Rafael Chirbes, ya te echamos de menos

Ha muerto Rafael Chirbes, escritor español, dueño de un corazón rebelde e ignorante, hasta casi el último momento, de un pulmón traicionero. Lo dijo el mismo proféticamente: “la vida humana es el mayor derroche económico de la naturaleza: cuando parece que podrías empezar a sacarle provecho a lo que sabes, te mueres, y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero”. Así nomás es, estaba en su mejor momento, después de Crematorio y Desde la orilla, podíamos esperar otro éxito de este tomador del pulso de la existencia, de este indignado irónico a más no poder.

Rafael ChirbesHilvanaba historias que alcanzan a la gente de hoy, que hablan de su penurias, de sus alegrías transitorias y de sus amores contrariados. Cuando nombraba a la mujer se tornaba militante: “conseguir que te llegue a querer alguien que te desprecia o quien le eres indiferente es bastante más difícil que tumbarlo a porrazos. Los hombres pegan por impotencia. Creen que pueden conseguir por la fuerza lo que no son capaces de conseguir con la ternura, con la inteligencia”. Era así, diáfano, categórico.

Sintonizaba tan bien con su público que la novela En la orilla fue elegida la mejor del año 2013. Los latigazos de la crisis española es el aire que se respira en el libro. No es posible abarcar la multiplicidad de temas que irrumpen en ese mundo venido a menos, en esa familia tan humana en sus pequeñeces que llega a ser representativa. Felizmente no es factible abarcarlo, porque hay que leerlo.

Chirbes era un hombre de izquierdas, por eso no perdía ocasión para acordarse de los desechables: “un insolvente lo único que puede hacer fructificar es la violencia o, si es de buen carácter, la gestión de su cadáver. En el tercer mundo, hay quien vende un riñón o un ojo para llegar a fin de mes. Se venden por piezas”.

Lo vimos solo una vez, cuando viajó hasta Ámsterdam para presentar la versión holandesa de En la orilla. Ya estaba esperando cuando arribamos al hotel, así es que conversamos mientras Raúl López instalaba las cámaras de video y ponía todo a punto para la grabación. Ingrid se ocupa de tomar las fotografías. Fue una conversación grata, salpimentada con su picardía. Al final le conté que me había sorprendido solo una crítica que lamentaba la ausencia de buen humor en la obra. Curioso, agregué, a mí me pareció de un buen humor y una ironía constante. Me miró agradecido. Contó que le había dicho a ese crítico: “me mataste. Intenté en todo momento emplear el buen humor y tú no lo has visto. Una de dos, o eres bruto, o leíste otro libro”.

Fiel a mi costumbre, le extendí, finalmente, mi ejemplar de En la orilla, con un lápiz para que lo autografiara. Miró detenidamente las páginas subrayadas con marcador amarillo y escribió generoso: “para José Zepeda, con infinita gratitud por su extraordinaria lectura. Un alma gemela. Un abrazo. R”

Incluyo este recuerdo porque el infinitamente agradecido soy yo junto a los miles de lectores que han aprendido a ver el mundo de otro modo leyendo a Chirbes.

José Zepeda

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

2 comentarios sobre “Rafael Chirbes, ya te echamos de menos

  • el 30 Agosto, 2015 a las 16:22
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    Gracias Zepeda por tu entrevista. Muy buen trabajo, has conseguido descubrir un Chirbes de lo más interesante, lo cual tiene mucho de tu parte como entrevistador. Buen trabajo.

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