Marcial Maciel, el diablo vendiendo cruces

Ayer miércoles cinco de febrero el Comité para los Derechos del Niño de Naciones Unidas acusó al Vaticano de encubrir los casos de abusos sexuales a menores para mantener su reputación. Nunca antes Iglesia Católica había sido criticada de forma tan enfática por parte del organismo internacional.

Fernando González Marcial Maciel“El Comité está gravemente preocupado por que la Santa Sede no haya reconocido la extensión de los crímenes cometidos, no haya tomado las medidas necesarias para afrontar los casos de abuso sexual a niños y protegerles, y haya adoptado unas prácticas públicas que conducen a la continuación del abuso y a la impunidad de los perpetradores”, dice el informe.

Asimismo el Comité pide que la iglesia “retire inmediatamente” a todos los miembros del clero que hayan cometido abusos sexuales a menores, o se tenga la sospecha de ello, y que los entregue a las autoridades civiles, en lugar de moverlos “de parroquia en parroquia” para ocultar sus delitos.

El arzobispo Silvano Tomasi, representante de la Santa Sede ante Naciones Unidas, ha calificado el informe como “distorsionado, injusto e ideológicamente sesgado”. Tomasi ha manifestado que las organizaciones no gubernamentales que apoyan el matrimonio homosexual probablemente han influido en el informe del comité de Naciones Unidas.

Un día después los legionarios piden perdón por los abusos de su fundador. Es un gesto imprescindible pero insuficiente si no va acompañado de la denuncia pública de quienes apoyaron a Maciel, lo defendieron y perpetraron junto a él los mismos delitos.

Dos días antes, el Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Cardenal João Braz de Aviz, ha dado una explicación sobre la situación actual de los Legionarios de Cristo, que realizan actualmente su Capítulo General para aprobar sus nuevas Constituciones y elegir a sus futuras autoridades.

El Cardenal señaló que “hace falta distinguir entre el fundador que lleva un carisma y el carisma en sí mismo”.

“No todos los fundadores que traen una gracia buena a la Iglesia viven según la gracia que comunican, y esto lo tenemos que reconocer y distinguir bien las cosas. Es un trabajo que estamos llevando a cabo con mucho cuidado, y no es fácil, al contrario, es muy difícil”, aseguró.

Es entendible. Cuesta lo suyo separar al fundador de una congregación religiosa de sus aberraciones. El sentido común, no necesariamente el de la Iglesia Católica, recomendaría deshacerse de la legión sin perjuicio de crear un congregación que rescatara su puntos positivos, si los tiene, pero que no insistiera en avalar un lodazal de tal magnitud.

La congregación de los Legionarios de Cristo inició este miércoles 8 de enero el Capítulo Extraordinario en el que participan 61 sacerdotes en total, con la misión de revisar sus Constituciones.

Fernando González es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional de México, UNAM, psicoanalista y doctor en sociología. Es autor, entre otros, de los libros: Marcial Maciel. Los Legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos; De matar y morir por Cristo Rey; La Iglesia del silencio: de mártires y pederastas.

Fernando GonzálezEn esta entrevista González ofrece detalles escalofriantes sobre las prácticas del fundador de los legionarios, el padre Marcial Maciel y los vínculos estructurales con la congregación y sus discípulos. Esta voz, como las de las víctimas, rompe el silencio en que se ha empecinado históricamente la iglesia para privarle al mundo de conocer la verdad y tiene el mérito de confirmar losa principales argumentos planteados por la Comision de Naciones Unidas en sus exigencias al Vaticano.

J.Z. Comencemos con estas dos imágenes de Marcial Maciel: para unos un verdadero santo, cuya obra merece un proceso de beatificación. Para otros un pederasta, abusador de menores. ¿Se trata de una lectura esquizofrénica o de otra cosa?

F.G.  No. Se trata de que él en su vida y de la manera como se vivió dentro de la Legión y en relación con la estructura de la Iglesia Católica él no se presentaba en todos los casos con todos sus escenarios. Incluso dentro de la Legión de Cristo podría estar masturbando a unos muchachos, haciendo el amor con ellos, atravesar el pasillo e ir directamente a la iglesia a decir misa de la manera más devota. Los que no habían sido abusados o no habían sido elegidos para eso veían al padre Maciel levantando la hostia y con los ojos en blanco…pero los que habían estado en la enfermería y luego pasaban con él a la capilla tenían ya dos imágenes. La tercera imagen era la de los ricos en donde él buscaba dinero y era un auténtico empresario educativo, entonces ellos veían esa imagen. Los que tuvieron acceso a todas las imágenes configuradas era el pequeño grupo selecto del círculo rojo de Maciel, que no era tan pequeño. Pero digamos que tenía una serie de círculos concéntricos donde no todos sabían todo. Y los de fuera, en principio no sabían.

En cambio el Vaticano a partir de 1948, cuando me metí a la investigación, en el archivo secreto Vaticano que me dieron, que yo no siquiera busqué,  ahí se puede ir viendo las diferentes imágenes de Maciel. Bastaba que alguien del Vaticano, con toda seriedad, juntara todos los archivos, no solo el que me dieron a mí, que fue el de la Sagrada Congregación de Religiosos, para tener una imagen mucho más completa y totalizante. Por eso da esa sensación de esquizofrenia.

J.Z. Las denuncias en contra Maciel datan de los años cuarenta. Por qué el Vaticano no hizo nada. Da la impresión que puso en la balanza los beneficios económicos que hacían tolerable los pecados de la carne.

F.G. Yo creo que hay bastantes  datos al respecto. Desgraciadamente son testimoniales pero no hay datos duros como era todo lo otro que yo encontré en el archivo. Cuando he entrevistado a ex legionarios me hablaban de cómo daba sus sobres de dinero a los cardenales, por ejemplo, al cardenal Cicognani (Amieto Giovanni Cicognani) que fue el que lo libró en 62 y que fue el secretario, nada menos, que de Juan XXIII. Había toda una serie de prebendas a los cardenales y a las altas autoridades de la iglesia. Se habla de que apoyó mucho el movimiento Solidaridad dándole a Juan Pablo II una buena cantidad de dinero. Hay una infraestructura económica que está funcionando en la legión, en paralelo, con este excelente empresario que fue Marcial Maciel. Si no hubiera sido sacerdote creo que habría sido un potente empresario que se hubiera acercado un poco a nuestro millonario más obsceno que es Carlos Slim.

J.Z. De las acusaciones a Maciel se derivan lecturas con consecuencias políticas de gran envergadura. Hay quienes dicen que el Cardenal Ratzinger, ex Papa, cuando era encargado de la Congregación para la Doctrina de la Fe, habría dicho, ya en 1998, que Maciel era una persona muy querida por el Santo Padre -se refiere a Juan Pablo Segundo- y que había hecho mucho bien a la iglesia por lo que no era prudente abrirle un proceso. ¿Es dable imaginar que esa declaración es realmente cierta?

F.G.   Es bastante cierta, viene de Alberto Athié, a su vez él había mandado una carta, al que consideraba su director espiritual, monseñor Carlos Talavera. Este obispo en su Visita ad Limina al Vaticano le entregó esta carta, en donde hablaba de Juan Manuel Fernández Amenábar, que a su vez había sido rector de la Universidad Anáhuac, la primera de los Legionarios. Esta persona cuando Alberto fue a auxiliarlo espiritualmente, sin saber nada, le contó la historia del abuso de Marcial Maciel y le dijo: “cuando yo muera, por favor, si dices mi misa de cuerpo presente, di que perdoné a Maciel, pero que se haga justicia y algunas de las personas que asistirán a mi sepelio sabrán a qué te refieres”.

Dos meses después murió. Alberto dijo la misa y en ese momento se acercaron José Barba y otros que son los que van a llevar la denuncia a los Legionarios. Es una denuncia paralela, en el 98, la del grupo de José Barba, ex Legionario de Cristo, y la de Athié, por medio de Carlos Talavera.

Carlos Talavera vuelve a México y le dice, el cardenal Ratzinger me dijo esas palabras que usted ha dicho y no hay nada que hacer. Tú ya cumpliste Alberto con tu conciencia. Y él dice, yo no cumplí. Hay que ir más allá.

El canal Ratzinger, más allá de esas palabras efectivas, donde Carlos Talavera nunca lo contradijo que fuera mentira lo que dijo. Lo que sí dijo Talavera fue, traicionaste a la iglesia porque lo hiciste público. Te vendiste a los medios. Este es un hecho incontrovertible. Lo otro es que

Si yo, un investigador de la Universidad Nacional, recibo una serie de documentos, que eran 202, en el año 2004…el cardenal Ratzinger tenía acceso al archivo del Papa, al de la Sagrada Congregación de la Fe y al archivo que yo tuve. Siendo el brazo derecho del Papa, siendo una persona tan implacable con los teólogos, que fue descabezándolos, bastaba pedir los diferentes dosier de Marcial Maciel y los informes que ya se habían hecho en el 47, 48, 49, 57,58, en el 62. Bastaba eso para decir quién era Marcial Maciel.

O sea, no era ni siquiera necesario que Alberto Athié en el 98 haya mandado  su carta

J.Z. ¿Cómo se lograba la total obediencia y fidelidad al fundador por parte de esos muchachos?

F.G. Hay varias razones sociológicas que tienen que ver con las constituciones de las congregaciones religiosas. En la iglesia, por un lado eran muchachos de los años 40, 50, en principio. La mayoría de estas familias católicas muy conservadoras consideraban que tener un hijo sacerdote o una hija monja era el gran don de Dios. La diferencia fundamental entre vocación, profesión y oficio. Era una elección directa de Dios. Entonces, cuando sus hijos se iban, era muy difícil que cuando eran abusados les pudieran decir a sus padres, porque se alguna manera sostenían un ideal de la familia.

Al mismo tiempo ya una vez entrando en la congregación religiosa y más en el caso de los Legionarios, que era un congregación joven, que empieza en 1941, todo estaba centralizado en el caudillo, en el líder, quien, a su vez, se vendía como un santo y además tenía a su cargo el objeto escaso que todos deseaban: la posibilidad de ser sacerdote. Esta estructura, además de obediencia que ya en las congregaciones religiosas viene desde el monacato, desposeerse de sí  mismo y obedecer al padre espiritual como si fuera la voz de Dios.

En el siglo XX los Jesuitas, los Franciscanos, los Dominicos, tienen la misma estructura pero con la diferencia que son órdenes religiosas muy antiguas y no dependen de una sola persona. Los Legionarios dependían de Maciel directamente; pero además, por si faltara, a partir del inicio de los 50 se empieza a generar lo que  quizás es la única parte original que aportó Maciel, se llama el voto de caridad. Implicaba que una vez que hacen los tres votos tradicionales: pobreza, castidad y obediencia, se hacía uno en la sacristía, un voto especial, que era el voto de caridad y que implicaba no criticar al superior, si no con el superior del superior. El problema es que Marcial Maciel era el superior general, primero. Segundo, hicieron toda una serie de categorías, diez, para aquellos que se quejaran o criticaran. Cualquiera que hiciera una crítica pasaría por el filtro de esas diez categorías y quedaría neutralizado. Más toda una estructura paranoica que era: atacar, cuestionar Maciel, es cuestionar a la iglesia, es cuestionar al Papa, es cuestionar a Cristo…hicieron que estos muchachos, cuando vino el Vaticano en el 56, la primera vez que suspendieron a Maciel, dijeron: acuérdense que viene la gente del Vaticano y quieren acabar con la Legión. A los que se sospechaba que podían haber hablado los mandaron fuera de Roma, fuera de España, fuera de México, que fueron los tres países a donde fueron los visitadores.

J.Z. Deduzco, por lo que usted me dice, que Maciel no solo tuvo víctimas, tuvo cómplices también.

F.G. Muchísimos. El caso Maciel es paradigmático porque tenemos un corte transversal y vertical de cómo se da la complicidad desde la cúpula hasta la base. Tiene una serie de cómplices en los muchachitos que fueron abusados, pero que al mismo tiempo formaban parte del círculo rojo. Tiene cómplices en toda una serie de obispos, de cardenales, de secretarios de Estado e incluso de Papas. Hay una complicidad estructural y eso a su vez está reforzado, no solo por el voto de caridad de la legión o porque la legión sea un caso único e inédito. Recuerde usted que hay toda una estructura eclesiástica de silenciamiento de la vida sexual del clero. Hay documentos, cuando menos para el siglo XX, desde el 17, el obispo que fue secretario del episcopado mexicano, monseñor Alvarado, en el 2002, cuando sale la segunda oleada, pero ya más fuerte en Estados Unidos, él, en la televisión mexicana, alrededor del 18 de abril del 2002, dice: “Hasta ahora los casos se han manejado de esta siguiente manera: primero, se guarda silencio para proteger a las víctimas. ¡Para proteger a las víctimas hay que guardar silencio!. Segundo, se protege a los fieles  del escándalo. Tercero, se protege la estructura de la iglesia y cuarto, eventualmente se protege al acusado. Estas cuatro razones, dice, además se enviaba a los pederastas a otras partes, parroquias o a otros países, se llamaba -lo dice, cínicamente- cura geográfica”.

En el 62 está el documento que firma el Papa Bueno, Juan XXIII sobre los casos de crímenes de solicitación del sacerdote en el confesionario. Y otra vez vuelven a decir, el sujeto se compromete a guardar silencio, a mantener en secreto su caso y pasarlo por los caminos de la Santa Sede.

Todavía, cuando vino monseñor Scicluna (Charles Scicluna), este señor que acaba de estar ahora en Naciones Unidas respondiendo por el Vaticano y que ahora es obispo de Malta, cuando vino a ver los casos de denuncia de la Legión de Cristo, de los ex legionarios, cuando empezaban a hablar les hacía firmar un papel  que iban a guardar silencio de lo que allí se dijera y que no lo podían pasar a la prensa.

Todo esto explica la opción preferencial por el silencio estructural que tiene la iglesia. No es un caso, dos o tres. Uno va recorriendo los casos en cualquier parte del mundo que tengan que ver con la iglesia, en relación con la sexualidad, el silencio, el secreto, es la base estructural del asunto.

J.Z. ¿Siguen existiendo abusadores sexuales en la Legión?

F.G. No le sé decir ahora. En todo caso si existen el juego es ya mucho más cerrado. Ha habido tantas denuncias, ha habido tantas circunstancias, que, por primera vez, ahora cuando el Papa Francisco, el cinco de diciembre nombró una comisión, una más, para hablar de cero tolerancia y para ver los casos, los Legionarios, por primera vez, reconocen y sacan un documento en dónde se habla de 35 sacerdotes acusados de abuso sexual de menores de 18 años, en la Legión. Dice: 14 no procedieron, acusaciones infundadas o comportamiento imprudente. Nueve fueron encontrados culpables, incluyendo al fundador. Dos no aptos para una investigación cuando se presentó la denuncia y diez en proceso. Es decir, tenemos alrededor de 21 casos.

Lo interesante es que ese mismo día, el que fue director de finanzas de la legión, el padre Luis Garza Medina -que a su vez es hermano de Dionisio, del grupo Wipro, que son nietos de Eugenio Garza del grupo Monterrey más fuerte económicamente- el padre Luis Garza Medina, inmediatamente dice: “Atendiendo a lo que hace el Papa de tolerancia cero a la pederastia, les voy a hablar de un sacerdote que fue encontrado culpable, el padre Guillermo Izquierdo. Desgraciadamente –dice- ya tiene una edad avanzada, 85 años y no está apto para un juicio. Exactamente lo que hicieron con Marcial Maciel cuando Benedicto XVI, el 18 de mayo del 2006, dijo: por razones de edad y de enfermedad no se le puede juzgar y se le invita –ni siquiera se le conmina- a una vida de oración y penitencia. Lo mismo, dan el único nombre de un Legionario de los 21 que están en caución, pero no le va a poder hacer nada porque ya está muy anciano.

J.Z. Perdone mi ignorancia, pero si alguien comete reiteradamente estos delitos sexuales, todo código penal que se respete establece penas carcelarias para ello. ¿Tiene la potestad la iglesia de privarle a la justicia la necesidad de un juicio justo para los acusados?

F.G. Hasta ahora lo ha hecho. Tienen un derecho canónico paralelo. Lo que acaba de pasar en la ONU, que se supone que el martes, los expertos de la Comisión de la Protección de los Niños, donde, por primera vez, la Iglesia Católica asiste a ser cuestionada… el asunto es que

La Iglesia Católica juega en tres canchas. Por un lado es, yo soy Santa Sede. Por otro, soy la iglesia de Cristo y por otro lado, soy el Estado del Vaticano.  En el documento que entregaron a la ONU, usted puede revisar que en esa triangulación dice: nosotros como Estado del Vaticano, que tenemos kilómetro y medio, aquí no hay casos de pederastia. Lo que sucede en otros países es cuestión de otros países.

Entonces ahí se desimplican y son Estado del Vaticano y no son iglesia responsable de lo que pasa como institución transnacional en el resto del mundo.

Brincan permanentemente y como tienen un derecho canónico paralelo ellos siempre juzgan con su propio código, no el del resto de los ciudadanos.

Acaba de pasar, por ejemplo, algo importante, en Santo Domingo, el tres de septiembre, se denuncia en la prensa, en la televisión, al nuncio Soloski, polaco, al que había hecho obispo Juan Pablo Segundo, se descubre que el nuncio se iba al malecón a recabar niños. A pedirle que si aceptaban desnudarse les pagaba 500 pesos dominicanos o si aceptaban más cosas, 1500. Junto con otro polaco, sacerdote, que le descubrieron 87 mil películas y fotos, etc. los denuncian en Santo Domingo, pero un mes antes de la denuncia se entera el Vaticano, se entera el arzobispo de Santo Domingo y lo mandan, con nombre falso, fuera de la Dominicana. Inmediatamente anuncian antes del programa en el que van a aparecer las denuncias, que ya lo destituyeron y que está siendo juzgado por el derecho canónico. Eso es en tiempos de Francisco, que al mismo tiempo está nombrando una comisión para cero tolerancia con la pederastia. Es decir, si devuelven al nuncio a Santo Domingo, a las autoridades civiles, crean un precedente y en ese momento se puede venir una avalancha en todo el mundo de la gente que se llevan al Vaticano, como monseñor Bernand Law, obispo de Boston, acusado de protección de pederastas (se trata de 250 curas pederastas) y Juan Pablo Segundo se lo lleva a Roma y ahí lo mantiene para protegerlo.

Si aceptan devolverlos al lugar para ser juzgados por las leyes que nos rigen a todos, en ese momento el Vaticano entraría en una seriecísima crisis. Ahí estamos, en los umbrales de esa posibilidad.

J.Z. Más allá de la aplicación o no de justicia, considera usted que la derogación del celibato podría contribuir a disminuir por lo menos los abusos sexuales de representantes del clero.

F.G. Yo soy muy pesimista y sigo aquella frase de Paul Virilio, este urbanista, filósofo, que dice: “Toda tecnología inventa su accidente”. Si Ud. inventa el tren inventa el descarrilamiento. Si los sacerdotes se pueden casar, una parte se va a sentir más aliviada. Otros, probablemente, van a abusar a sus propios hijos. Otros, van a tener un segundo frente, como decimos en México. Se va a presentar las errancias de la  sexualidad, entonces, cuando menos, una parte se va sentir mucho más aliviada. Es lo que proponían desde los años 60. Por ejemplo, aquí en México, alguien que fue muy importante y que terminó juzgado por el Santo Oficio, monseñor Iván Illich. Cuando hizo un texto fundamental, de 1967, que se llamaba El clero, esa especie que desaparece, hace una crítica feroz de la burocracia vaticana y decía, la Iglesia católica es la burocracia más grande del mundo después de la General Motors y había que hacer un celibato totalmente selectivo para una minoría, pero no para la mayoría de los sacerdotes. El renuncio al sacerdocio y dijo, curiosamente, que él quería seguir siendo célibe y casto, porque a mí me interesa eso y por eso me metí a la iglesia. Dejó todos los privilegios del sacerdocio y se dedicó a su investigación, como sabemos.

Yo soy psicoanalista y le puedo decir que ahí hay que ser un poco pesimista.

El asunto me parece que no va por ahí, iría donde se cree una estructura de acotamiento para tratar, inmediatamente que los casos sean denunciados, pudiendo ser rápidamente juzgados y hablados. El problema de la iglesia es este silencio estructural.

J.Z. Permítame una anécdota a propósito que usted habló de Santo Domingo. Justamente allí, hablando, hace ya muchos años con un ex sacerdote español, vasco, del neoliberalismo, me decía, lo que pasa es que eso no es cristianizable. Aprovechándome de esas palabras le pregunto, la Legión ¿es cristianizable como de está tratando ahora de hacer en Vaticano?

F.G. Desde mi punto de vista diría que está estructuralmente podrida. Pero, mire usted, los mecanismos que hicieron. Cuando el Papa Ratzinger firma aquel decreto del 18 de mayo del 2006 y habla de Marcial Maciel que hay que apartarlo y mandarlo a una vida de oración y penitencia, hace una operación quirúrgica perfecta, diciendo, el tumor está recortado y la estructura  está intocada. Después cuando manda una comisión a revisar la Legión de Cristo, de cinco obispos y superiores religiosos, ellos hablan directamente de que hay un daño estructural. Es un documento del 2010. Que no sólo es del fundador si no de la estructura de la Legión. Pero al final de ese documento, un esperaría que dijeran, puesto que hay un daño estructural no queda sino disolver la Legión.

Pero no. Terminan diciendo que van a ser acompañados para un proceso de purificación y renovación.

Ahora que están los legionarios en reunión, monseñor Di Paoli, dice en una entrevista ad hod, hecha por el padre Federico Lombardi, el vocero del Papa anterior y del Papa actual, jesuita, le pregunta cómo ve la situación de la Legión, si hay que separar radicalmente, lo que llaman el carisma del fundador, del carisma de la institución. Él dice, es que la comisión que fue en el 2010 no separó radicalmente. Entonces quiere decir que hay bueno en lo que transmitió el fundador.

Y cuando no hayan cómo explicar hablan del misterio de Dios.

Di Paoli dice que ahora la Legión, gracias a los pecados de su fundador y que por lo tanto los pecados del fundador, los vuelve otra vez un tumor recortable, para lo único que han servido es para penitencia de la Legión y para purificarla y renovarla. E incluso, el 16 de diciembre, cuando ordena alrededor de 30 legionarios, habla de que la vocación religiosa, de nuevo, es lo máximo que le puede suceder a un individuo y que los actos del fundador sirvieron para purificarlo y ahora la Legión está lista para perdonar y ser perdonada. ¿A quiénes puede perdonar? Dice, a los críticos, que sin piedad la han cuestionado.

J.Z. A usted, entre otros.

F.G. Por ejemplo a mí me van a perdonar. Yo, como diría el subcomandante Marcos en su texto del 94 ¿y de qué nos van a perdonar?

El cinismo es incontrovertible en la Legión de Cristo. Estructuralmente me parecen deleznables. Pero, para el Vaticano, no. El Vaticano le apuesta con Ratzinger y ahora con este Papa: renovar y ya se purificaron. Lo cual crea una enorme buena conciencia.

Francisco no va a hacer una crítica del Papa anterior y menos si está vivo. Está totalmente constreñido. Y al mismo tiempo, él como jesuita, sabe que dentro de los jesuitas hay pederastas, hay homosexuales que se esconden, hay heterosexuales con su señora en el closet, como cualquier orden religiosa que se respete.

Mientras todo se enfoque hacia los legionarios los demás quedan fuera de foco.

J.Z. México es una de los países más creyentes de América Latina, sino es el más creyente. Este escándalo afectará de alguna manera a la iglesia mexicana y la fe de los mexicanos.

F.G. A la fe de algunos mexicanos sí, a la estructura de la Iglesia Católica mexicana para nada. El cardenal Norberto Rivera, el primado de México, que defendió a Marcial Maciel a capa y espada, que cuando se hizo el dictamen del 2006, dijo, ¿dónde está la condenación? Aquí no hay condena, hay una invitación a orar.

Este cardenal no ha dicho absolutamente nada. El único que ha dicho algo hace poco es el cardenal Sandoval de Guadalajara. Es un hombre un poco burdo para hablar y pensar. Y dijo que Marcial Maciel era un esquizofrénico y que él supo del caso cuando estaba en Roma desde el 56. Lo que no dijo, como siempre, ellos son hemipléjicos, es, a ver, si yo hasta lo supe en el 56 por qué siguió hasta su muerte en el 2008 sin ser tocado. Qué pasó ahí. En la estructura de mi iglesia, qué pasó. Esa es la esquizofrenia del obispo Sandoval. Lo patologiza pero no toca la estructura de su iglesia de la que él es uno de sus representantes.

En México incluso el hijo de Slim, nuestro millonario, dijo, independientemente de todo lo que se ha dicho yo seguiría apoyando a los legionarios.

Hay gente que está totalmente con ellos. Es decir, llega un momento en que, como diría yo, parafraseando al evangelio:

Las puertas de las ciencias sociales y de la investigación no prevalecerán contra la iglesia.

José Zepeda

Periodista, productor radiofónico, capacitador profesional.

2 comentarios sobre “Marcial Maciel, el diablo vendiendo cruces

  • el 8 Febrero, 2014 a las 18:34
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    Tiene mucha razón, la iglesia en méxico seguira igual, protegiendo a pederastas, no le interesa cambiar, ni hacer justicia, se sienten por encima de los demás seres humanos, además hay gente de las grandes cúpulas empresariales, como las familias Slim y Servitje, que apoyan a muerte a los legionarios, les hacen un excelente lavado de cerebro para adoctrinar a sus hujos y así tener el control de gente poderosa que los proteja.

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