos son que es una pieza de arte intensa, que cala hondo porque ellos saben que esto puede pasar en cualquier lugar y, por ejemplo, en Alemania puede andar caminando por la calle el descendiente de un nazi o alguien que haya cometido crímenes y viva en la más absoluta impunidad. Se ve como algo posible de ocurrir en países distintos a Chile.

Lo otro es la ausencia de diálogo. Tampoco hay una situación geográfica marcada desde el principio. No dice, Santiago de Chile 1975. Uno no sabe dónde está metiéndose y después, cuando ves el corto exclamas ¡Wow! ¿dónde pasó esto?

Quisimos hacer algo distinto, no dar señas para que las personas entren en la historia solo con la imagen de una mujer tratando de enseñarle a un perro órdenes básicas de adiestramiento, desde hacer que le traiga un palo. Evitar ser explícitos como hubiera sido mostrar técnicas de desplazamiento de perros policiales.

Todas las expresiones artísticas, desde la literatura hasta el cine, tienen lo que se llama una época dorada. Tengo la impresión que estamos, si no en ella, a lo menos entrando a la época dorada del cortometraje de animación para adultos. Si esto es así, ¿por qué ahora?

Hay gente que quería saber si el estallido social influyó en el guion. Nosotros partimos mucho antes con esta idea. En el 2016, más o menos. El momento tiene que ver con que hay un mini boom de cortometrajes políticos animados o de temática oscura que tratan de abordar el interior del ser humano. Y no solamente en animación, hay un boom de directoras, que están hablando de temas de género, de la naturaleza, del extractivismo. Todas estas producciones responden a problemáticas socioculturales y socio políticas, que las teníamos guardadas y no sabíamos cómo expresarlas de otra forma.

El cine político chileno es tildado de monotemático y de encarar todo de la misma forma. No es así. Solo el 14% habla de la dictadura. Ahora, puede ser cierto que el cine político necesitara una renovación.

Siempre he querido salir del prejuicio. Me gusta hacer animaciones para adultos. Ser más transversal y tratar de hablar de temas profundos a través de la animación e incursionado además en contenido para niños. Hicimos una obra de teatro muy existencial. Tenía una connotación familiar y hablaba de la muerte, elemento poderoso que regresa en Bestia.

Voy a terminar con una experiencia personal. Entre las muchas metáforas que aparecen en Bestia me ha llamado particularmente la atención aquella en la que el perro se queda mirando una fotografía y comienza a gemir. Esa fotografía es seguramente el lugar al cual ya no puede ir a seguir violando a las víctimas. La escena tiende a repetirse en la mente. Es como si fuera un llamado que se le hace al espectador para que haga algo que muchos humanos abandonaron hace mucho tiempo, pensar. Cuán premeditado es el hecho de requerir la participación de los espectadores para que terminen de imaginarse a Bestia.

Como bien dice, este simbolismo es un llamado a tratar de interpretar la historia de distintas maneras. El perro también simboliza otras cosas: la desconexión que tiene ella con el perro, porque se siente tan paranoica, tan perseguida que se olvida del supuesto cariño que le tenía al animal. Por otro lado, el perro siente presencias. Esa presencia también está presente en la esquina en donde cuelga el calendario. A lo mejor trata de buscar una salida. Y la mente de Ingrid también busca salidas pero no las quiere asumir. Quiere quedarse encerrada en su cabeza y no reflexionar.

Diversas capas de lectura tienen que ver con el espectador. Hay una apelación a que trate de reinterpretar la historia. Volver a meditarla desde el ámbito filosófico para coger estos símbolos y transformarlos en una resignificación, que ayude a comprender, desde otros puntos de vista, lo ocurrido. No quedarse solo con que esta persona mató y por eso habría que matarla. Aguardemos un poco. Quizás lo sensato es que pague por sus hechos.

A la vez hay que reflexionar para saber porqué Ingrid creyó que lo que estaba haciendo era un bien para el país. De qué forma podemos hacer para que esas personas piensen distinto, que realmente no hicieron un bien, que le hicieron un mal al país.

Ese propósito no lo lograremos discutiendo, solo se puede alcanzar motivando la reflexión.

Tengo amigos y amigas, más que nada familiares que están más ligados a la derecha. Algunos amigos impuestos, los compañeros de colegio con los cuales sigo en contacto, vieron el corto y lo entendieron. Los de derecha me dieron las gracias por haberlo hecho.

Las distintas formas de mostrar son como mini caballitos de Troya para entrar de alguna forma a la psiquis de seres que a lo mejor no están lo suficientemente conscientes de este tema.

Señor Hugo Covarrubias, la mejor manera de agradecerle a usted esta conversación es desearle lo mejor de lo mejor en la entrega de los premios Oscar. Independientemente del resultado hay algo que es irrebatible: Bestia es uno de los cortometrajes de animación más importantes y valiosos del mundo en este momento. Muchísimas gracias.

 

 

 

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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