Diego Arria: ‘sin los militares no habrá salida en Venezuela’

Diego Arria, diplomático y político venezolano de dilatada trayectoria, no se anda por las ramas. Con verbo categórico la emprende en contra del gobierno de su país. Le gustaría que las elecciones legislativas del próximo seis de diciembre fueran la oportunidad para transformar ese acto electoral en una gran protesta nacional en favor de la libertad y de la recuperación democrática. Esta es la conversación que sostuvo con Radio Media Naranja.

Voy a comenzar con dos frases grandilocuentes. La primera dice así: el próximo seis de diciembre los venezolanos tiene una cita con la historia. ¿Es cierto?

Eso me produce, fíjate, una indecisión de mi parte, porque una cita con la historia es cuando crees que el evento puede transformar la historia y yo no creo que un proceso electoral va a transformar la historia de Venezuela. Es un acto para las cámaras legislativas en donde el manejo de los instrumentos que tiene el Estado, en vez de tener un árbitro electoral tiene un ministerio de Elecciones, hace más difícil no solamente el triunfo. Por ejemplo, en las últimas elecciones nosotros sacamos el 51% de los votos, pero solamente el 40% de los diputados, porque cambiaron los  distritos. Ahora han hecho algo peor, han cambiado las poblaciones. En donde hay menos población pero favorable al gobierno se aumenta el número de diputados.

Pero incluso, ganando las elecciones no significa que se asciende al poder, porque el Ejecutivo venezolano, o no le da dinero a la Asamblea o sus grupos violentos impiden el ingreso de los diputados al congreso. Por eso, no quisiera decir lo que estoy diciendo, pero me produce dudas que un ejercicio de esta naturaleza pueda transformar la historia de Venezuela.
Diego Arria
Y la segunda frase, que tiene relación directa con la anterior, es que estamos frente a una oportunidad de oro para la recuperación democrática y el respeto de los derechos humanos.

Creo es una oportunidad para hacer una gran protesta nacional que indique al mundo que realmente hay deseo y aspiración de rescatar la libertad y los derechos. Eso para mí es lo más importante. Que la votación, en el fondo, sea una gran protesta nacional. Pero para que haya un rescate de los derechos, de la libertad, refundación de una nueva república, no se podrá hacer a menos que haya en el futuro una constituyente que permita sustituir los podres públicos que hoy están totalmente en manos del Estado. Si se trata simplemente de ganar una elección, de poner un grupo por otro, eso es posible.

Usted siempre se ha identificado con aquel sector que está por La Salida, porque sencillamente el gobierno se vaya. Y eso lo ha considerado un sector de la comunidad internacional como la búsqueda de la recuperación democrática por medios antidemocráticos.

Yo no he estado en el grupo de La Salida, pero sí he estado en el grupo que dice que hay que desalojar al régimen. La salida no será convencional. La Constitución venezolana tiene para mí una autopista de oportunidades institucionales de cómo desalojar al régimen. Cuando es demostrable que un régimen comete traición a la patria, como es la entrega de Venezuela al control de Cuba, eso está penado por la Constitución. Cuando un régimen como el nuestro permite que casi estemos a punto de perder parte del territorio en las discusiones con Guyana, eso es otro acto de traición a la patria. Cuando un régimen se transforma en un narcoEstado, ese es un acto terrible de traición a la patria. O sea, hay unas serie de acusaciones que pueden utilizarse como instrumentos para remover a un gobierno.

Es decir, que todo se puede hacer dentro de lo establecido por la ley. ¿Cómo?

Cómo ejecutarlo. Ese es el gran problema. Para ello debes, previamente, condicionar al país a las protestas. Sin protestas no vamos a salir de esto. La gente que piensa que cada quien, dentro de su casa, conversando y discutiendo, va a rescatar la libertad, es imposible. No se trata de salir a la calle a tirar piedras, pero sí de salir a manifestarse como hacen todas las sociedades en el mundo cuando están hartas de su régimen. Si eso se hace y las fuerzas armadas entienden que es muy distinto estar vinculado a un gobi9erno que es dictatorial, que un narcoEstado y que eso tiene implicaciones para ellos, para sus familiares y para toda la vida, hay cosas que pueden suceder. Que es llamarles la atención sobre su responsabilidad que tienen ante el país. Sin los militares no habrá salida en Venezuela.

Usted le ha dedicado parte de su vida a la diplomacia internacional, de tal manera que está al tanto de lo que puede ser una evaluación del rol que ha jugado la comunidad internacional en el caso venezolano. ¿Muy insatisfecho?

Muy. Nosotros hemos estado aislados, nos dejaron de lado. El petróleo le permitió a Chávez, sobretodo comprar complicidades, acomodos, lealtades. Compramos las dos terceras partes de la OEA, todo el Caribe, parte de Centroamérica, muchos países europeos, los propios Estados Unidos; nos convertimos en una oportunidad de negocios con un gobierno corrupto. Brasil, por ejemplo, los más grandes contratos de Venezuela sin licitación pública, son las empresas que hoy en día están a punto de hacer colapsar al régimen de la señora Rousseff. Cuando ves que un país como Brasil fundamentó las relaciones con Venezuela en ver las oportunidades de negocio de esa manera, como hizo Lula, estábamos solos. Pero, sin embargo qué pasa, cuando viene un país como los Estados Unidos e impone siete sanciones a jerarcas venezolanos por delincuentes de actos criminales, ¿qué hace la oposición? Dice: “eso es muy mal hecho, esa es una acción unilateral, esto tiene que manejarse multilateralmente”…¿cómo es esto? En el momento que alguien se solidariza en contra de los crímenes que se están cometiendo, protestamos. Así, nadie nos va a ayudar.


A propósito de la oposición, tengo la impresión que se repite la misma pregunta: la oposición no podrá ser real oposición mientras no esté unida bajo ideales concretos. ¿Existen hoy día?

Fíjate que es una pregunta que se hace siempre la comunidad internacional, que percibe que realmente no estamos unidos. Hay distintas perspectivas para verlo. Los partidos políticos ven la unidad como los que están de acuerdo con ellos para hacer una participación en las elecciones. El venezolano de la calle lo percibe de otra manera, se imagina que la unidad es que todos estemos juntos. Entonces los partidos políticos no han hecho un esfuerzo y no hay podido realizar lo que sería un movimiento de inspiración nacional.

Uno de los problemas más graves es que no hay inspiración y un liderazgo sin inspiración son simplemente dirigentes. No ha habido como una ola que mueva los venezolanos, no para que hagan cola para comprar el café, sino para rescatar la libertad, los derechos. Eso no está pasando. Y mientras no suceda la gente no siente que se une alrededor de Venezuela y no junto a dos o tres partidos.

En Venezuela los partidos representan como el 20% y el partido del gobierno una cifra similar. Es decir, hay un 60% que no se siente representada. Cómo hacer para unirla. La única manera es que la gente sienta que se está luchando por el país.

No quiero sacar conclusiones equivocadas. Me está diciendo usted que la oposición ¿está todavía por hacer?

Ha sido una oposición demasiado leal, en el sentido británico. The loyal oposition. Y no habido resistencia. Ha habido muchos acomodos, mucha cohabitación, mucha flexibilidad. El gobierno progresivamente le fue tomando la temperatura a los dirigentes, hasta dónde se podía llegar con ellos, cuánto se les podía empujar. Nos meten un sistema electoral automatizado, lo aceptamos. El gobierno no siente que hay un contrapeso. Existiría si hubiese un movimiento que realmente inspirara a los venezolanos y no simplemente a votar por cuatro o cinco personas. Sino rescatar la libertad, la dignidad que se ha perdido, un país humillado, un gobierno adicto a la violencia y a la corrupción de la cual no logra zafarse.

Pasemos a las más comentadas declaraciones del último tiempo del Presidente Maduro. Ha dicho varias cosas. En primer lugar. Ha dicho que en supuesto e imposible caso que la oposición se haga con la Asamblea, va a ser el caos, y los venezolanos van a perder todas sus conquistas sociales. ¿Existe ese riesgo?

Dijo algo peor, que sería el primero en salir a la calle. Esto es una amenaza, una incitación al delito. Lo que está diciendo es que no importa el ejercicio cívico, solamente es importante en la medida en que ellos lo controlen. Este es un gobierno que se ha especializado en intimidar a los venezolanos. Y viene cumpliéndolo. Ahora tiene un decreto que ahora las fuerzas armadas y la policía puede utilizar armas largas para combatir las manifestaciones. Si tú tienes un hijo no dejas que salga a las protestas.

Pero, ¿y lo de las pérdida de conquistas sociales en  el supuesto caso de un triunfo de la oposición?

Yo no creo que son conquistas sociales. Lo que pasa es que Venezuela se ha convertido en una casa de beneficencia, que la ha dado prioridad a un grupo de personas. Es el único país que tiene misiones. Los cubanos, que fueron los que las inventaron, no tienen misiones, tienen instituciones. Nosotros necesitamos instituciones que le permitan a los venezolanos de menos recursos tener oportunidades. Pero eso no significa comprarlos. Esta gente alquila voluntades. Es un ejercicio de humillación a los propios venezolanos. Los tratan como pordioseros. Yo quiero tratarlos como ciudadanos.

Y la otra cosa es que lo hicieron con el petróleo a 120 dólares. Eso no se puede hacer hoy en día. De hecho la mayoría de los programas de los que hablan no están funcionando. Lo que hacen es utilizar los pocos recursos que les quedan para engranar su  propia maquinaria para fines electorales.

Fíjate lo injusto, la comunidad internacional nos reclama que debemos ser más papistas que el Papa. Constitucionalistas, institucionalistas. Sin embargo no le dice nada a las palabras como las de Maduro, que son realmente un acto de violencia y es una incitación al delito. Es un crimen. La comunidad internacional es mucho más dura exigiendo compartimiento a las víctimas que a los agresores.

Así como usted tiene una parte de su vida a la diplomacia, así también la tiene la dedicada a la política. ¿Concordará usted conmigo en que en un eventual triunfo de la oposición, puede gobernarse Venezuela sin un acuerdo mínimo, explícito, con lo que representa el chavismo?

Esa es el gran pregunta. Yo siempre he dicho que Venezuela o sale toda o en partes no saldrá. En el fondo, si no hay un proceso mínimo de reunificación, no siquiera hablo de reconciliación, en torno a determinados intereses, no podremos salir adelante. Y seremos un país condenado a una permanente confrontación. Y no veo a corto plazo esos escenarios.

El problema ha sido, en gran parte, que la política del odio, de la violencia predicada por el gobierno ha contaminado a mucha gente de la oposición. Yo no son ellos los que nos odian, sino también son muchos los de nuestro lado los que los odiamos a ellos. Con la diferencia de que una parte está armada, como es el régimen, y la otra desarmada. Este es un país indefenso en manos de unos tipos que están montados sobre las armas de la república.

Ahora, el acuerdo ¿en base a qué? Si es simplemente para ver como seguimos adelante como país, no tenemos futuro. Si no refundamos la república no tendremos más país. Venezuela se ha convertido en un espacio poblado que está dominado hoy por un determinado grupo de personas, no es el país que tuvimos ni el que quisiéramos tener.

Todo acuerdo, me da la impresión, pasa por considerar al democracia la base de todas las cosas.

Nosotros, sí. El problema es que ellos, no. Porque cuando ves a un hombre como Maduro, que dice que si tu ganas sale a evitar que tomes el poder, imagínate. Esa interacción con Maduro es imposible. Él es un hombre colapsado. El que no ha caído todavía es su régimen.

Entonces, con quién es la interacción. Estoy seguro que tiene que haber del lado del gobierno mucha gente que ha entendido que convertirse en un narcoEstado, en una economía fallida, es una especie de paria internacional, Estado forajido, no es lo que les conviene para el futuro. A esos habrá que apelar. ¿Cómo buscarlos? Cuando se creen nuevas circunstancias surgirán esas oportunidades.

Dicen que la necesidad crea al órgano, es decir que en determinados circunstancias surgen personajes, ideas que ayudan a resolver la crisis. ¿Eso también está por hacer en Venezuela?

Eso me recuerda a un cantautor que decía “cread héroes cuando haga falta” En Venezuela hay muchos héroes anónimos pero hay poca inspiración masiva que mueva realmente a la sociedad, que la haga soñar de nuevo, que le haga sentir que hay un futuro para ellos, para sus hijos, para el país. Que los haga sentir nuevamente identificados con la tierra en la que nacieron. Volver a sentir otra vez qué significa ser venezolano. Eso es algo que muchos venezolanos, lamentablemente, han olvidado.

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

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