Los holandeses buscaron convencer a los mapuches que, juntos, podían derrocar al imperio español

Se sabía, aunque no se le dio importancia. Ahora, investigadores sensibles a las voces de la historia entregan antecedentes sobre la ocupación holandesa en la ciudad de Valdivia durante la época de la colonia en Chile. La estrategia holandesa durante la guerra de los 80 años copiaba la sentencia: “los enemigos de mi enemigo pueden ser mis amigos”. Durante el año 1643 intentaron conseguir una alianza con los mapuches en contra del imperio español

La investigación es fruto de un esfuerzo conjunto de Diego Carabias del Núcleo Milenio Océano, Patrimonio y Cultura y especialistas de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos. Conversamos con Soledad González académica de la Universidad Bernardo O’Higgins e integrante del equipo interdisciplinario coordinado por Leonor Adán de la Universidad Austral.

En este manuscrito escrito por los holandeses ¿Qué percepción tenían tanto de los mapuches como de los españoles?

La verdad es que el manuscrito forma parte de un corpus más extenso, de alrededor de tres o cuatro libros que miembros de la expedición escribieron sobre Chile. La impresión que ellos tenían de los españoles era de enemigos, porque los españoles con los holandeses tenían una historia de desencuentros y estaban en guerra en ese entonces, a pesar de que tenían el mismo rey. Los veían como conquistadores y eran un enemigo instalado en la casa. (La guerra de los Ochenta Años enfrentó a las 17 provincias de los Países Bajos contra el rey Felipe II de España)

Ahora, la impresión que se tenía de los mapuches no venía a través de un historiador, sino de un poeta, Alonso de Ercilla y Zúñiga. El escribió La Araucana, un poema épico en clave heroica de los mapuches, descritos como héroes griegos de la Araucanía. De ahí el nombre araucanos. El poema circuló muchísimo. Tuvo un montón de traducciones y visiones. Todo ello creó un imaginario en Europa de un pueblo aguerrido, guerrero, que había resistido al imperio español.

Dad orejas, señor, a lo que digo, Que soy de parte dello buen testigo. Ni a extranjero dominio sometida. Mezclan sus aguas por angosto seno”.

Los holandeses llegan a Valdivia a tratar de hablar con los lonkos, los jefes de las comunidades mapuches para intentar convencerlos de hacer una alianza contra los españoles. Pero no les fue muy bien.

Les fue pésimo. Primero estuvieron en Chiloé y luego en Valdivia. En esta época los españoles no estaban en Valdivia porque había una frontera al norte. Los mapuches, en 1598, a fines del siglo XVI, hicieron la gran insurrección mapuche que expulsó hacia el norte del Chile actual a los españoles, entre Chiloé y el Bío Bío. Es un territorio en el que, si bien hubo españoles, no existía un gobierno de facto español. Trataron con loncos mapuches cuando llegaron a Valdivia y no le fue muy bien. En el manuscrito no dejan las razones en claro. Nadie acepta una negociación fracasada porque el libro lo escribes tú. Una lectura más crítica, más histórica, al parecer apunta a que los loncos se dieron cuenta de que se trataba de otro imperio. Que era más de lo mismo y que al final estaban mejor como estaban. Entonces cortaron los suministros, que era básicamente lo que ellos hacían, proveer de alimentos a los holandeses.

Interesante, porque eso viene s demostrar que no solo eran, como dice La Araucana de Alonso de Ercilla, un pueblo aguerrido, sino también que tenían un sentido estratégico de refinado de la guerra. Pienso en lo que fue, por ejemplo, la conquista de México. Ellos no cayeron en la trampa de verse involucrados con dos enemigos a la vez.

Lo que pasó en México es 100 años antes que todo esto. En 100 años se aprenden muchas cosas. De tal modo que no es un encuentro inesperado. Hay por lo menos dos generaciones de mapuches que han crecido en este escenario de conquista, de colonización, de mestizaje forzado, de negociaciones y están enterados de lo que pasa.

Nosotros tenemos una imagen de lo que son los indígenas permeada por un discurso hispanista, que eran inocentes, que no entendían bien lo que pasaba, que no sabían leer, que no sabían escribir y que caían en estas redes de la conquista, o más bien se resistían, pero de una manera barbárica; como oscilando entre esos dos estereotipos: el buen salvaje o el guerrero bárbaro. La verdad es que no. Ellos, a 100 años de la llegada de los españoles, redondeando, sabían hablar español. Tenían conciencia de lo que era el cristianismo. Habían dominado bien el caballo. Se especializaron en adoptar la técnica enemiga del caballo, la hicieron propia y superaron o igualaron a los españoles en cómo usarlo, en cómo criarlo.

Fueron poblaciones que tenían una gran capacidad de adaptación con una organización política definida y que si bien no tenían una ley escrita, tenían normas que funcionaban de facto, que los ordenaban.

Soledad Gonzalez, nuestra entrevistada

En general, creo que tanto los chilenos como los holandeses no conocen esta parte de la historia. La conocen los especialistas que nunca le habían dedicado la atención que se le brinda hoy día. Me acabo de enterar, por ejemplo, de que no es una casualidad esto que pasó, porque ya en el 1601 un pirata holandés había conquistado Chiloé. Es decir, los holandeses tenían una presencia no solo en otros mares, sino también habían hecho varias expediciones a Chile.

Hablamos de un imperio marítimo importante (Su influencia abarcó a Sudáfrica, Indonesia, el sur de la India y América del Norte y del Sur)

El imperio holandés tuvo muchas diferencias con el Imperio español, principalmente tres:

Primero, el tipo de financiamiento y de economía era distinto al de los demás. Se trataba de expediciones privadas que después se transaban en la bolsa. Los holandeses en realidad inventaron la bolsa. El lobo de Wall Street no existiría si es que los holandeses, en el siglo XVII no hubieran hecho del imperialismo un negocio. En el fondo tú podías comprar acciones de expediciones para, por ejemplo, no poner todos los huevos en la misma canasta y no financiar solo Ceilán, sino también alguna otra expedición.

Segundo, la religión. Los españoles llegaban siempre con el cristianismo, con curas empeñados en evangelizar. Para los holandeses se trataba sobre todo  de un negocio.

Tercero, los españoles siempre trataron de avanzar hacia el interior de los territorios. En cambio, el imperio holandés se quedó siempre en las costas, con los puertos, con el control del comercio, porque tenía una flota naval grande.

Ellos tuvieron presencia no solamente en Chile, sino en un montón de lugares más, solo que en caso chileno se nota más porque nosotros tenemos mucha costa, somos un país costero (más de 8 mil kilómetros), al que saquearon varias veces. En Quintero, en Arica. En Valparaíso hay presencia holandesa.

Pero nunca lograron crear una ciudad, como lo hicieron tan masivamente los españoles en el territorio nacional.

De hecho, la ocupación duró muy poco, un par de meses. No lograron establecer esa alianza que sí consiguieron en otros lugares. En Ceilán, por ejemplo, en Sri Lanka.

¿Qué importancia tiene para la actualidad un estudio de esta naturaleza?

Lo que sucede es que en Chile el enfoque que prevalece en la historia es de carácter presentista, está muy centrado en la historia actual, en la educación democrática, lo cual está muy bien. Nosotros tuvimos una dictadura, entonces es importante recobrar lo que pasó en los últimos 50 años de la historia de Chile. Pero no debiese quedar fuera esto otro. Creo que se pueden hacer ambas cosas a la vez.

Es importante para mí, porque siento que la colonización es un fenómeno que no está solamente en nuestro pasado, sino también va a estar en nuestro futuro. Yo sé que puede parecer ciencia ficción esto que te voy a decir, pero vamos a colonizar Marte en algún minuto de aquí a 100, 150 años. ¿Y qué va a pasar? ¿Cómo nos vamos a instalar allá? Para hacer ¿qué? Qué modelo de colonización implantaremos: privado, tipo el Imperio holandés o más arraigado en el estado, en la religión, como fue el modelo español. ¿Qué va a pasar con las colonias? ¿Qué tipo de independencia van a tener? En términos jurídicos, ¿qué fueros? ¿Van a funcionar las mismas leyes de la tierra? ¿Y si en algún minuto se quieren independizar? Entonces, sí, es un tema muy vigente. Lo que pasa es que a nosotros se nos olvidan a veces otras perspectivas.

En consecuencia, si lo entiendo bien, cada capítulo significativo de la historia es una lección para el presente y el futuro. Hay que tenerlos a la mano para sacar las debidas conclusiones y no equivocarse. Porque durante la historia, no solo en Chile, sino en todas partes, uno puede acertar o tomar el camino errado.

Exactamente. Porque en el fondo la historia es como la vida de nuestra especie. Imagínate tú en tu vida, José. En el pasado tomaste una decisión que no fue buena. ¿Aprendiste que para la próxima vez no tenías que hacerlo así? Deberíamos aprender de la historia, dejar constancia de ella para proyectarla hacia el futuro.

Siempre será más fácil recordarlo más inmediato. Es decir, hablaba usted de la dictadura. Las generaciones que la experimentaron están todavía vivas. Pueden recordarlo, pueden sacar las conclusiones más adecuadas en defensa de la libertad y la democracia. Pero cuando se trata de tres o cuatro siglos atrás, se hace cuesta arriba, por decir lo menos.

Para eso estamos los historiadores y los periodistas para divulgar, para dar conocer que es una de nuestras misiones principales.

¿Cuándo espera usted que esté traducido el manuscrito y listo para publicación?

Lo que sucede es que la traducción es una parte del proceso de publicación de un manuscrito antiguo. Si bien ya lo tenemos traducido en colaboración con colegas de la Universidad de Leiden, faltan ahora dos partes. La primera se llama fijación textual. Y es que después de la traducción hay que homogeneizar y estandarizar ciertos nombres. Porque en el holandés, como sucede con el español del siglo XVI, no está totalmente normalizado. Cada persona escribía una palabra como la escuchaba, como quería, como la vio. El proceso de estandarización es más o menos lento. Y luego tienes que hacer el proceso de exótica, que es anotar las palabras que ya no están vigentes para que el lector pueda entender de lo qué se habla. Y eso va con una nota a pie de página. El es otro proceso que estamos haciendo. Y luego tienes que hacer los índices para que las personas, por ejemplo, que buscan el nombre Guadalajara, lo escribimos igual en todo el manuscrito y luego hacemos un índice en la página en que aparece para que se accedan inmediatamente a esa información. Para resumir, deberíamos tener listo el manuscrito para publicarlo a fines del próximo año.

Una pregunta aparentemente obvia, ¿usted recomendaría el libro a todo lector o este va a ser un texto para gente iniciada?

No es obvia la pregunta. Está súper buena, porque la verdad es que existen distintas maneras de editar un texto antiguo y nosotros lo estamos haciendo para que le interese a muchos lectores. No vamos a decir general, porque también no todo el mundo se interesa por leer en estos días. Leer es casi una reliquia del pasado, pero sí para todo público interesado en la historia. Por eso incluimos notas y vamos a modernizar, es decir, si hay palabras que suenan muy raro, que tienen, por ejemplo 2S, y que sabemos que funciona con una, la vamos a dejar con una.

Se trata de un manuscrito cortito, lo que es una ventaja. Confío en que puede favorecer que llegue a más gente que lo quiera leer.

Por todo ello nos pueden seguir en Instagram https://www.instagram.com/ubohiggins/?hl=es  y en Facebook también. Centro de Estudios Históricos Universidad Bernardo O’Higgins:  https://www.facebook.com/centroestudioshistoricos.ubo/

 

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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