Carlos Mesa explica los alcances de la demanda boliviana ante la Corte de La Haya

Carlos Mesa, expresidente de Bolivia y portavoz internacional de la demanda marítima boliviana realiza una gira internacional para explicar las razones y los objetivos que tiene su país para llevar hasta la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el caso de la demanda marítima en contra de Chile. A su paso por Holanda conversó con Radio Media Naranja.

Carlos Mesa, expresidente de Bolivia
Carlos Mesa, expresidente de Bolivia

Ha llamado la atención, en el ámbito internacional, esta gira que usted está realizando para puntualizar la posición boliviana sobre su demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. La más importante de las entrevistas que ha tenido ha sido con el Secretario General de Naciones Unidas. Cuál es el resultado.

C.M. La idea básica, esto es muy importante subrayarlo, es explicar la naturaleza, el contenido y los objetivos de nuestra demanda. No buscamos adhesiones porque Bolivia ha escogido el camino de la Corte Internacional, lo que implica que respetaremos en plenitud y nos someteremos a lo que la Corte decida.

La reunión con el Secretario Ban Ki-moon ha sido en ese contexto. Él ha escuchado con mucho interés y creo que ha entendido muy bien la lógica jurídica sobre la que Bolivia se maneja y los argumentos fundamentales que son claves. El más importante, no estamos demandando ni directa ni indirectamente nada vinculado al Tratado de 1904. Bolivia respeta rigurosamente el cumplimiento de los tratados internacionales. Tampoco buscamos una modificación unilateral y coercitiva, por decirlo de alguna manera de fronteras sino, por el contrario, el objetivo es un diálogo con Chile que sea el resultado del fallo de la Corte Internacional de Justicia. Además nuestra demanda no es un problema de fronteras, no es un tema de reivindicación geográfica frente a la Corte.

Eso no es fácil de comprender, quien no está al tanto, no me refiero al Secretario General de la ONU, pero hay jefes de Estado de América Latina que no están, no tienen por qué, empapados en el detalle de la naturaleza del juicio y en qué consiste. He allí la importancia de mi trabajo.

J.Z. Chile cuestiona la competencia de la Corte Internacional para juzgar este tema,  entre otras razones porque es una materia que ha sido sancionada antes de la creación del organismo.

C.M. Primer elemento, nos sorprende que Chile cuestione la competencia de la Corte en la medida en que no hizo absolutamente nada parecido en el juicio que desarrollo con el Perú y aceptó el fallo que la Corte dictó, ya que es uno de los suscriptores del Pacto de Bogotá (30 de abril de 1948).

Usted hace referencia específica a que el tema ya ha sido resuelto antes de la firma del Tratado de Bogotá y este es precisamente el punto nodal de conflicto. Bolivia no está poniendo en tela de juicio, en absoluto, el Tratado de 1904. No es sujeto directo ni indirecto de nuestra demanda. En consecuencia, lo que Bolivia plantea es que Chile le hizo a Bolivia, después del Tratado de 1904, tanto antes de 1948 como después, promesas formales y concretas a nivel de Presidente, ministros de Relaciones Exteriores o embajadores plenipotenciarios ofertas específicas, no solamente de negociar, sino de entregarle soberanía, sea en un puerto, sea en un corredor, sean otras modalidades.

Es en función de esos compromisos que Bolivia plantea su demanda.

J.Z. La reivindicación boliviana se basa en lo que conoce como derechos expectaticios, que son esperanzas que aún no están catalogados como derechos en sí. ¿No teme Ud. que la Corte no pueda pronunciarse porque debe juzgar solo con razones jurídicas?

C.M. La respuesta categórica es NO. Bolivia no basa su juicio en derechos expectaticios. Esta es otra interpretación equivocada, para decirlo elegantemente, por parte de las autoridades chilenas. Nosotros estamos basados en una jurisprudencia existente, en varios casos en lo que la Corte Internacional de Justicia ha fallado sobre la base jurídica boliviana.

¿En qué consiste nuestro fundamento jurídico? Las obligaciones unilateralmente asumidas por un Estado para con otro Estado, los compromisos formales, son jurídicamente exigibles.

Tenemos el juicio de Australia contra Francia en el caso de las pruebas nucleares (Sentencia de la Corte Internacional de Justicia del 20 de diciembre de 1974); el de Dinamarca contra Noruega por el caso de Groenlandia (Fallo de 14 de junio de 1993); el de Camerún Septentrional (Fallo de 2 de diciembre de 1963); el caso de Hungría y República Checa (Fallo de 25 de septiembre de 1997), para mencionar algunos ejemplos específicos.

En consecuencia en absoluto estamos hablando de derechos expectaticios. Hablamos de jurisprudencia con una lógica jurídica y con antecedentes en los que la Corte falló en la forma en que Bolivia lo está planteando.

J.Z. No creo exagerar si le digo, ya que no existen cifras oficiales, que hay aproximadamente un 20% de chilenos partidarios de una solución de salida al mar para Bolivia. Pero hay un 80% duro que tiene expresión popular y política. Que se niega terminantemente. ¿Cómo revertir una situación de esa naturaleza para alcanzar una solución?

C.M. Permítame dos consideraciones. Una preliminar y otra de fondo sobre la pregunta.

La preliminar, que es la más importante. Estoy convencido que lo que Bolivia está buscando es una solución definitiva, sobre bases razonables, que en ningún caso afectarían un contexto geográfico, geopolítico vital para Chile. Estoy convencido que esa solución debe cerrar una página histórica para poder encarar el siglo XXI de manera positiva, con una gran potencialidad de complementariedad económica y de otras naturaleza entre Chile y Bolivia. No solamente vinculada a la energía, el agua, el territorio, sino sobre todo el desarrollo mutuo más dinámico del norte de Chile y el oeste de Bolivia.

Dado que lo que Bolivia plantea es razonable y en los términos de la proporción correcta, que no afectaría, en nuestro criterio, nada esencial en Chile, habría que reformular muchos de los razonamientos de una opinión pública que, yo entiendo, tiene por supuesto un sentido nacionalista pero que podría tener un sentido integracionista también.

Dicho lo cual, es cierto, en este momento hay una mayoría de chilenos que no son favorables a una solución de la naturaleza que Bolivia está buscando. Pero yo quiero recordarle algo, Cuando comenzó el  gobierno del Presidente Morales, el 2006, tuvo una extraordinaria relación con la Presidente Bachelet. La mejor que haya tenido Bolivia después del conflicto histórico entre ambos países, la opinión pública tuvo una actitud  muy favorable a un arreglo entre Bolivia y Chile cuando todavía se estaba planteando La Agenda de los 13 Puntos sin nada en concreto. Ese nivel favorable superó el 60% de mirada positiva hacia Bolivia.

¿Qué quiero decir con esto? La opinión pública bien explicada, bien orientada, puede cambiar su punto de vista. Es una alimentación mutua. Las élites alimentan a la opinión pública y la opinión pública a las élites. En ese contexto una lógica positiva de las élites chilenas podría variar el manejo o la opinión general del país.

J.Z. Dice usted nuestro planteamiento no afectaría nada fundamental para los chilenos. ¿Significa entonces que hay un cambio en la mirada boliviana?

C.M. No. Lo que nosotros creemos es que si la Corte Internacional de Justicia falla en favor de Bolivia y obliga a Chile a sentarse a dialogar con nosotros la agenda de ese diálogo debe ser muy abierta, basada, como no puede ser de otra manera, en las siete oportunidades en que Chile negoció con Bolivia, una salida soberana al mar. Ahora, la posibilidad de plantear soluciones imaginativas y nuevas, debiera ser posible. Por supuesto el acceso soberano al mar es el objetivo final, de lo contrario no tendría sentido el juicio.

Cuando digo “no afectaría de una forma significativa” me refiero a una nación que tiene más de cuatro mil kilómetros de costa, a la que no le estamos pidiendo, ni muchísimo menos, la restitución de 120 mil kilómetros ni 400 kilómetros lineales de costa y que eventualmente podríamos encontrar una solución en la que el concepto de soberanía plena y útil para Bolivia no afectara, en el sentido que hago referencia, a aspectos esenciales de lo que Chile considera su heredad.

J.Z. Y en ese sentido, porque no lo he encontrado en el planteamiento boliviano, ¿existe el criterio en La Paz que una solución cualquiera requiere compensación para Chile?

C.M. Existe el criterio que tenemos que generar una negociación en la que la mente de ambos negociadores esté abierta. Eso implica la posibilidad de considerar cualquier opción, cualquier camino, en la que el resultado final sea soberanía para Bolivia.

Mencionar una respuesta directa o indirecta sobre la pregunta no sería pertinente porque uno de los aspectos que Bolivia subraya, para evitar un contexto complejo de interpretaciones, es que nuestra lógica es que el diálogo de buena fe, sobre bases razonables, en un tiempo determinado, no se vea entorpecido por preconceptos que den lugar a interpretaciones de qué queremos. Lo que queremos es acceso soberano y eso tiene múltiples posibilidades.

J.Z. Se insiste permanentemente que es un tema bilateral entre Bolivia y Chile. Sin embargo, ¿no tiene la impresión que toda solución pasa necesariamente por ese tercer país que es Perú, en donde existe, por lo menos, un sector político importante que no es partidario de una frontera común con Bolivia.

C.M. Sería interesante ver cómo desemboca el problema del triángulo que enfrentan Chile y Perú hoy día. Es decir, ese entusiasmo de la relación bilateral, de alguna manera está en entredicho porque estamos hablando de un triángulo de pocas hectáreas que ha convertido  el tema en una cuestión nacional para ambos países. Ojalá que el resultado sea positivo.

La pregunta incluye el término, toda solución. La respuesta dice, no toda solución. Estamos perfectamente conscientes de que entre las soluciones posibles podría ser que haya un tercer países involucrado, pero no el concepto de toda solución.

Ver también:

Bolivia

Chile

Justicia internacional

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

3 comentarios sobre “Carlos Mesa explica los alcances de la demanda boliviana ante la Corte de La Haya

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