Rosa Montero. Contra la muerte. Conferencia Spinoza en Ámsterdam

La Conferencia Spinoza 2013 estuvo a cargo de la escritora española Rosa Montero, el pasado diez de octubre en la Universidad de Ámsterdam. El profesor Pablo Valdivia fue el encargado de la presentación. Cada una de sus palabras ponen de relieve la importancia del evento y el de la conferencista. De allí el interés de reproducir aquí su introducción al acto.

En primer lugar debo agradecer a la Embajada de España, en concreto al Embajador don Javier Vallaure y al Consejero Cultural don Fernando Fernández, a la directora del Instituto Cervantes, doña Isabel Lorda, y a mi centro de investigación, la Amsterdam School for Cultural Analysis (ASCA) de la Universidad de Ámsterdam, la colaboración prestada para que el acto del día de hoy tuviera lugar. Es un placer, en mi calidad de director del grupo de investigación “Literatura española transnacional, exilio y periferia” y de profesor de Literatura Española de la Universidad de Ámsterdam, darle la bienvenida a Rosa Montero (nuestra invitada en esta edición de la Conferencia Spinoza 2013), de cuya producción novelística a continuación pasaré a ofrecer un conjunto de claves de lectura con el fin de que el público pueda ubicar mejor la singular trayectoria de nuestra escritora.

Los territorios de la imaginación, en los que se construye la literatura, nos convocan siempre a un acto legendario, repetido a lo largo de los siglos, en el que alguien cuenta algo a otro. Esa necesidad primitiva, que no primaria, por contarle algo a alguien encuentra su espejo en otra condición igualmente esencial como es la de fundirse y encontrarse en el relato de los otros. Como en cierta ocasión nos recordó Rosa Montero, somos esencialmente palabras y es imposible acercarse a su producción novelística sin tener presente esa radical pasión por contar historias y por leerlas.

La lectura es, quizá, el mayor acto de soberanía individual del que los seres humanos podamos hacer gala. Quizás por eso encontramos en muchos de los personajes de los libros de Rosa Montero ese mismo afán de rebeldía ilustrada por encontrar su propio camino, por aprender a vivir con los errores cometidos por ellos mismos, sin que nada ni nadie desde fuera los fuerce a transitar por un camino cuyas contradicciones terminen cambiando o modificando algo esencial en cómo sentía cualquiera de esos personajes al comienzo de cada libro. Es lo que lo ocurre, por ejemplo, a la replicante Bruna Husky en Lágrimas en la lluvia, donde la presencia cercana de la muerte, la temprana caducidad de su futuro, se encauza en ella como una radical pasión por la vida.

Algunos críticos, sobre todo desde el ámbito del periodismo cultural español, han asegurado que gran parte de las novelas de Rosa Montero giran en torno a un tema tan universal como es la muerte. Sin embargo, me van permitir que hoy amistosamente disienta, porque en mi lectura de las novelas de Rosa Montero lo que uno realmente encuentra es una extraordinaria y constante celebración de la vida. Desde una obra con un trasfondo trágico tan poderoso como el de Te trataré como a una reina (1983), pasando por Amado amo (1988), Temblor (1990), La hija del caníbal  (1997), El corazón del tártaro (2001), Lágrimas en la lluvia (2011) hasta la reciente La ridícula idea de no volver a verte (2013), entre otros títulos, es cierto que la muerte ocupa un lugar de privilegio como tema y elemento compositivo, pero siempre como un viaje, como un proceso errabundo, contradictorio y amargo, que convoca a una plenitud de la vida difícilmente alcanzable si no es a través de un sincero proceso de duelo. Precisamente, si algo podemos aprender en los libros de Rosa Montero, es que el duelo paradójicamente nos educa en experimentar con mayor plenitud la vida. La pérdida de un ser querido no tiene cura ni con el olvido ni con el tiempo. La muerte de alguien cercano es una sombra que nos acompaña, con la que tenemos que aprender a convivir. La ridícula idea de no volver a verte constituye un buen ejemplo de esta peculiaridad que acabamos de señalar y que está presente en un buen número de novelas de Rosa Montero.

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Otro elemento clave en su narrativa, que no podemos dejar de lado, es el carácter errante, —ya señalado por el estudioso Alexis Grohmann en un brillante trabajo Errabundia y Literatura, publicado recientemente por la editorial Rodopi—, de sus personajes, que siempre se nos muestran con todas sus contradicciones y vulnerabilidades, sujetos a un devenir de conflictos entre los que se encuentran un tanto perdidos pero de los que siempre terminan saliendo con algunas nuevas certezas y renovadas preguntas, que terminan admitiéndose por lo que son y no porque lo que los otros esperan que sean. En muchos casos se trata de mujeres que afianzan su vida en una realidad que le es completamente adversa.

Por otro lado, en cuanto al estilo de Rosa Montero, se ha tendido a enmarcar sus obras dentro de un cierto realismo naturalista al que no estoy tampoco muy seguro que pertenezca. A mi modo de ver, la escritura de Rosa Montero se mueve con una seguridad extraordinaria en el territorio de la imaginación o de aquellos lugares sin referencias realistas específicas, tal y como podemos encontrar en novelas como Temblor, El corazón del tártaro o Lágrimas en la lluvia. Esa intensa capacidad de Rosa Montero para imaginar mundos posibles, aunque sus textos tengan referencias que el lector pueda identificar con espacios reales, es una de las características que definen su narrativa.

Otra clave de lectura de las novelas de Rosa Montero gira en torno a los lazos que algunas de sus obras mantienen con el discurso cinematográfico. En algunos casos hay claros homenajes, aunque los propios personajes en un elegante juego cervantino renieguen de ellos. Así ocurre con Lágrimas en la lluvia, en la que ya el mismo título de la novela en seguida nos convoca a ese replicante moribundo, cuyos extraordinarios recuerdos anuncia que se perderán como ‘lágrimas en la lluvia’, o donde encontramos claros guiños a personajes, situaciones y atmósferas de la célebre película Blade Runner de Ridley Scott.

En este sentido, percibimos también un atrevimiento constante en la producción literaria de Rosa Montero que es digno de mención. Cada uno de los textos publicados por nuestra autora es una apuesta distinta que no desprecia ningún tema, ningún espacio temporal o físico, independientemente de lo que rija en la moda literaria del momento. Cuando parece que en la actualidad todo lo que se produce en el ámbito literario tiene que encontrarse entre la novela histórica, la biografía impostada o el subproducto para adolescentes-adolescentes o adolescentes-adultos que pueda ser llevado rápidamente al cine, Rosa Montero y otro puñado de escritores, curiosamente editados por Elena Ramírez en Seix Barral, se empeñan en el desafío continuado de llenar las estanterías de las librerías con historias escritas desde la radical libertad y con la difícil sencillez de contarnos bien una historia. De ahí que el último libro de Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte, nos haya llegado casi como una rara celebración a las que últimamente nos viene acostumbrando Seix Barral. Este libro, aparentemente tan lleno de muerte, tan inclasificable en su composición, nos muestra a una Marie Curie tan contradictoria como llena de vida, en definitiva, colmada de humanidad.

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Si en el volumen El amor de mi vida Rosa Montero nos explicaba que para ella la lectura y los libros constituyen algo tan fundamental como el oxígeno, hoy podríamos concluir aquí afirmando que a su vez de la lectura de las obras de Rosa Montero resulta un brillo de vida, con todas sus particulares tragedias y problemáticas, que hace que luego persigamos con interés sus artículos en El País; pero, sobre todo y lo más importante, que consigue que cada vez que abramos las páginas de uno de sus libros sintamos una bocanada de ese aire fresco, de ese oxígeno literario tan necesario que ella mencionaba, que contribuye a ensanchar nuestro propio mundo como lectores y como ciudadanos.

Radio Media Naranja agradece al profesor Pablo Valdivia, de la Universidad de Amsterdam, quien ha dirigido la organización de la conferencia Spinoza, la posibilidad de publicar su presentación

En colaboración con el Instituto Cervantes de Holanda nos complace ofrecerles la entrevista radiofónica y el vídeo con la escritora y periodista española, Rosa Montero.

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Cultura

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José Zepeda

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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