Cuba, una tragedia humana, una crisis sin fin. Carmelo Mesa-Lago

Es considerado un gigante de la economía y un nombre imprescindible para entender la realidad económica de Cuba. Carmelo Mesa-Lago tiene 90 años y ha dedicado su vida al estudio de la protección social en América Latina, pero sobre todo a la reflexión académica de su amada Cuba. Ahora que la isla atraviesa la peor crisis de su historia les ofrecemos una voz desprovista de compromiso ideológico, ambiciosa en la búsqueda académica de aproximarse lo más posible a la verdad. es recomendable leerlo para aprender

El profesor Carmelo Mesa-Lago

Comencemos con el tema que divide las aguas en el ámbito cubano e internacional. Usted desde que llegó a los Estados Unidos en los años 60, ha criticado el embargo bloqueo. ¿Cuáles son de forma aproximada las consecuencias de ese embargo para Cuba?

Se trata el embargo como si fuera algo que siempre ha sido igual y se le culpa de todos los problemas de la economía de Cuba. Yo tengo un trabajo en el que demuestro de que hay variaciones en la fortaleza del embargo a través del tiempo, desde el año 1961 hasta el presente. Más importante que todo eso es que hay factores compensatorios, a los que me voy a referir. No cabe duda que el embargo en términos generales es negativo para Cuba y por eso desde muy temprano me declaré en contra de él con argumentos que parecidos a los que después usó Barak Obama durante el periodo de normalización de relaciones con Cuba.

Al principio no solo era un embargo de los Estados Unidos, sino de toda América Latina, porque la OEA, con la excepción de México y Canadá, impusieron también el embargo. Pero después se levantó y en los 70 hubo un período en que muchísimos países de América Latina, Canadá y México seguían las relaciones comerciales aún con el embargo, restablecieron relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. Después viene el periodo con los presidentes Jimmy Carter, que trataron de restablecer relaciones con Cuba, pero Cuba hizo algo que hizo muy difícil el éxito. Después tenemos las dos presidencias de George Bush, que fueron negativas porque reforzaron el embargo. Por ejemplo, redujeron el máximo de las remesas que se podían enviar a Cuba. En fin, hubo distintas medidas que endurecieron el embargo. Después viene Barack Obama. Aunque no se levanta el embargo, porque Obama desde el principio dice que no puede hacerlo debido a que hay una mayoría republicana en el Congreso, se restablecieron los viajes, aumentó el turismo (entre cuatro y cinco millones durante la administración de Obama), sacó a Cuba de la lista de países que colaboran con el terrorismo. En fin, hubo una mejoría notable, que se registró en el Producto Interno Bruto y después viene Donald Trump, el más duro de todos. Biden ha hecho algunas cosas, pero la mayoría de las sanciones de Trump continúan en vigor. O sea que el embargo no ha sido con la misma intensidad a través del tiempo, ha habido altas y bajas.

El segundo punto es que Cuba ha tenido una serie de compensaciones del embargo. He calculado que la ayuda de la Unión Soviética en 30 años, entre 1960 y 1990 fue de 65 mil millones de dólares. Dos tercios de ello no tuvo que pagarlos. Eran subsidios a los precios del azúcar, el níquel y el petróleo. Por lo demás Cuba solo pagó 500 millones de esos 65 mil millones de dólares.

Después llegó la ayuda de Venezuela que alcanzó su máximo en el 2014, con alrededor de 8 mil millones de dólares. Con la crisis de Venezuela la ayuda se ha reducido, pero estamos hablando de alrededor de 110 millones de dólares.

Después tenemos la condonación de la deuda externa de Cuba, que suma más de 42 mil millones de dólares. En total se trata de 249 mil millones de dólares. Es dos veces el valor del embargo. Así Lo estima Cuba, que es otro problema. ¿Cómo estiman el embargo? No hay cifras convincentes cómo se hace el cálculo de lo que significa el impacto del embargo económico.

Imagínese, fue una y media veces el valor de la Alianza para el Progreso para América Latina, de 20 mil millones de dólares, o compárelo con el plan de Estados Unidos para Europa después de después de la Segunda Guerra Mundial con el Plan Marschall.

Entonces, hay efectos negativos del embargo, pero, por otro lado, tiene factores compensatorios.

Olvidé algo importante, las remesas: 31 mil millones de dólares en este periodo.

Son factores que considero compensatorios.

En conclusión, el embargo hace daño a Cuba, pero no se puede achacar al embargo la crisis de los 90. Eso fue resultado del término de la ayuda de la URSS. Como tampoco de la crisis actual, que más que nada es consecuencia del sistema económico, que ha fracasado en todo el mundo, incluyendo la isla.

Como usted dice, si esta crisis económica es fundamentalmente consecuencia de una política centralizada fracasada en todos los países que la han implementado y el Gobierno no está dispuesto a cambiarla, ¿es solo porque teme perder el poder?

No digamos que todo se debe al sistema económico. Lo principal es eso, pero hay otras cuestiones, como la crisis económica de Venezuela, que reduce considerablemente la ayuda, aunque todavía suministra petróleo a Cuba, pero tiene un impacto en la crisis. También debemos considerar la pandemia, porque cerraron por completo la isla, con lo cual suspendieron el turismo, que es el tercer ingreso en divisas de Cuba. Después viene la guerra de Ucrania, que sube los precios de los alimentos y del petróleo.

Pero usted tiene razón, la causa fundamental de la crisis es el sistema económico. Quisiera darle algunas cifras para sustanciar la importancia de la crisis actual. En primer lugar, la crisis comienza en el año 2019, en el que hay una caída pequeña del Producto Interno bruto. Después, en el año 2020 cae un 11%. Le sigue una ligera recuperación en el año 21 y 22, que se debió a la caída enorme que ocurrió en el año 2020. La última cifra que tenemos acaba de salir en el Anuario estadístico de Cuba, del año 2023 con una caída del 2%. Esta crisis es más larga que la de los años 90.

Otro indicador importante es el índice de producción industrial. En 1989, el año anterior a la desaparición de la URSS -todos estos son estadísticas oficiales del anuario cubano- el índice de producción industrial había caído a un 39%, o sea que había caído entre el 89 y el 2023, un 60% de la producción industrial y en algunos sectores era peor. En el azúcar estamos hablando de una caída de un 99%.

La agricultura. Estamos mirando dos sectores básicos. He calculado cuál es el promedio anual del sector agrícola con respecto al Producto Interno Bruto. Entre el 2016 y el 2023, el producto agrícola cayó anualmente menos 7%. Y si hablamos del sector azucarero, menos 18%. La última zafra en Cuba ha sido la peor en la historia, incluso comparada con la zafra durante la Guerra de Independencia.

Por último, el sector de pesca, que fue un momento, cuando existía la relación con la Unión Soviética, era un producto importante de exportación de Cuba, ha caído anualmente en ese periodo del 16 al 23 en un 9%.

Tiene usted ahí dos sectores fundamentales y además el indicador macroeconómico más importante, que es el Producto Interno Bruto, que le dan una idea de la magnitud de la crisis actual.

Por las cifras que usted da, pareciera que estamos ante una crisis terminal, pero el dicho popular dice que “siempre se puede estar peor”. Y esa parece ser la verdadera tragedia destinada a prolongarse mientras vivan los octogenarios y nonagenarios dirigentes de Cuba.

Muchos de los expertos en la economía de Cuba, tanto dentro de la isla como fuera tenemos un grado de consenso. No hablo de los economistas del gobierno, si no de los académicos. Siempre hemos dicho que Cuba, la única forma que tiene de salir de este desastre en que se empeñe hoy en hacer reformas profundas económicas y políticas. Sería más aceptable el tipo de reformas que se hicieron en China y en Vietnam, lo que se llama socialismo de mercado, en que se eliminó el plan central. El sector privado es el mayoritario y el más dinámico de la economía. China hasta hace muy poco, aún con la caída del Producto Interno Bruto, uno de los más altos del mundo. Por muchos años, por dos decenios, fue el país que tenía la economía más pujante con los mayores índices de crecimiento, y Vietnam también. Pero Cuba no ha seguido ese camino. Entonces la pregunta es por qué si, además, tanto en China como en Vietnam el Partido Comunista sigue en el poder, lo que no presentaría una amenaza para el gobierno.

Este es un problema en que yo no puedo aportar evidencia, porque la decisiones en Cuba son como un agujero negro. Pienso que el problema es el temor de como se plantea la pregunta de perder el poder. Cuando hay una delegación del poder económico de arriba abajo, o sea que se le da más poder a los empresarios para tomar decisiones, no las no se las impone a través del plan estatal. Cuando hay un sector privado bastante independiente supone que hay una delegación del poder económico y esa delegación podría implicar una posible erosión del poder político. Los cubanos siempre tienen presente el símil de la bola de nieve que va cayendo por una montaña y cada vez se hace mayor hasta un momento en que es imposible pararla. Esa es la única explicación que tengo: el temor a perder el poder, porque lo lógico hubiera sido hacer esos cambios. En Cuba se han hecho algunas reformas. Por ejemplo, están las pequeñas y medianas empresas, las MiPymes, pero las MiPymes, aunque han crecido en su número, tienen muchas restricciones. Acaba de pasar una ley que impone más límites de los que ya tenían. No pueden compararse ni en número ni en el poder con las empresas similares, que no son solo MiPymes, hay empresas medianas y grandes, en China y en Vietnam. Lo que existe en la isla es insuficiente para generar el cambio.

Directamente relacionado con lo que usted acaba de decir. Las cifras y estadísticas dan cuenta de la crisis económica. Pero lo peor son las consecuencias sociales. Y a esas más de 850 mil personas que han abandonado la isla desde el año 2022, hay que sumarle el otro gran resto que sigue en la isla y que sobrevive en pésimas condiciones. Si las autoridades cubanas tuvieran una sensibilidad social arraigada, harían lo indecible para aliviar el sufrimiento de su gente. Como seguir el ejemplo de China o de Vietnam, como usted ha señalado. Pero pareciera más bien al revés, que hacen lo indecible para quedarse al costo que sea.

La cifra que usted acaba de dar es interesante porque eso lo ha calculado probablemente el más famoso demógrafo cubano que todavía vive en Cuba, aunque perdió su puesto en la Universidad de La Habana, pero sigue escribiendo y haciendo investigación. Se llama Juan Carlos Albizu-Campos, nieto del dirigente puertorriqueño Albizu. La población de Cuba era de 11,2 millones de personas, y ha caído a 10,5 millones. Él alega de que esa población y lo hace con evidencia, se ha reducido a 8,2 millones de habitantes. Es impresionante, porque la emigración, con esa cifra que usted citó de 850.000, puede alcanzar alrededor de 2 millones de personas, según los cálculos de Albizu-Campos. Es una reducción de un 18% de la población de Cuba. Terrible.

La mayoría de los que emigran, de los que se escapan de la isla, están en la edad productiva, entre 15 y 64 años. De manera que eso implica una caída en la población económicamente activa que es la que financia al sector joven y al sector viejo.

Lo segundo es que la mayoría, el 56% que sale son mujeres en edad fértil. Desde los años 80, Cuba tenía la tasa de fecundidad más baja de todo el continente y ahora es peor.

Cuando usted suma los distintos acontecimientos, por ejemplo, el éxodo del Mariel en 1980 y los balseros en los noventa, etcétera, esta es la suma de todos ellos. Y sigue. No para.

Hay un deterioro tremendo de los servicios sociales en Cuba. Por muchos años he trabajado no solo en los servicios sociales de Cuba, sino también de toda América Latina, salvo Haití. Y he mostrado en dos artículos recientes, que el sistema de salud -que escribí con un demógrafo, Sergio Díaz y se publicó en la revista más conocida especializada en América Latina del Reino Unido con indicadores sacados del Anuario Estadístico de Cuba de que la crisis sanitaria es tremenda. Cuba a fines del decenio de los 80 se encontraba entre los países con los mejores indicadores de salud, pero después, con el mantenimiento del sistema fracasado del Plan Central, la caída de la URSS y después del deterioro de Venezuela, el sistema sanitario está en crisis.

También hemos demostrado que Cuba es el país más envejecido de América Latina, mucho más que Uruguay. Dos razones: tiene la tasa de fecundidad más baja del continente desde hace muchos años. Segundo, porque tiene la mayor emigración. Quizás solo se pueda comparar con la de Venezuela, en términos cuantitativos, pero no en términos proporcionales con la población de la isla.

Esos dos factores han resultado en un envejecimiento enorme de la población. Lo que quiere decir es que el sector productivo, la fuerza de trabajo entre 15 y 64 años se reduce cada vez más, mientras que el sector pasivo, o sea, los jubilados y pensionados, crece cada vez más. La relación es alrededor de 2 a 1, o sea, dos activos por un pasivo, y llegará un momento en que será 1 a 1.

Además, en este momento en Cuba, en el año 2023, de acuerdo con las estadísticas demográficas más recientes, la mortalidad ha sido superior a la natalidad. Y eso explica porque estamos ante una situación insostenible.

¿Tiene una importancia, no digo decisiva porque sería exagerar, pero importante para Cuba el resultado de las elecciones en los Estados Unidos?

Vuelvo sobre mis pasos, el problema fundamental de Cuba no es el embargo. El embargo es negativo y por eso lo he criticado largamente, porque además es utilizado como un chivo expiatorio para que todos los problemas sean explicados con el embargo. De manera que si sale Donald Trump, obviamente habrá cosas que ocurrirán, Cuba volverá a estar en la lista de los países patrocinadores del terrorismo. Las sanciones que impuso antes serán endurecidas. O sea que es posible que esté peor que con Kamala Harris.

Pero el problema fundamental de Cuba es que tiene que cambiar el sistema. Ahí es donde está la clave y ahí persiste esa resistencia que solo puedo explicar por el temor a perder el poder.

 

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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