Carlos Bohrt. Llamado a la unidad. Que los bolivianos decidan en primarias a qué candidato apoyar
La polarización que impide saber todavía que pasó realmente con la asonada golpista no debe ensombrecer dos hechos positivos: la reacción de la sociedad boliviana, sin excepciones, de defensa de la democracia. El apoyo sin fisuras de la comunidad internacional a la preservación del estado de derecho en Bolivia.
El presidente Luis Arce y Evo Morales son los protagonistas de un espectáculo lamentable. Arce a Morales: ¡no te equivoques una vez más! Lo que ocurrió fue un golpe militar fallido. Evo a Luis: Lucho mintió, engañó al pueblo boliviano y al mundo con el este golpe o autogolpe

Entrevista con Carlos Bohrt, ex concejal, diputado, senador, prefecto de Oruro, embajador en China. Contribuyó a la redacción de la última Constitución Política del Estado, aprobada por referendo del 25 de enero de 2009. Hoy, Bohrt es candidato presidencial.
Esta entrevista ha sido posible gracias al apoyo logístico e intelectual de la Premio Nacional de Periodismo 2004 en Bolivia, Mabel Azcui.
Sé que han pasado pocas horas de la asonada del miércoles, pero ¿es posible a estas alturas asegurar con cierta certeza lo que pasó con?
No es posible realizar afirmaciones concluyentes porque el proceso y los sucesos están en fase de investigación. Solo tenemos hasta el momento dos elementos que pueden servir de base para algunas hipótesis. Primero, los hechos mismos son de una improvisación e impericia asombrosas. Un golpe de Estado fallido cuyos rasgos son un indicio serio. El otro elemento. Han detenido a 21 personas, supuestamente vinculados al golpe de Estado fallido, lo que genera muchas dudas.
Me gustaría despachar este asunto del miércoles diciendo que se trató de un mamarracho en el más amplio sentido de la palabra, tanto del protagonista del general Zúñiga como de la impericia, como usted ha dicho. Hay algo que me impide hacerlo porque me pregunto si esta no es una demostración de que los militares en Bolivia no han desestimado la posibilidad de que en ciertas circunstancias asuman las riendas del poder.
Es altamente probable que exista malestar en las filas de las Fuerzas Armadas, especialmente del Ejército, que es de lejos la fuerza superior a las otras dos armas. Debe existir malestar, porque en los últimos 18 años, es decir, en el ciclo masista, dos altos mandos militares, comandante en jefe, comandantes de las tres fuerzas y otros oficiales han sido encarcelados por razones políticas. Entonces esto ha de generar malestar, pero no parece ser el origen de este suceso, porque estos protagonistas son militares beneficiados por el régimen del MAS.
El actor principal, el general Zúñiga, era un oficial sin los merecimientos para llegar al alto cargo que detentaba. De algún modo lo que ha sucedido explica que no era el mejor oficial de su curso. Quizás ha sido su último examen de reprobación.
Usted hace casi un año fundó un partido político y es actualmente candidato a presidente de Bolivia para el año 2025, en un momento crítico de la historia del país por la crisis económica, el deterioro del sistema democrático y el creciente descontento social. Pueden garantizarse elecciones transparentes con un tribunal Electoral dependiente del Poder Ejecutivo y un padrón electoral cuestionado por la ciudadanía.
No se puede garantizar elecciones transparentes, pero de lo que se trata es de realizar una medición, así sea provisional, de la magnitud de las manipulaciones que se pueden realizar a través del padrón. Está claro que teniendo un control absoluto del padrón y no mediando honestidad en la administración de este e introduciendo prácticas corruptas en su utilización, es un elemento muy importante para torcer resultados.
Sucede que soy una de las personas que ha estudiado en detalle el padrón. Tengo un estudio completo desde 2005, cuando comienza el padrón biométrico, desde el último no biométrico hasta las últimas elecciones. El estudio abarca los 310 municipios del país y permite cuantificar provisionalmente la magnitud de las manipulaciones, que fluctúan entre el cuatro y el 7% del padrón. ¿Qué significa esto? Son entre 160 y 170 mil los votos que pueden manipular, quitar, aumentar con diferentes tipos de manipulaciones. Es una cifra importante que puede alterar resultados, pero está claro que no determina un triunfo por sí mismo. No se trata de la posibilidad de que manipulen 1 millón de los 7 millones o de los 6 millones.
Por el otro lado, es impensable por la situación económica y política contar con un nuevo padrón para las elecciones del próximo año. Económica y políticamente no va a suceder porque han demostrado que no son los mejores gobernantes, pero son lo suficientemente hábiles como para no quitar uno de los factores que les favorece: no cambiar el padrón.
No podemos condicionar nuestra participación a que exista un nuevo padrón. Hay una corriente que dice eso. La experiencia muestra a partir del caso venezolano -cuando estaba aún vivo Hugo Chávez- que la oposición dijo No, no participamos porque todo está armado, el fraude nos va a sepultar. Esa actitud ocasionó gran festividad en Hugo Chávez, ya que el resultado fue que se quedó con el 98% del Parlamento. Sucedería así mismo en Bolivia.
Ha habido dos episodios en los que se demuestra que el padrón, siendo manipulable, no determina cifras muy altas. El referéndum del 21 de febrero de 2016, perdió Evo Morales con padrón manipulado y todo; y las elecciones de 2009 que se anulan. Evo Morales ganaba las elecciones con o sin el padrón, pero no reunía la diferencia de 10% sobre su inmediato seguidor para evitar la segunda vuelta. Entonces apagaron las máquinas, manipularon, hicieron uso del padrón y de todo lo demás. Porque el fraude no es solo a través del padrón. Usaron todos sus recursos, volvieron a abrir las máquinas y le hicieron ganar a Evo Morales con centésimos encima del segundo. Si el padrón fuera determinante, le hubieran hecho ganar con más del 50%, Por supuesto.
Nos queda solo un mecanismo para minimizar en la manipulación el fraude: el control, un control efectivo, técnico moderno que nos permita tener un delegado y la copia del acta de la mesa electoral en al menos el 80% de de todo el país. Estamos hablando de alrededor de unas 28.000 personas solo para control electoral. El desafío es muy grande, pero hay que enfrentarlo. No tenemos otro camino.
Tras el empoderamiento de los movimientos sociales en los últimos 20 años ¿cómo conquistarlos y disminuir los enconos raciales surgidos a raíz de discursos políticos desde comienzos del siglo XXI?
Una de las consecuencias, e incluso uno de los factores que determinó el crecimiento y la entronización del MAS y de Evo Morales en el poder fue el discurso identitario y de participación de las naciones y pueblos indígenas minoritarios en Bolivia. Este discurso tuvo una palanca, el censo de 2001, realizado en el gobierno de Jorge Tuto Quiroga. No se puede dudar del resultado. Técnicamente se ha dicho que adolecía de muchos defectos, pero cuando digo no se puede dudar, es el elemento ideológico. ¿Qué arrojó este censo? 62 63% dos tercios de la población dijo que era población indígena y solo un tercio población no indígena. Existen 30 o más naciones y pueblos indígenas. Los operadores políticos del MÁS hablaron de todos los indígenas como si fueran una sola nación. Desaparecieron las diferencias entre ellos. Somos la mayoría. 2/3 y listo. Esa fue la base para todo lo que vino después.
El censo del 2012 hecho por Evo Morales. Por lo tanto, ideológicamente tampoco se puede dudar, señaló que la población indígena llegaba al 45%. Nunca habían sido dos tercios. Y que la población no indígena hoy en día está por el orden del 55, 56%. Si el censo de este año se realiza con un mínimo de transparencia, esta cifra se va a ratificar o se va a ampliar a favor de la población no indígena por todo lo que ha sucedido en estos 18 años.
Se ha difundido profusamente el discurso de la plurinacionalidad con un sesgo proindígena. La población que no tenemos esos orígenes, al menos no claramente, somos mestizos. Después de 200 años de república y de 500 años de la llegada de los españoles, tenemos que ser mestizos. Quien se crea de un origen puro está viviendo en la Europa de los años 30 del del siglo pasado.
Los discursos del partido de gobierno se han ido quebrando, perdiendo la audiencia que tenían, que impactaron en los pueblos ciertamente discriminados, postergados. pero de eso hace ya 18 años y las condiciones materiales pasaron a cumplir el rol que normalmente tienen en las decisiones personales.
Finalmente, en Bolivia ha surgido, se ha consolidado con una envergadura económica, política e ideológica una élite aymara poderosa asentada en El Alto. Esta ciudad es ahora un emporio capitalista comercial de fundamentalmente raigambre aymara, y los intereses de esta élite, como de cualquier otra élite económica, están en riesgo por el discurso, la política y la conducta del partido de gobierno. Entonces, las condiciones están cambiando radicalmente.
En las elecciones anteriores, la falta de unidad entre los líderes de la oposición, todos se consideraban presidenciables, propiciaron la reelección, entre otras cosas, de los candidatos del MAS. ¿Es factible hoy convencerles para que respalden su candidatura?
Lamentablemente, las condiciones parecen permanecer sin mucho cambio. Sin embargo, a partir del 2021 la situación es más clara. El modelo económico implantado por el MAS se ha agotado. Es el que nos trajo a la situación crítica actual. El componente social del proceso también se ha descompuesto y las manifestaciones están día a día, la violencia, la inseguridad ciudadana, el descontrol en varios puntos del país.
Ni qué decir del componente político. Este último episodio muestra que realmente el país toca fondo, para no hablar de la desinstitucionalización. No existe un órgano del poder que esté en pie. Los cuatro han entrado en fase de descomposición y descreimiento. El desorden es total. El MAS ha perdido gran parte de su discurso. Las condiciones para desalojar al partido del gobierno son evidentes. Pero las cosas no suceden necesariamente en política. Falta un elemento: que surja el instrumento de recambio, que tiene que ser con otra visión de país, con otro basamento ideológico y con propuestas claras. Eso no existe. Nadie en la oposición está en condiciones de ocupar ese lugar.
Por el otro lado, producto de los 18 años de gobierno todas las organizaciones políticas de la oposición democrática, comenzando por las tradicionales, carecen de la envergadura suficiente para enfrentar al MAS que, pese a todos sus problemas, es todavía un partido nacional.
Es clarísimo que las fuerzas de oposición, amparadas por la mayoritaria corriente social que pide el cambio deberían realizar un esfuerzo de unidad. Hay que sumar fuerzas para enfrentar esto. Y entre todos, concebir y proponer al país un plan de gobierno, de emergencia, reconstrucción de la institucionalidad, la economía, y otros. Estamos en ese trabajo, pero debo admitir que sus resultados son débiles.
Finalmente, si hacemos una coalición de, digamos, cinco o siete miembros. Y cada uno con su binomio, vamos a tener 14. Entonces, ¿cómo elegimos al binomio para las elecciones? La propuesta es que saquemos esa decisión del ámbito de estos partidos pequeños. Los que han estado participando y los nuevos que estamos creando en los últimos meses. Que se haga una primaria abierta a la sociedad. Entonces le diremos a la población: tenemos estos siete binomios, escojan ustedes a cuál quieren apoyar y el que tenga más respaldo el resto tendremos que impulsarlo desistiendo de nuestra candidatura. Estamos en eso. Pero reitero, no está avanzando con mucha claridad. No se percibe la suficiente voluntad política para materializar esta vía. Lo que no debe inducirnos a bajar los brazos. Vamos a continuar en esto porque es la única vía. Tenemos que ser realistas.
No podemos tratar a cada uno de los detalles, pero ¿cuáles son, a grandes rasgos, las prioridades fundamentales para sacar a flote este país con déficit económico importante, pocas reservas internacionales, abultada deuda externa?
Nuestra organización ALBUS, Alianza por una Bolivia Unidad y Solidaria, ha preparado una propuesta, está en discusión, en debate, de manera coincidente con otros analistas. Dicho brevemente, hay dos grandes problemas en este momento y van a continuar presentes hasta el día de las elecciones y lamentablemente, al parecer, agravándose: es el estructural déficit fiscal que lleva ya más de una década y hemos acumulado 31 mil millones de dólares de déficit en los diez años, además permanece la ausencia de suficiente oferta de dólares para las operaciones de comercio internacional. Hay que resolver esto. Para ello el estudio señala las causas del déficit fiscal. Son seis. Hemos propuesto medidas para cada una de ellas. Lo mismo en el tema de la ausencia de dólares. Tenemos el plan detallado completo. ¿En qué consiste? Es una abreviación gigantesca: el modelo estatista del MAS se ha agotado. Ese modelo ya no puede conducir al país. No solo no puede, sino que está generando problemas que le son imposibles de resolver a los gobernantes del MAS, por su ideología, por su concepción.
Hay que cambiar el modelo y estamos obligados, nos guste o no. Debemos transitar a un modelo de economía de mercado. Tampoco vamos a repetir el periodo neoliberal que se entronizó en Europa, en América, en el planeta, entre la década de los setenta y noventa. Debemos apuntar a un modelo de libre mercado con participación estatal a través de las llamadas asociaciones público-privadas que están siendo estudiadas y aplicadas en prácticamente todas partes.
Si hay un tema álgido en todo el mundo, ese es el de la corrupción. Probablemente sea más acuciante en el área de seguridad y en Bolivia la lucha contra el narcotráfico requiere estrategias para asegurar la integridad moral de los responsables que se enfrentan a un poder económico de envergadura.
Ese es uno de los problemas más difíciles con los que se va a enfrentar el próximo gobierno, quien quiera que esté a la cabeza de él, incluido un nuevo periodo masista.
Este es el tema de fondo por el que Evo Morales desesperadamente busca volver al poder. En realidad, quienes buscan mantener el poder son los agricultores de la coca del trópico cochabambino. Bolivia, para ponerlo en su punto más alto, se ha convertido en estos últimos 15 años en América Latina en el jab de la cocaína al que se ha sumado la marihuana. Es decir, Bolivia es hoy el centro de reparto de cocaína y de marihuana en el conjunto del continente. Están pasando por Bolivia gran parte de la producción de Ecuador, que ha hecho crisis en un grado superlativo. La producción del Ecuador, la del Perú y la de Bolivia pasa por aquí y se distribuye al norte y al sur, a Europa, el África y Asia. Y por Chile está volviendo a repartirse al mercado americano. Es un problema altamente complejo.
La punta del ovillo de todo esto fue la ley del régimen de la coca aprobada por Evo Morales en el 2016, con la que se reemplazó a la temida Ley 1008 aprobada en la década de los años 80 con apoyo y asesoramiento norteamericano. La ley aprobada por Evo Morales, autorizó la ampliación de los cultivos de hoja de coca en el trópico cochabambino y congeló la de los Yungas del Norte de La paz, que es la coca que se consume para usos tradicionales, mientras que la del de Cochabamba va al narcotráfico.
Detrás de todo esto están los agricultores del trópico cochabambino. Son al menos unas 70 mil familias. Que representan cerca de 400 mil personas con una capacidad de generación de alrededor de unos mil 400 millones de dólares anuales. O sea, no es un tema para resolverlo simplemente con represión.
Habrá que comenzar -estamos trabajando esto con mucho cuidado- retrocediendo al periodo anterior a la ley del Régimen de la Coca, lo que iniciará el conflicto con los agricultores del trópico cochabambino, porque es su base jurídica y política. Si se gana esa acción, el camino puede allanarse. Se abrirá la mesa del diálogo porque hay que encontrar soluciones concertadas. Tenemos la experiencia.
Por último, Evo Morales es resultado de más de una década de confrontación policial y militar con los agricultores del trópico cochabambino. Él emerge de esa lucha, encabeza a los agricultores y termina siendo presidente en la forma en que lo fue. No podemos repetir todo eso. Debemos ser inteligentes, cautelosos.




