No basta con criticar a Israel. O se le exige el fin del genocidio o se continúa con la complicidad
Matar a gente que busca comida es vil e ignominioso en cualquier circunstancia. Ante crímenes de este tamaño es inaceptable la neutralidad, o el silencio

No han sido pocos los involucrados en la complicidad con el genocidio, y la limpieza ética. Esta es seguramente la peor ocasión en la que la Unión Europea aparta de sí sus mejores principios ético morales.
Me acuerdo de Maimónides quien advierte a candidatos al judaísmo si están conscientes que abrazan a un pueblo despreciado y oprimido. Aplastado, subyugado, tenso y con el sufrimiento que les sobreviene. Es cierto, un pueblo sufrido a través de la historia, perseguido por un antisemitismo cruel y asesino. ¿Cómo, cómo es posible que los perseguidos, los vilipendiados renieguen de su pasado, y pretendan exterminar de raíz al prójimo palestino? De los judíos hemos aprendido no solo el dolor, también las mejores palabras para honrar a Dios y defender la vida. Las autoridades israelíes de hoy dan la espalda y traicionan las enseñanzas de sus antepasados, incluyendo a Jesucristo.
Dirán: ¡por qué tanto exabrupto, porque tanta rabia sin neutralidad periodística! Miren las imágenes de los niños rogando comida, miren los rostros de los que van a morir de inanición. Miren las fotografías y videos de gente inocente ultimada sin misericordia para servir a un propósito político mesiánico.
Ciertamente no se puede dejar en la sombra al grupo terrorista Hamás cuyas execrables acciones exterminan a inocentes y sirven a los propósitos de los que pretenden combatir. Lo único que ha hecho Hamas es agregar penar al penar.
Habla Meir Margalit, historiador, judío de origen argentino, que vive en Israel. Defensor de derechos humanos y activista pacifista.
Doy lectura a una de las publicaciones de Naciones Unidas: “Los últimos vestigios de vida en Gaza se apagan día tras día. Millones de civiles están atrapados en un espacio reducido, luchando contra el hambre, la enfermedad y el desplazamiento. En los últimos días, el Ministerio de Sanidad de Gaza ha registrado 100 muertes de palestinos por desnutrición, 15 de ellas en un periodo de 24 horas. Al menos 80 son niños. Es posible que muchos más estén muriendo sin que se reporte”. Por su parte, Netanyahu asegura que hablar de hambruna en Gaza es una mentira descarada. ¿Podemos decir, sin sonar exagerados ni falsos, que estamos ante una tragedia humanitaria provocada y planificada?
La respuesta es lamentablemente, Sí. Esta hambruna no vino así porque sí. No cayó del cielo. Está programada, planificada, coordinada por el gobierno y el ejército. Detrás se encuentra una postura mesiánica y extremista que tiene la intención de transferir a toda la población de Gaza lo antes posible a cualquier otro lugar en el desierto para vaciar a la Franja de Gaza y, de esa manera, anexarla al Estado de Israel. El gobierno israelí supone que, si después de tantos bombardeos y de tanta muerte la gente sigue todavía asentada sin abandonar la Franja de Gaza, tal vez la hambruna, la falta de agua y medicamentos, las obligue a cruzar la frontera hacia Egipto y de esa manera “limpien” que es el término que usan acá los derechistas. Limpien la franja de Gaza para permitirle a los israelíes colonizar.
Sí, es una hambruna planificada que Israel va a pagar muy caro. Empezando ya mismo porque el mundo está reaccionando acorde. También la pagará muy caro a nivel histórico. La historia no le va a perdonar a Israel lo que está haciendo estos días en la Franja de Gaza.
Cuando el Primer ministro Netanyahu asegura que los países que desean reconocer al Estado palestino recompensan al terrorismo, lo que hace es identificar al conjunto de los palestinos con Hamás. Y si eso es así, el objetivo es destruirlos a todos. He visto las imágenes de los niños palestinos rogando algo para no morirse de hambre. Es insoportable.
Sin lugar a duda. La postura de Netanyahu es clásica en la derecha israelí. Todo árabe es yihad islámica. No importa si sea moderado o no, siempre será un islamista con ganas de aniquilar primero al pueblo judío y después también a la Europa cristiana. Israel se considera el baluarte de la civilización occidental en el Oriente Medio. Por ello trata de vender esta guerra como parte del choque de las civilizaciones.
Lo que Netanyahu son dos cosas. Primero, acusar a todo aquel que critica las políticas israelíes como antisemita. Esto cuando el gobierno de Israel no tiene que decir. No se trata simplemente de una ignorancia, es premeditación. La intención es pintar a todos de extremistas para declarar seguidamente: no tenemos acá con quien hablar. No hay de qué hablar. No hay ninguna posibilidad de que en el futuro haya un Estado palestino fundamentalista.
Netanyahu dice algo que requiere respuesta. Seamos claros, dice. “Los palestinos no buscan un Estado al lado de Israel. Buscan un Estado, el lugar de Israel”.
Estoy un poco cansado de responder a cada una de las declaraciones de Netanyahu y las de las huestes que lo acompañan. Ya no me intereso en lo que Netanyahu dice.
Como tú me pides una respuesta, creo que él está hablando de sí mismo. Lo que Netanyahu quiere no es un Estado palestino al lado de Israel. Lo que quiere es aniquilar al pueblo palestino. O sea, estaba hablando simplemente al revés de lo que piensa y desea. Hipocresía mayor. La Autoridad Palestina hace muchos años que reconoció el Estado de Israel (1993) La Liga Árabe, ya el 2002 presenta una propuesta de paz en la cual todo el mundo árabe reconocerá a Israel a cambio de la devolución de los territorios conquistados en el 67. Israel, en forma sistemática, se niega a devolver esos territorios.
¿Quién es acá el lado extremista? ¿Quién boicotea toda posibilidad de un acuerdo? Ese es Netanyahu y la gente que lo rodea. Netanyahu lo que más quiere en estos momentos es anexar Cisjordania al Estado de Israel. Esta guerra le vino como anillo al dedo. Es la oportunidad histórica de anexionar esas tierras. Para eso necesita acusar no solamente a Hamás en Gaza, sino también a Abu Mazen (Mahmud Ridha Abás) en la Cisjordania, acusarlos de ser islamistas y pretender aniquilar al Estado de Israel. Esta declaración es parte de la estrategia destinada a anexar lo antes posible toda la Cisjordania y acabar de una vez para siempre con la idea de dos estados para dos naciones.
Le confieso que una de las varias razones que he tenido para llamarlo es porque hace algunos días leí una declaración suya en la que decía: “A la mayoría de los israelíes no les importa lo que pasa en Gaza, lo que les ocurre a los palestinos”. Esta es una declaración tremenda.
Pero lamentablemente es una gran verdad. La gente no lo sabe. Primero, porque los medios de comunicación no informan. Aquí hay una censura gubernamental y una autocensura también de los medios de comunicación, como resultado de la cual la gente no ve las imágenes que ustedes ven en Europa. Lo que he agregado – conociendo a mi gente- es de que si lo supieran tampoco hubieran cambiado de idea. El tema les es absolutamente ajeno y están convencidos de que la razón está de nuestro lado. Así como los religiosos están tan convencidos de que Dios está de nuestro lado, que no hay acá ninguna información que los pueda hacer cambiar la idea. No nos importa lo que les pasa a nuestros vecinos y no entienden que, si nuestros vecinos caen, nosotros caeremos detrás de ellos. Estamos tan intercomunicados, tan interrelacionados, tan pegados unos a los otros, que, si ellos caen, nosotros caeremos tras ellos.
En este pequeño espacio del Medio Oriente o ambos nos liberamos. o ambos caemos juntos.
Cuando usted dice ambos nos liberamos ¿debo entenderlo, entre otras cosas, como partidario de dos estados?
Soy partidario de dos estados. A pesar de que confieso que mi utopía es la de un solo Estado binacional. Quisiera, me gustaría que llegáramos a una confederación con Palestina, con Jordania. Federación o como queráis llamarlo en estos momentos. Apoyo la idea de los dos estados por respeto a la Autoridad Palestina. Eso es lo que ellos quieren. Respeto su intención de tener un estado propio, que espero que sea por un periodo intermedio corto, hasta que finalmente logremos consolidar esta confederación.
Hay un trasfondo religioso en la mente de los que llevan a cabo la destrucción de Gaza y los gasatíes. La ley del Talión. El pasaje bíblico del famoso el 6, 21 relatado en Josué sobre la conquista de Jericó, la sacralización de la violencia y otros tantos detalles.
Las fuentes judaicas, al igual que las cristianas, musulmanas, budistas, dan para todo. Vas a encontrar ahí versículos que llaman a la destrucción del enemigo y también a los profetas que hablan de un mundo de paz y de justicia social. Lamentablemente, en estos momentos los que manejan el país son aquellos que han tomado de los textos judíos los capítulos más terribles, más crueles, más sangrientos. Y sí, gente religiosa que está matando y olvidando el llamado básico de los mandamientos: No matarás. Es gente religiosa, mesiánica, lunática.
¿Cómo ha sucedido que de pronto del judaísmo ha quedado precisamente el ala más extremista? Es un tema que merece sigue un programa por separado.
La religión bien adoptada podría ser un puente entre los pueblos. Pero la forma en que en este país la asumimos está produciendo más y más muerte, dolor, sangre y sufrimiento.
El tema de la religión también nos está alejando profundamente del judaísmo americano, por ejemplo, del judaísmo de la diáspora. Los judíos de la dispersión y en particular la colectividad Judía americana no entiende qué le pasó al judaísmo en Israel. Se está produciendo acá un cisma entre el judaísmo israelí y el judaísmo diáspora. Es probable que dentro de una generación hablemos del Israelismo dentro de este país y del judaísmo allá en América. De modo que esta línea religiosa que domina en el país produce no solamente daños en nuestra relación con los vecinos árabes palestinos, sino también con los hermanos judíos en la diáspora.
Hay gente que intenta hacer una comparación y de nivelar lo que está pasando en Gaza con el Holocausto ¿es una aberración?
Pienso que por sobre todo es un error histórico. No se pueden comparar los ataques, el genocidio en Gaza con el holocausto de seis millones de judíos en la guerra Mundial. A mí no me cabe duda que de acá en más hablar del Holocausto después del genocidio va a ser sumamente difícil para nosotros como judíos. ¿Con qué cara podemos presentarnos en foros internacionales y hablar del Holocausto cuando nosotros estamos ahora produciendo un genocidio a gente inocente a pocos kilómetros de nuestras casas? O sea, si hay puntos de comparación, hay grupos neonazis en Israel. Pero todavía la comparación me parece incorrecta y lo digo como historiador, por un lado, y por otro, como hijo de superviviente del Holocausto. No creo que sean temas comparables, pero tal vez desde una perspectiva histórica un poco más lejana, cuando veamos las cosas con un poco de distancia, tal vez podamos descubrir paralelos que hoy, a primera vista no vemos.
Yo sé que frecuentemente no es bueno hacer generalizaciones cuando se trata de naciones tan distintas. Pero le parece a usted, en términos generales, ¿que América Latina se ha portado bien con el tema de Gaza?
En el caso Argentina, el comportamiento ha sido vergonzoso, el de Milei y el de la comunidad judía local. Pero bueno, pero ¿qué se puede esperar de una persona como Milei? Sacando al tema argentino, el resto de América Latina ha demostrado ser un continente justo en cuanto a que la justicia social, los derechos humanos, son de una sensibilidad hacia la vida que realmente es envidiable. Hace mucho que considero de que Europa está decayendo y que Latinoamérica tiene que asumir el lugar que Europa hasta este momento estaba ocupando. Cuando eso ocurra, los derechos humanos, la justicia social, la vida pasarán a ser prioridad número uno en las relaciones mundiales y espero que ese día llegue lo más rápido posible.
La tragedia de Gaza -deseo creerlo así- interpela no solo a los gobiernos, sino al conjunto de la humanidad y la gente de a pie se hace una pregunta elemental ¿qué puedo hacer yo?
Nosotros mismos, los grupos pacifistas en Israel, no sabemos bien que hacer. No hay día en el que no salgamos a manifestar. Pero con eso y todo, somos conscientes de que estas manifestaciones no tienen peso político. No sabría decir qué tenemos que hacer nosotros. Mucho menos podría aconsejarle a la gente de Europa o de Latinoamérica. Lo que tengo claro es de que con criticar a Israel no alcanza. Hacen falta sanciones concretas, sanciones que le duelan al israelí de calle. Los gobiernos tienen que terminar toda relación comercial con Israel y en particular Europa debe anular el convenio de comercio con Israel para que el país entienda de que el mundo ya no está dispuesto a soportar acciones de esta índole. Creo que Israel, aunque puede parecer algo infantil, no tiene que jugar en los campeonatos de fútbol de básquet europeo. No hay que invitarla a cantar en Eurovisión. En todos los foros Europeos a Israel hay que decirle No, señor, no los queremos hasta que no abandonen, hasta que no acabe la ocupación, no queremos tener relaciones con vosotros. Cuanto más sanciones y si pueden hacer lo posible para apoyar al pequeño movimiento pacifista israelí, es claro que se lo agradeceremos. Somos muy pocos. Necesitamos que nuestros hermanos en el extranjero se solidaricen con nosotros. Y eso se les agradecerá mucho.




