Alianza País: Caotizando al país no se construye democracia en Ecuador

Marcha indígena el tres de agosto y paro sindical el 13 del mismo mes. Son solo dos ejemplos de futuras manifestaciones públicas en el Ecuador. ¿Por qué el marcado contraste entre estabilidad económica y agitación social? He aquí las razones del partido oficialista, Alianza País, en la voz de la Secretaria Ejecutiva, Doris Soliz Carrión. 

Alianza PaísQuisiera comenzar por las razones del gobierno. Entre el 2006 y 2014, la pobreza en Ecuador, se redujo del 38,3% al 25,8%. ¿Qué otros logros significativos puede exhibir el gobierno ecuatoriano?

Usted ha puesto el énfasis en lo que consideramos nuestro mayor logro, reducir la pobreza, la desigualdad y la iniquidad en el Ecuador. Esta cifra de más de un millón de familias que han superado la pobreza significa que son gente que ya acceden a salud, a educación gratuita, pública y de calidad, que también acceden a vivienda, a oportunidades educativas como las más de diez mil becas que hemos dado, por méritos, a los jóvenes, para que puedan estudiar en las mejores universidades del mundo.

Destacaría también la estabilidad económica y política. Recuerde que antes del 2007 habíamos tenido nueve Presidentes en once años. Una grave inestabilidad política y económica que nos llevó a tener que adoptar el dólar y a perder nuestra moneda. Hoy tenemos una economía estable. Hemos mejorado los indicadores del empleo, pero empleo digno. El salario básico –cuando nuestro gobierno asumió el poder – era de 170 dólares. Y una empleada doméstica ganaba, míseros 80 dólares. Hoy todos ganan 354 dólares que es lo que cubre el cien por cien de la canasta básica familiar.

Tenemos logros significativos en la infraestructura de la vialidad. El nuestro es un país pequeño que está totalmente conectado, lo que le ha potenciado turísticamente, porque tenemos tres regiones naturales.

Estamos invirtiendo en grandes proyectos estratégicos hidroeléctricos, de minería responsable. Todo esto hace parte del programa de la Revolución Ciudadana que busca cambiar las relaciones de poder.

Y a pesar de estos logros inocultables, existen crecientes manifestaciones públicas. ¿Por qué?

 La prensa también magnifica. Siempre hemos tenido entre un 20 y 25% de población que no ha votado por la Revolución Ciudadana, que no está de acuerdos con sus ideas. No se puede tener unanimidad en una democracia. Lo que se busca es consenso, grandes acuerdos nacionales, y creo que en estos ocho años no le hemos fallado a la sociedad. Todo lo contrario. Hemos garantizado resultados positivos para todos. Para los sectores populares que son nuestra prioridad. Pero también hemos desarrollado una gran clase media en bienestar material, con un conjunto de derechos, y también los sectores empresariales. Esto es producto de un buen manejo de la economía y de la política.

Obviamente, tenemos hoy una oposición que está más organizada.

Ahora, la diferencia es ese 25% que no ha votado por y que no cree en la Revolución Ciudadana, que tiene otros postulados, lo cual es legítimo en una democracia. Además son sectores que ya están activos de cara al 2017. No se olvide que ese año tendremos nuevas elecciones presidenciales y de la Asamblea Nacional.

Hay un déficit de acción política de mayor calidad, porque la activación es básicamente oponiéndose al gobierno. A todo. Por ejemplo, propusimos una ley de justicia laboral que cubre al cien por cien, con seguridad social, a las amas de casa. Reconociendo el trabajo no remunerado del hogar. Pero se opusieron a una ley absolutamente positiva, no solo para las amas de casa sino para sociedad.

Se oponen ahora, de manera muy fuerte, a la propuesta de ley que regula los impuestos de herencia y de plusvalía; pero va ser absolutamente sobre todo, porque la política de la oposición no se basa en qué proponen ellos para el Ecuador, sino lo que hace la Revolución Ciudadana.

Usted mencionaba que el 2017 habrán nuevamente elecciones, y a propósito de ello, ¿qué razones tiene Alianza País y el gobierno para modificar la actual Constitución y permitir la reelección permanente, en este caso, del señor Correa?

Existe, efectivamente, una norma que limita la acción de que el pueblo ecuatoriano no pueda votar, cuantas veces crea, a un líder. No es solo sobre la presidencia, sino sobre cualquier dignidad, sea alcaldía, prefectura, Asamblea, etc. Lo que nosotros proponemos es que esa norma debe quitarse y que debe quedar, de manera libre y voluntaria, al voto popular, el que pueda ser elegida o no una persona. Es decir, darle más poder al pueblo, no mantener esta limitación.

Estos ocho años nos han enseñado que el proceso político requiere de liderazgos importantes. No es exclusivamente del Presidente Correa, pero, por qué no contar con líder joven como Rafael Correa que pudiera, en esta o en cualquier otra ocasión en el futuro continuar dirigiendo los destinos del país.

Usted conoce la historia europea que han tenido líderes por 15, 20 años, que han conducido los destinos de sus países y han garantizado su estabilidad para cimentar los cambios. Creemos que sería absolutamente injusto que luego de diez años de conducción del país, Rafael Correa nunca más pueda ser Presidente. Eso es lo que ocurriría con la norma actual. No quiere decir que de ley, sea ya el candidato en el 2017. Podría serlo más adelante. Y al final, quien debe decidir quién lo reelige o no, no es una norma, sino debe ser el voto popular. Ese es nuestro enfoque por el cual hemos planteado esta y otras enmiendas constitucionales que mejoran el texto en varios aspectos.

¿Estamos realmente ante el riesgo de un golpe blanco que cierre este período democrático en El Ecuador?

 Quisiera poder decir de que no, pero que, desafortunadamente, la respuesta es afirmativa. Vemos que esta oposición que no asume las reglas del juego democrático se ha visto perdida en las urnas. Nosotros tenemos diez victorias electorales, el apoyo de nuestro pueblo expresado en los mecanismos democráticos reales, de las urnas, de la participación permanente.

En el país se están intentando los diferentes pasos que configuran la teoría de los golpes blandos. Es decir, crear inestabilidad, caos, desconfianza en las instituciones. Se mina el prestigio institucional y el de los líderes. Se utiliza el rumor, el calentamiento de calles, la desinformación para crear incertidumbre. Todas estas semanas hemos tenido que enfrentar, a través de redes sociales, una serie de rumores que buscan generar pánico financiero. Hablan de que el país va a desdolarizarse, que se retiren los dineros de los bancos, para crear esta guerra económica, que es tan irresponsable, tan negativa para el país. Los propios banqueros han salido a aclarar que los bancos gozan de buena salud, que no hay ninguna amenaza, pero es lo que estamos enfrentado todos los días. Manifestaciones violentas que buscan provocar a la policía, buscan provocar apresamientos, heridos, para caotizar el país.

Hemos tenido una respuesta ejemplar de la militancia de Alianza País, que ha salido a defender la Revolución Ciudadana con alegría, de manera pacífica, sin caer nunca en la provocación.

Pretenden minar el capital más importante de Rafael Correa y de la Revolución Ciudadana, que es la confianza. Eso no construye democracia.

Este tipo de campañas que tiene millones atrás, con asesoría de la derecha internacional, no van a triunfar porque hay un pueblo cada vez más consciente. Hay logros que hacen que los ciudadanos reconozcan el valor de la Revolución Ciudadana.

Antes de pasar a las razones de la oposición, una aclaración. Visto el panorama desde afuera, y le ruego que usted me corrija, por favor, da la impresión que no existe una, sino dos oposiciones. Me atrevería a decir que hay una oposición de los insatisfechos, de los demócratas que salen a protestar por cosas con las cuales no están de acuerdo y hay una oposición, que algunos amigos califican de incendiaria, que pertenecen al grupo más retrógrado del país y que vería con beneplácito una salid ilegal del gobierno. ¿Me equivoco?

No. Usted tiene razón en su análisis. Efectivamente hay sectores de la población que no han comprendido suficientemente la propuesta de transformación de la Revolución Ciudadana o no la comparten. Por ejemplo, lo que en estos días ha sido una experiencia muy rica en términos de posturas, de reacciones, sobre el tema del impuesto a la herencia y la plusvalía. El impuesto a la herencia es un mecanismo que existe en muchos países del mundo, en Ecuador mismo la ley de herencia ha estado vigente desde 1927. Lo que estamos planteando es la modificación para que quienes más tienen paguen más a la sociedad. Los impuestos son un mecanismo redistributivo en las sociedades modernas, para garantizar el estado de bienestar a los ciudadanos. Sin embargo, acá han sido históricamente satanizados por las élites porque han evadido, no han contribuido al país, no hay una responsabilidad y un compromiso social con la transformación de la sociedad, para garantizar equidad y oportunidades. Este ha sido uno de los temas para la expresión inclusive violenta de estos sectores de oposición radical. Infelizmente coincide esta derecha poco responsable, sin visión, con una ultra izquierda que jamás ha podido construir ni ha propuesto nada positivo.

Sobre la ley de plusvalía que trata de regular la especulación en el uso y la venta del suelo en base a mejoras, infraestructura y otras, que ha hecho a muchos ricos, a personas con información privilegiada, desde los municipios, etc.

Son dos leyes justas. Perfectibles por supuesto. Por eso el Presidente las ha retirado para que la sociedad debata sobre las leyes y los conceptos de justicia social y equidad. Estos proyectos muestran los dos tipos de oposición. También a una ciudadanía en donde predomina el individualismo, que no quiere comprometerse todavía con el destino, por ejemplo, de estos tres millones de ecuatorianos que viven en la pobreza. De ese 18% que tiene pobreza extrema, que no tiene agua potable, ni acceso a la luz eléctrica, salud, educación o vivienda. De eso estamos hablando. Todos deberíamos sentirnos responsables.

Hemos tenido en estas semanas la visita del Papa Francisco, que significó una oleada de aire fresco, con mensaje clarísimo de justicia social, con cuestionamiento profundo a esas estructuras del capitalismo individualista, del capitalismo consumista donde no cuentan los otros seres humanos.

Uno de los grandes retos de la Revolución Ciudadana es el cambio cultural. Que debatamos estos temas, qué podemos, qué debemos hacer, no solo los gobernantes, la sociedad en su conjunto para que no haya más niños con hambre, sin escuela, no haya gente que se muera porque no puede acceder a los servicios de salud. Poner al centro un concepto de desarrollo con solidaridad, subsidiaridad, gratuidad, como decía el Papa Francisco, que son conceptos muy similares a los que manejamos y que confrontan a sectores de la sociedad. A una mayoría que quiere seguir avanzando en el enfoque de la Revolución Ciudadana, un enfoque socialista, un sector que no quiere ir en esa dirección, que tiene ideas neoliberales, del predominio del mercado, contra el Estado, contra lo que llaman el gasto público; y un sector minoritario pero muy agresivo, digamos antidemocrático y de una posición incluso conspirativa.

He resumido en tres aspectos las razones principales que esgrime la oposición. El primero de ellos dice lo siguiente: mire, existe en el Presidente una tendencia autoritaria. El Presidente se crea cada vez más adversarios por su excesiva pasión personal, con la que afecta a las personas en sus programas del día sábado.

A veces hay esta polémica sobre el estilo del Presidente. Yo diría que tiene liderazgo fuerte, firme, frontal, propio de la gente de la costa. Muy valorado en esta región. Y es a veces satanizado por algunos sectores. Sin este estilo fuerte no hubiéramos podido sacar adelante todo lo que se ha hecho en el país. Ese estilo fuerte ha permitido romper con la burocracia, romper con esa oposición soterrada que muchas veces secuestraba a los presidente he impedía que gobernaran de manera real. Sin ese liderazgo los medios de comunicación privados hubieran impuesto sus agendas, como ha ocurrido con otros Presidentes en el país. Creo que el liderazgo directo del Presidente Correa es una de las grandes ventajas que hemos tenido para poder concretar nuestro plan de gobierno. Pero les resulta incómodo porque no se negocia con el Presidente aquellos intereses ilegítimos, minoritarios y aquellas expresiones que defienden privilegios e intereses particulares. De hecho, la Revolución Ciudadana, ha significado un cambio en las relaciones de poder.

No son las formas las que molestan, son básicamente los cambios en relaciones de poder, es tener que transformar una serie de situaciones injustas del pasado. Se ha tocado, por ejemplo, lo que era el negociado de las universidades, de la educación privado. Teníamos universidad “de garaje”. Recuerde que las universidades se autorizaban en los viejos congresos. Eran sujeto de la politiquería de líderes de la partidocracia abrir una universidad en una u otra localidad, que cobraban mucho a los estudiantes pero ofrecían poco o nada en calidad educativa. Eso se trastoco. Por supuesto hay sectores afectados por la actual planificación, se ha afectado el Estado corporativo que secuestraba a muchas instituciones mediante los gremios empresariales o de otro tipo. Es obvio que hay sectores de distinto tipo que quisieran volver al pasado.

No se puede hacer cambios en un país sin que nos toque a todos. No podemos querer que cambie la sociedad, que tengamos más bienestar, más equidad, sin que todos reestructuremos nuestra forma y nuestros acuerdo como sociedad.

La segunda es que los medios críticos, en este caso apoyados por numerosas organizaciones internacionales se sienten asediados por el gobierno que a la vez ha creado una hegemonía comunicacional, que según dicen, ha reducido extremadamente los espacios de libertad en el país.

De ninguna manera. Usted se refería a que el Presidente, los sábados, confronta, debate sobre los puntos de vista., pero hay que ver que pasa de lunes a viernes. Nosotros tenemos una prensa poco responsable que puede tergiversar y publicar incluso simplemente mentiras. Por ello propusimos una ley de comunicación que regule y garantice una comunicación informada, contextualizada, con todas las perspectivas. Esta ley está permitiendo que muchas veces, periódicos y canales, deban dar el derecho a la réplica a las personas que son atacadas.

Somos el primer gobierno que realiza de una manera tan clara y transparente la información de todo lo que se realiza.

Entonces, lo que tenemos en el Ecuador y quiero decirlo enfáticamente: no nos interesa, de ninguna manera, cerrar medios y atacar a los medios privados. La Constitución sí señala algunos parámetros a los cuales debemos llegar, que es que sean franjas equitativas los medios públicos 33%, los medios privados 33% y medios comunitarios 34%. Es increíble que en Ecuador hasta antes de la Revolución Ciudadana no había medios públicos, cuando en otros países latinoamericanos los tuvieron desde inicios del siglo XX. Los tenemos recién. Tenemos un diario, El Telégrafo, un canal: Ecuador TV y la radio pública.

Existe toda libertad de prensa, de imprenta, pero, tiene que haber una libertad de prensa con responsabilidad. No puede haber injuria porque no les gusta un gobierno o un personero o jugar con una agenda oculta, que es una agenda política. Los medios no son partidos políticos.

La tercera razón de la oposición dice que el puente del diálogo está roto porque se la criminaliza, no se la escucha y el gobierno piensa que tiene la verdad y toda la verdad.

No. Eso sería una actitud prepotente y no dialogante que no nos caracteriza. Durante los ocho años hemos dialogado. Todos los ministerios tienen por primera vez consejos ciudadanos consultivos. Trabajamos mucho con la sociedad, hacemos gabinetes itinerantes en todos los rincones del país. Semanalmente el Presidente dialoga con obreros, con trabajadores, con indígenas, con mujeres.

Lo que no debemos confundir es que estos diálogos signifiquen imponerse por parte de las minorías. Nosotros hemos ganado las elecciones y con un programa de gobierno, tenemos el legítimo derecho de impulsar ese programa, que es por el cual el pueblo ecuatoriano votó. Naturalmente debemos escuchar, pero no pueden imponernos sus puntos de vista.

Además toda protesta social democrática es permitida en este país y usted puede revisar diariamente cómo se expresan sectores, cómo tienen derecho a su opinión, siempre en el marco democrático que estamos viviendo.

Señora Doris, muchas gracias por esta entrevista.

Muchas gracias a usted y particularmente a los amigos ecuatorianos que aun desde lejos siguen haciendo patria.

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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